viernes, 10 de noviembre de 2017

Valar morghulis

Todos los hombres mueren. A cada porco lle chega o seu San Martiño. Memento homo quia pulvis es et in pulverem reverterem. La vida son dos días.

Por eso hay que reír y cantar y amar y bailar y hacer que cada día sea un poco más luminoso para todos los demás, y contar historias y preguntar a la gente por las suyas. Y gritar en tonos mayores letras absurdas de Siniestro Total y de Boney M.

Y viajar y probar comidas raras y emborracharse con gente que no habla tu idioma, y correr, y saltar, y quemar energía, y que tu cadera genere más entropía que tu caldera, y cuando la pálida dama llegue, no desperdiciar la ocasión de ver qué tal besa.

Y no dejar de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

¡No te detengas!


domingo, 20 de agosto de 2017

Excursión en los Brecon Beacons

¡Hola! Qué barbaridad, qué poco he escrito este año, vaya por Dios. A ver si narro mis aventuras en Inglaterra y de otro tipo. Por lo pronto, os voy a contar la ruta que hice ayer en los Brecon Beacons, Gales.

la ruta se llama Horseshoe Ridge y esto es un valle glaciar
Un tipo del trabajo, llamado Russell Hepton, organizó esta excursión, con el ingenioso nombre de Dyson Hike y el motivo de recaudar fondos para luchar contra el Alzhéimer. Esto es una cosa que hacen en Gran Bretaña mucho: organizan alguna actividad guay pero que requiera cierto esfuerzo y piden dinero a la gente a cambio de realizar la gesta. Me parece un poco raro; en particular, no veo la relación entre hacer una caminata y que alguien decida donar a una fundación de investigación, pero el caso es que funciona.

A mí hacía mucho que me apetecía visitar los Brecons y hacer una buena ruta de monte, no como los paseíllos que me he dado hasta la fecha. Que están genial, sin duda, pero me apetecía algo un poco más desafiante, así que este plan me venia como anillo al dedo. De mi grupo de amigos solamente se apuntó Bhanu, con su mujer Sonika, que graciosamente se ofrecieron a llevarme en coche. Así que a las siete de la mañana nos encaminamos desde Malmesbury capital hacia el país de Gales, con un agradable sol matutino que fue desapareciendo conforme nos acercábamos, llegábamos a, y nos adentrábamos en aquel. Y así nos reunimos con la comitiva Dysoniana, unas dos docenas de personas de las cuales reconocí un par de caras. Allí nos tomamos un café a unos agradables 9 grados, agradecidos por habernos llevado todo tipo de abrigo.

A las nueve y media nos pusimos en marcha tras una breve arenga de Russell, sin olvidar la obligatoria foto para los anales de la historia. Nuestro plan era reunirnos en una cumbre llamada Pen y Fan, a unos 850 metros de altitud, para hacernos otra foto, y luego bajar al siguiente valle, volver a ascender y seguir el risco hasta completar el circulo.

lo último que nos dijo antes de empezar fue Please don't die, "no muráis, por favor"
El primer tramo fue largo y sorprendentemente duro. Desde el valle, ascendimos unos 200 metros hasta el paso, lo cual nos llevó una hora poco más o menos. La temperatura era bastante fresca, con lo cual apenas nos quitamos trapo, y menos mal, ya que en lo alto había niebla y soplaba el viento. Tal era el panorama que apenas esperamos por los rezagados y continuamos el ascenso hasta la cumbre más alta, la anterior a Pen y Fan. Allí aún era peor el viento, que nos azotaba las piernas y la cara con las gotas de agua de la niebla, la cual impedía que disfrutáramos de cualquier tipo de vistas. Así que con la cabeza gacha para evitar las inclemencias del tiempo seguimos hasta el punto de reunión, que alcanzamos enseguida.

veranito en Pen y Fan
Allí hacía un tiempo estupendo para ser marzo, así que aprovechamos para comer algo mientras esperábamos al resto de montañeros, entre los que se encontraban mis amigos indios. Cuando todos hubimos subido, nos sacamos otra foto de grupo y poco después comenzamos un abrupto descenso hasta un collado, donde volvimos a subir a la tercera cumbre. Esta subida fue absurdamente empinada. En lugar de hacer eses como muchos caminos de montaña, subía directamente por la línea de máxima pendiente, y entre eso y el peso de la mochila, mis piernas ya pedían clemencia a gritos.

sí, había unos pocos escalones. No, no iban hasta abajo
De nuevo comimos un poco en la cima, y de nuevo una abrupta bajada, en este caso ya hacia el valle. Nos cruzamos con unos soldados de maniobras, en cuyas mochilas habría cabido yo entero, y bajamos lentamente por el valle glaciar hasta casi el final. En este hay un antiguo embalse victoriano, cuyas funciones hoy ha asumido un embalse más moderno, pero el cual aún se puede admirar. Al llegar allí había salido el sol, a pesar de que durante la bajada había llovido un buen rato. Eran las 12.45 y llevábamos la mitad de la distancia recorrida. Aprovechamos el sol y comimos un poco más (ciertamente estábamos todo el rato comiendo, en mi caso casi exclusivamente frutos secos, chocolate y fruta) antes de afrontar la última subida.



Madre mía.

La comitiva, que estaba casi al completo al llegar al embalse, se fue desgajando, alargando y dispersando por la ladera, tratando de ascender por el sendero pedregoso, parando a menudo para recuperar el aliento, aferrándose a la persona anterior como los ciclistas, haciendo caso omiso al fuego que ardía en nuestros muslos, resoplando y suspirando en los escasos llanos que ofrecía el camino. Es la subida más exigente que he hecho en una década, no sé si por todo lo que habíamos andado ya, por la falta de práctica, porque estoy mayor o por la carga y el abrigo, o por todo eso junto. Pero al llegar a la cima, uno tras otro exhalábamos un grito de triunfo, volviéndonos hacia el precipicio a animar a los siguientes compañeros, dando algo de descanso a nuestras fatigadas piernas.

el embalse victoriano. La subida fue un poco más a la izquierda, no se ve en esta foto
Una vez reunidos y reposados, emprendimos el penúltimo tramo, todo a lo largo de la cumbre para cerrar el circulo. Este, si bien fue mucho más relajado, no resultó tampoco fácil, debido a lo accidentado del terreno, que requeria sortear charcos e irregularidades. En nuestras cabezas no debía de haber más que ganas de acabar, puesto que las conversaciones escaseaban, y de nuevo se desgranó el grupo. Al llegar al primer paso, de nuevo el tiempo era miserable, con lo cual decidí no esperar por Bhanu y Sonika y me dirigí por aquel primer y largo tramo hacia los coches. A estas horas, había muchas más personas, en diferentes rangos de preparación montañera, que desde luego no tenían pinta de ir a caminar tanto como habíamos hecho nosotros.


Poco a poco fui adelantando a la mayoría de los miembros del grupo, y a un imbécil que llevaba la radio sonando a todo trapo, que bien podía haberse quedado en su casa a ser imbécil. Cuando retorné al punto de partida habían pasado cinco horas y media y yo estaba hecho polvo. El resto de gente fue llegando poco a poco, comentando la jugada, tomando café y despidiéndose progresivamente. Bhanu y Sonika llegaron media hora más tarde que yo, y poco después nos despedimos de los Brecon Beacons, muy felices y muy satisfechos.

Y al llegar a casa, me di un baño caliente y relajante que casi me olvido de mi nombre. Por supuesto, dormí como un bebé.

domingo, 26 de febrero de 2017

Indian wedding

Hace una semana y media estábamos Iris y yo, de nuevo, en India. Sí, somos algo monotemáticos, lo reconozco. Pero en este caso la razón del viaje era la boda de Akanksha, la que fue compañera de Iris en el primer estudio en el que trabajó cuando vivió en Ahmedabad. Nos invitó a nosotros y a otros dos chicos españoles que estuvieron en dicho estudio por aquella época, Kepa y Fernando, pamplonica y bilbaíno y muy salaos.

Aprovechando el viaje pero sin ánimo de complicarnos la existencia con una visita elaborada, decidimos pasar unos días en Goa, haciendo algo de turismo y mucho de playa, para además coger algo de color de cara a la boda. Luego volamos a Pune, Maharashtra, como señores, nada de coger trenes ahora que somos DINKs. Hay que gastar.

En Pune nos recibió la familia de Akanksha como huéspedes de honor: nos dieron alojamiento en un hotel de la familia (una habitación enorme para los cuatro), nos dieron de comer y cenar a diario, nos llevaron en coche a todas partes hasta extremos absurdos como cruzar la calle, y nos hicieron partícipes de todas las celebraciones, incluyendo las privadas que tienen lugar únicamente con los familiares de la novia y algunos pocos amigos cercanos.

Como la ceremonia de untarse en cúrcuma la cara...
...o la de la jena en las manos
Eso de la jena es muy curioso. Se trata de un pigmento vegetal con la consistencia de una pomada, que se aplica mediante una especie de manga pastelera. Luego se deja secar durante dos horas, tiempo en el que no puedes tocar el diseño sin estropearlo. A partir de ahí, otras veintipico horas en las que no has de tener cuidado, pero tampoco lavarlo, porque está impregnando la piel. Luego se cae o se retira como una costra y queda el diseño durante una semana larga. Es divertido. Al parecer es una cosa de chicas, pero nos hicimos uno cada uno.

El primer día de celebraciones consistió en estas ceremonias privadas, y nosotros también tuvimos que practicar nuestro baile de Bollywood para la boda en sí, ya que nuestro intento de colar la Macarena como baile regional no pasó los exigentes filtros de Akanksha, que nos mandó a su coreógrafo. Acabamos preparando una coreografía con la canción Señorita de la película Zindagi Na Milegi Dobara (que trata de tres indios de despedida de soltero en España), que aunque ni de lejos tan elaborado como el baile de la peli, causó sensación al día siguiente, el Sangeet.


El Sangeet ocurre antes de la boda propiamente dicha y es una fiesta de noche en la que (al menos en nuestro caso) los amigos de los novios, y algunos familiares, y los novios mismos. bailan, cantan o de otro modo actúan para solaz del resto de invitados. Y mientras tanto hay de comer, y luego pincharon un poco de dance indio e internacional y la chavalada se volvió medio loca bailando.

De acuerdo con la fascinación india con las fotos, nos sacamos cientos de las omnipresentes selfies aquella noche:
Rahul, Enzo, Rahul, Iris, Kepa y Fernando preparados para la acción
con Rahul y Akanksha

aquí con Pulak, el fotógrafo,  y Tysia
Total que una sudada considerable (no olvidemos que es clima tropical y que los kurtas son calurosos), al igual que la diversión. Además, le pedimos a Chinu (Shashank, el hermano de Akanksha) el favor de conseguir unas cervezas para tomarnos discretamente en la habitación (ya que en esta boda no hubo ni alcohol ni carne) y el muchacho se presentó con un cargamento de birras, una botella de vodka y cuatro botellitas de whisky. Debió pensar que como occidentales, seríamos bebedores consumados. Por supuesto le pedimos que él y sus amigos (incluyendo el coreógrafo) nos acompañaran, lo cual fue genial porque nos contaron sus aspiraciones y sus intereses, que incluyen la serie de Narcos... Chinu y su amigo Omkar se saben varias frases de la serie en castellano y las soltaban de cuando en cuando, para nuestro deleite.

El día siguiente era el de la ceremonia propiamente dicha, que tuvo lugar en un hotel de cinco estrellas a cierta distancia del nuestro, a lo largo de toda la mañana del día 15. Akanksha y Ojas estuvieron varias horas bajo un palio, haciendo las ofrendas de rigor mientras un par de brahmines recitaban los salmos. Alrededor de este palio, y curiosamente agolpados en la sala del hotel, se encontraban los asistentes, esforzándose por ver los detalles del rito. Mucha otra gente rondaba la terraza donde por la mañana nos pusieron algo de desayunar y a mediodía de comer...

sí, llevo cera en el bigote. Cortesía de Chinu
Los novios vestían el traje tradicional marathi, se regalaron unos anillos gordísimos y en un momento dado quemaron coco o algo similar que levantó una humareda preocupante y que yo no pude menos que ver como una oportunidad de negocio para los purificadores de aire de Dyson.



La boda se prolongó, como he dicho, varias horas, mucho más que una ceremonia cristiana. Sin embargo, esto no era todo, pues aún quedaba la Reception por la tarde-noche. Esta se trata de una celebración abierta al público, en un campo con un gran escenario en el que están los esposos y sus madres, por el cual pasan los invitados a presentar sus respetos y ofrecer los regalos (a Akanksha y Ojas les encantó la fuente de Sargadelos que les regalamos, traída desde el fin del mundo para ellos; nos escribieron unos pocos días después deshaciéndose en agradecimientos...), y sacarse una foto, claro. Además de eso, había un enorme bufé con platos 100 % veg pero también 100% non veg, para los amantes de la carne que sea pollo. 

Teniendo en cuenta que eran 800 invitados, a los que sumar los eventuales que se acercaran a última hora, estuvimos poco con Akanksha y Ojas en ese momento. Pasamos más tiempo con el resto de amigos y familiares, hasta que Akhilesh, el coreógrafo, nos llevó al hotel en su coche; al día siguiente partíamos temprano para Bombay.

La experiencia, en resumen, fue impresionante. Tanto la caleidoscopia propia de este país en sus vestidos, comida y decoración, como el impresionante y edificante trato que nos dieron los Mishra, que no nos dejaron pagar una comida, ni el hotel, ni el transporte; que se preocuparon hasta extremos insospechados de nuestro bienestar, que, en suma, nos dieron el trato de huéspedes de honor, nos dejaron a los cuatro sorprendidos y encantados. Además, pudimos ver muchos detalles desde dentro, que de otro modo nos hubiéramos perdido. Como lo de que te estampen cúrcuma en la cara.

PLAF

martes, 17 de enero de 2017

Año nuevo en Malmesbury

Después de pasar unas navidades espléndidas, rodeado de familiares y amigos, héteme aquí en el frío y húmedo condado de Wiltshire. La vuelta ha sido agradable y gradual, gracias a una gran sesión formativa el lunes nueve de enero, amén de haber pasado el día anterior entre escalada y cena en sociedad (malmsbrileña). Esta semana y media, en el trabajo, ha sido bastante intensa, pero satisfactoria. Estoy trabajando en dos proyectos y cada vez Stu (al que, por cierto, acaban de ascender a senior) me deja más autonomía y confía más en mi criterio. Ambos proyectos han alcanzado bastante inercia ya, y creo que están bastante bien encaminados.

Además, el pasado jueves por la noche nevó un poco, y por la mañana aún conservábamos un manto blanco frente a Seedwood Cottage:


el cementerio de camino al trabajo
Es una pena que a las doce ya no quedase nieve en ningún sitio. Pero por lo menos me ha dado para disfrutarla un poquito, y con algo de suerte ¡vuelve a nevar en febrero!

El fin de semana pasado fue muy entretenido. El sábado fui con la pandilla de españoles al lasertag (eso de dispararse con láser en un laberinto) de Swindon, por iniciativa de Fon, el primo de Iris. Jugamos tres partidas de quince minutos, con varios descansos entre medias, en las cuales combatimos entre nosotros, contra una pandilla de niños de diez años y contra otro grupo algo más heterogéneo. En este último había un tipo que debía ser ex militar o algo así: obtuvo el doble de puntos que el segundo mejor, y cada vez que te veía te eliminaba. A mí me "mató" 26 veces...

Esa noche, después de que Carlos (un chico muy majo de Madrid que trabaja en los cabezales) me dejara en Malmesbury de camino a Chippenham, pasé un rato en casa de Tom, que es otro tipo muy majo que sale con Juliet, que es una chica muy maja que vivió con Ben y Gareth hasta antes del verano. Tom y Juliet son más buenos que el pan, y a la sazón estaban con unos amigos, incluido Gareth, celebrando un poco el cumpleaños de Tom, que en realidad es el día 7, igual que Constanza. ¡Solo que Tom es un año menor que mi hermana pequeña! Me hago mayor.

En esa velada se gestó el plan del domingo, que incluía desayunar en un bistrot llamado Amanda's que hay en el centro de Malmesbury, y dar un paseo por los  alrededores del pueblo. Resulta que a Tom le encanta caminar, hasta un punto rayano en la adicción, y si puede tomar un camino más largo, probablemente lo haga. El caso es que dimos una buena vuelta por las verdes veredas que veréis a continuación, verdaderamente embarradas, menos mal que llevamos botas de monte.

Tom, Gareth de espaldas, Juliet, Dave de lado, Cecilia de espaldas
Total que estuvimos de promenade un par de horas y pico, nos pusimos bonitos de barro los bajos de los pantalones, y vivimos emocionantes aventuras bajo la espesura, buscando el mejor camino, o en su defecto el más largo. Y al retornar a Malmesbury, nos tomamos un smoothie en otro sitio del centro del pueblo, que como véis da mucho juego.

Tom insistía en usar todo árbol caído como puente
Y por último, planché una tonelada de ropa con mi plancha nueva. 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Morri Crismas

En fechas tan señaladas, me dirijo a vosotros, mis lectores, con el fin de divagar sobre el sentido, la función y el significado de estas festividades. Ya desde que comienza diciembre y nos acercamos a las fechas, se leen mensajes en las redes (que no dejan de ser una pequeña burbuja muy centrada en sí misma, pero que por una cosa u otra coinciden también con una gran parte de mis relaciones sociales e intereses en España) de todo tipo: desde los que denostan la Navidad por ser un constructo cristiano hasta los que aceptan que lo sea y reprochan sardónicamente a la izquierda laica por disfrutar, hipócritamente, los festivos. Yo creo que ambos puntos de vista están equivocados.

Como todo el mundo sabe, celebramos (en casi todo el planeta) el nacimiento de Jesucristo nuestro señor el 25 de diciembre, aunque eso de que naciera el 25 de diciembre no está muy claro desde un punto de vista histórico (al contrario que en el caso de Newton). También celebramos sus dos semanas de bebé hasta que llegan los Reyes Magos el día 6, La Epifanía Del Señor. Resulta que por el medio está el Año Nuevo, ¿casualidad? No lo creo.

La Navidad, en mi opinión, tiene sus raíces en festividades paganas anteriores al cristianismo, basadas en los ciclos de las cosechas y el de las estaciones, que son poco más o menos el mismo. Así, cuando la noche más larga del invierno ha pasado, se celebra la llegada de la nueva luz, de un año nuevo. Las familias se reúnen a buen cobijo del frío y festejan con grandes banquetes, que es de lo menos cristiano que hay. Las costumbres del árbol de navidad, el acebo o el muérdago (esto último en países diferentes a España) me parecen una vociferante evidencia de una festividad previa (los celtas, germanos y nórdicos adoraban a los árboles en mayor o menor medida, como símbolos de Tor o del dios que fuese). También me parece interesante que el solsticio de invierno se celebraba en las comunidades precolombinas… en junio,en el hemisferio sur.

Por tanto, la misma Navidad se sostiene sobre celebraciones que son comunes a toda la humanidad, ya no de hecho sino en sí mismas: la gloria de estar vivos, de compartir el pan con los seres queridos, de ayudarse los unos a los otros a pasar la larga noche. Es, consecuentemente, la época de la caridad, de los regalos, del cariño y del amor. Y todo ello no es monopolio cristiano.

Obviamente, es una tradición que a mí me ha llegado como europeo del siglo XX, especialmente como uno cuyos padres fueron criados en un entorno y un país católico. Sin embargo, la Navidad significa más que la alegría por el nacimiento de Cristo. De hecho, lo que para mí, personalmente, significan estas fechas que me llenan de satisfacción si no de orgullo, es la ocasión de pasarlas con mi familia, con mis amigos de la infancia; de visitar los sitios en los que crecí y de repartir cariño y alegría. Puedo ser ateo, que lo soy (y no es algo de lo que haga bandera, simplemente es así), pero no estoy desprovisto de emociones. No creo que mi disfrute de la Navidad suponga más apropiación cultural que la que hizo la Iglesia con la Saturnalia, ni que haya algo malo en ninguna de ellas.

Asimismo, no creo que mi celebración personal esté reñida con el laicismo institucional: el Estado no debe posicionarse a favor de una religión, en tanto y cuanto tiene que ser representativo de todos los individuos que lo componen. Sin embargo, tampoco es lógico negar la evidencia de que esta festividad es parte inequívoca, al menos en el presente, de la cultura de España. Como yo, miles de no practicantes, agnósticos o ateos celebran la Navidad, apuesto a que por razones similares a las mías. Despojarnos de esos motivos emotivos porque no somos creyentes, aduciendo que sólo nos interesa el no trabajar, es un error.

¿Creo que los festivos nacionales podrían laicizarse? Sí. ¿Que podríamos en lugar de tener festivos nacionales, otorgar 12 o 14 días de vacaciones más al año, a la libre disposición del trabajador? Quizá, aunque desde un punto de vista puramente práctico sería interesante saber qué le supone al Estado la previsibilidad que otorgan los festivos nacionales (es decir, que la gran mayoría de trabajadores esté descansando a la vez). Pero ¿es necesario? ¿Es realmente una batalla que queramos librar el hecho de que el 25 de diciembre sea festivo? Yo creo que no. Aleguemos razones históricas o culturales para escoger la mera fecha de la festividad (ya que el disfrutar de ese tiempo, dondequiera que se situase en el año, es una cuestión de derechos sociales de los trabajadores. Si no hubiera ese festivo, habría que inventarlo), que en sí mismas, las fechas no tienen maldad o bondad. Y si, el día de mañana, la comunidad musulmana de España quiere celebrar el su propia fiesta, ¡bienvenida sea! De hecho, pienso que tener festivos que se deban a una minoría aumenta el reconocimiento de esa minoría en la sociedad, la acerca y la hace menos extraña, reduciendo la xenofobia y la hostilidad hacia ella. Y por tener un festivo más no iba a pasar nada (y si pasase, quitamos el día ese de agosto que no vale para nada porque todo el mundo está de vacaciones de todos modos).

No puedo terminar la entrada sin hablar de consumismo, que es otro de los males que aquejan y se le achacan a la Navidad actual. Pero dejadme que sea escéptico al respecto. No es que la Navidad no sea consumista, es que ¡todo es consumista! Hay rebajas en enero, en verano, en otoño y todo el resto del año, iPhone n cada año, Black Friday, el día del padre y de la madre (yo a mis padres los quiero todo el año, gracias), San Valentín, las súpervacaciones de verano y las de Semana Santa, teles de plasma, enormes centros comerciales como templos al consumo, mil mierdas que no necesitas… El consumismo navideño no es el problema, es un síntoma más de la sociedad capitalista en la que vivimos. Sin embargo, todo el consumo no es consumismo. No caigamos en la represión y en la tristeza, no nos neguemos las alegrías que proporcionan las cenas en familia, las fiestas, los regalos. La clave no consiste en prescindir de esas cosas, consiste en tomarlas en su justa medida. La templanza y la mesura son virtud, pero la obsesión puritana hace tanto bien al ser humano como el despilfarro decadente.

Feliz Navidad a todos. Que disfrutéis de vuestros seres queridos, que bebáis y comáis hasta hartaros, que riáis, que améis. No importa vuestro credo, esta es vuestra fiesta.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La vida en Wiltshire


Este año estoy poco escritor, la verdad. Pero aquí sigo en la casa ("Seedwood Cottage") de Malmesbury, con Ben, Gareth, Farai y el gato Arkham. Farai se ha doctorado y se ha sacado el carnet, Ben me ha robado un calcetín sin darse cuenta y a Gareth, que es un robusto doctor de espesa barba roja, resulta que le dan miedo las pelis de miedo. Que se niega a verlas, vamos.

Además de esa gente, también congenio bastante con Good Tom Middleton y Jolly Juliet Luff, que vienen de cuando en cuando a jugar a juegos de mesa los martes por la noche (Aquí le llaman noche a lo que nosotros diríamos tarde, pero tiene sentido porque es de noche). Las dos últimas veces jugamos a uno que no es muy conocido, Cornish Smuggler, en el que tratas de pasar contrabando en Cornualles sin que te pillen las autoridades. Es un juego buenísimo y estoy pensando en adaptarlo a Galicia dalgún xeito; además, la última vez gané yo.

Luego está el grupo de escalada, que es bastante amplio (eso sí, 95% Dyson), y que está en constante expansión. Casi todos los miércoleas vamos a rocódromos en Bristol (y ocasionalmente a Swindon) y escalamos durante un par de horas. Además, con mi equipo de compañeros de trabajo he ido un par de veces. Cosas que organiza mi jefe de team building. Yo no me voy a quejar.

La semana pasada vino a visitarme Iris durante cuatro días, con eso del puente de diciembre. También se acercaron Elena Lledó y su novio Draz. Elena es compañera de la carrera de Iris, y estuvo trabaja ndo en Holanda y ahora vive en Londres con Draz, que es serbocroata holandés. La historia de Draz es bastante impresionante: entre otras cosas, acabó en Holanda porque su familia tuvo que huir de Yugoslavia durante la guerra de los Balcanes.

Con la agradable pareja y con un coche alquilado nos dimos otra vuelta por los alrededores, incluyendo las termas romanas de Bath. Estas constituyen un museo muy recomendable por lo detallado de las explicaciones además de por la propia arquitectura. Al contrario de lo que pensábamos, no se puede bañar uno. Si lo quieres hacer, has de hacerlo en otros establecimientos que, eso sí, usan la misma agua, al parecer.



El domingo estuvimos de visita por Malmesbury y otros pueblos de alrededor, como Tetbury o Nailsworth. Resulta que Malmesbury, como he descubierto recientemente, está dentro de una reserva natural (más bien un área de "Outstanding Natural Beauty"), llamada los Cotswolds. Es básicamente un conjunto de paisajes verdosos, pueblos de piedra y carreteras horribles. En Nailsworth había estado una vez con Gareth, que me llevó en coche para practicar (resulta que se sacó el carnet hace quince años y no se acordaba de conducir y ha tenido que ir a clases y todo) pero luego resulto ser una treta para llevarme a una pescadería buena y compró mejillones y los hizo para que cenásemos los dos. En Tetbury había estado en el Tesco.

Creo que ya he dicho alguna vez que los cementerios en este país son... diferentes

Jardín de la Iglesia de Tetbury. Hacía cerca de 0 grados...

...así que nos pasamos bastante tiempo en los pubs (The Old Bell, "el hotel más antiguo de Inglaterra")
El lunes trabajé, e Iris me esperó en casa para ir a escalar conmigo a Swindon. Allá nos fuimos (los dos solos, porque mis compañeros no se apuntaron) en nuestro coche alquilado por la carretera oscura como boca de lobo, tardando muchísimo por tal motivo. Pero luego escalamos unas cuantas paredes, e Iris comprendió que esté tan enganchado.

la seguridad es importante y por eso hay un extintor


Al día siguiente la llevé al aeropuerto de Bristol en el coche alquilado (que devolví en el aeropuerto también), y nos separamos con un nudo en la garganta. Aunque la Navidad ya está encima y me pasaré en Vigo de Nochebuena a Reyes, pero cada vez cuesta más la separación, ay...

Al llegar a casa después del largo retruécano necesario para venir de Bristol, me encontré con un inesperado regalo de Abel desde Budapest: un libro llamado What If? que responde a preguntas absurdas con gran rigor científico y una buena dosis de humor. Y me lo he terminado en cuatro días, y os lo recomiendo para pedir a los Reyes. 

Y por último, hoy me ha visitado Cerrolaza, amigo de la Escuela, que está trabajando en Bournemouth esta semana. Se ha cogido el coche desde allí vía Salisbury y Stonehenge y hemos comido juntos, tras un agradable y exhaustivo paseo por Malmesbury.

¡Otro día más!

P.D.: 

hay un señor que hace estas fotos en Malmesbury, al parecer

lunes, 17 de octubre de 2016

Whatever happened?

¡Hola! Sucede que llevo sin internet una buena temporada. Allá por el 26 de septiembre nos mudamos de casa: a mí me llevó dos horas, a Gareth dos días y a Ben una semana. Ahora vivimos en Seedwood Cottage, una casa preciosa, igual de venerable que la anterior y mucho más nueva en el interior. En esta, incluso tengo una habitación.

Además, en septiembre estuve lleno de eventos. El fin de semana del 9 estuve en Vigo para celebrar el sexagésimo cumpleaños de mi madre, el siguiente estuve en Birmingham con los covarrubios Diego (que vive allí) y Artista; el siguiente a este fui de viaje a Bélgica con los compañeros de la universidad. Y el fin de semana anterior al pasado vinieron Iris y su hermana a Mamsbri.

El cumpleaños de mi madre fue excepcional. Tuve que hacer una filigrana para llegar a Vigo, llegando a Madrid el viernes por la noche después de 7 horas de viaje (con numerosas esperas). Dormí en casa del inefable tío Cal por su cercanía al aeropuerto, aunque lo que se dice dormir dormí una hora, porque el resto de la noche la pasamos jugando a juegos viejos de la NES, bendito sea Cal. En Vigo estaban ya mi abuela Mimí y mis tías Lucía y Selica, que se quedaron hasta el lunes. El sábado aproveché para ver a los amigos y el domingo tuvimos el gran festín, con cientos de camarones, percebes, quesos asturianos y la de mi ma. Y la mi ma sopló las sesenta velas de un soplido y nos dejó a todos con la boca abierta. Mi madre es puro rock.

ojo a mi abuela grabando la jugada
ZAS
si no os digo que son sesenta...
El fin de semana en Birmingham estuvo muy bien. Lo pasamos jugando a juegos de mesa sin cesar, que es lo mejor que se puede hacer. También nos comimos una señora fabada el domingo, además de bebernos media botella de whisky escocés que tenía yo de una fiesta anterior. Además, paseamos un poco por Birmingham, que resultó tener bastante más encanto del que yo pensaba. Tanto Diego como mi padre (que estuvo hace 30 años, bien es cierto) me lo habían pintado horrible, ¡y no lo es tanto! Podría ser peor, podría ser Swindon. O Getafe.

os prometo que ni son novios ni nada

arriba: no Getafe

Me encantó ver a Diego y a Jaime y espero que puedan venir a Malmesbury a repetir, al igual que el resto de covarrubios. A Diego lo vi anteayer sábado en Bath con Zsofi y su madre (de él), aprovechando que estaban de visita; este año nos vamos a ver mucho, estoy seguro...

Lo de Bélgica fue un plan propuesto por Cristóbal allá por abril, que se encargó de organizar él solito. Se trató de viajar a las Ardenas, alojarnos en una casa rural, hacer turismo de la Segunda Guerra Mundial, beber cerveza belga y hasta hacer deporte. En mi caso, debido a que había comprado el billete antes de saber que estaría en Reino Unido, tuve que cogerme un par de días de vacaciones para viajar a Madrid y luego a Bruselas. No pasa nada, así Iris y yo fuimos a cenar el jueves.

El plan salió a pedir de boca. La casa era estupenda, la compañía excelente y de buen humor, el tiempo sorprendentemente bueno y la zona preciosa. El museo de la guerra de Bastogne resultó ser muy interesante y extenso, visitamos una abadía donde se hacía la cerveza Leffe (el museo era un poco reducido, pero las cervezas y el Chester donde nos sentamos eran tope de gama), nos montamos una cata de quesos y cervezas belgas y el domingo bajamos unos cuantos kilómetros en piragua. Incluso, algunas personas se mantuvieron cobardemente sobrias todo el rato. Es la mejor experiencia que he vivido con esta pandilla, y tengo muchas ganas de repetir el año que viene...


escondido entre los quesos protestantes hay un San Simón ahumado

Mira qué diazo 
El finde con las Astor fue genial también. Belén estuvo hasta el domingo e Iris hasta el martes, y yo me cogí dos días de vacaciones. Alquilamos un coche para poder movernos por la zona, y vaya si lo hicimos. Visitamos Bristol con el primo de ellas, Fon, que es Dysoneer también; estuvimos con Gareth y sus padres en Westonbirt Arboretum, un bosque protegido precioso; visitamos las construcciones neolíticas de Avebury y Stonehenge, que no sólo son interesantes en sí sino que están en sendas áreas naturales preciosas; seguimos el río Avon hasta Salisbury de maravillosa catedral y medievales casas y hasta la hermosa Bath; amén de pasear por el bonito Malmesbury. Para colmo, nos hizo un tiempo tan bueno como lo tuve en Bélgica, o mejor.

viendo Bristol desde lo alto con Fon

en Stonehenge de guiris 
y para que veáis que en este país hay sol. A veces.
Así que eso. Por lo demás, en el trabajo bien, ya asentado y en mitad de mi tercer y último mes de prueba. Echo de menos a Iris un montón, como era de esperar; mis compañeros de casa son geniales y gracias a ellos tengo muchos conocidos y planes de ocio; este jueves la gente de mi equipo vamos a escalar todos juntos y me estoy acostumbrando a cenar pronto. Un besote.