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domingo, 31 de agosto de 2014

Sin novedad en el frente

Este lunes estaba yo haciendo la maleta en Oviñana y hablando de libros con mi tía Lucía, que es mi madrina y toda una bibliómana. Yo tengo empezado El Castillo de Kafka desde el 1 de agosto o algo así, y me estaba costando horrores continuarlo. Ella me había llevado al pueblo Ébano de Kapuscinski y Sin novedad en el frente de Erich Paul Remark, amén de un libro de cocina del que hablaré cuando lo use.

Lucía me dijo que el libro en cuestión merecía mucho la pena, así que dejé la novela de Kafka a mis padres y me metí el otro en la maleta. Ya en el avión a Madrid (un ATR-72 que me encantó, tanto a la ida como a la vuelta, que entre otras cosas vuela tan bajito (5.700 m frente a los 9.000-10.000 de los aviones turbofán) que todo el paisaje se aprecia con unos detalles increíbles, y fui capaz de reconocer edificios concretos de Oviedo como la Catedral y el centollo de Calatrava), lo comencé. Y en dos días leí 166 páginas.

Sin novedad en el frente es el relato en primera persona de un combatiente alemán en la Gran Guerra. Que son historias reales, vaya. Y aunque aún no lo he terminado, me parece un libro imprescindible. Tanto el contenido, escalofriante, como el estilo, tan duro, tan real, tan prosaico y tan impresionante al mismo tiempo, hacen que vibre con él.

"En el instante en que nos disponemos a retroceder, tres rostros emergen del suelo delante de nosotros. Bajo uno de los cascos aparece una perilla negra y dos ojos que se clavan en mí. Levanto la mano, pero no puedo lanzar una granada contra esos ojos extraños; durante un instante de locura, el combate gira velozmente como un circo alrededor de mí y de esos ojos inmóviles; luego el hombre estira la cabeza, veo una mano, distingo un movimiento, y mi granada de mano vuela hacia allí. 

Retrocedemos corriendo mientras lanzamos alambre de púas dentro de las trincheras y dejamos caer a nuestro paso granadas de mano a punto de estallar a fin de que nos guarden las espaldas. Desde el siguiente emplazamiento, las ametralladoras disparan.

Nos hemos convertido en animales peligrosos. No luchamos, nos defendemos de la destrucción. No lanzamos las granadas contra los hombres, qué sabemos nosotros de eso en ese instante, la muerte nos acosa con manos y cascos, por primera vez en tres días podemos mirarla a la cara; por primera vez en tres días podemos defendernos de ella, nos posee un a furia inmensa; ya no tenemos que esperar, impotentes, sobre el patíbulo; podemos destruir y matar para salvarnos, para salvarnos y vengarnos."

Leedlo.

2 comentarios:

  1. Añadido a mi lista mental. Puede que también te guste uno titulado La batalla de Verdún, de Georges Blond.

    Mira qué casualidad, fui a cogerlo para copiarte un parrafito y justo me encontré con:

    «He vuelto a ver recientemente estas imágenes con ocasión de una proyección, en un cine-club, de la película, ya antigua, Sin novedad en el frente, basada en la novela de Erich Maria Remarque. El movimiento de las imágenes es tan certero que se experimenta una estraordinaria impresión de proximidad, de realidad. Ciertamente, tales cargas han existido en el curso de la guerra del 14.»

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  2. Me alegro de haber acertado con la recomendación. Como muy bien dices es un libro que hay que leer -(por eso te lo llevé) . Tenía pendiente la peli así que ante la cita de Grilo, íntentaré verla lo antes posible.

    Tu tía bibliómana :D

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