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| benditos 80 |
La sensación que tengo con el Screaming es de que lo estoy oyendo desde lejos, como con eco. Ahora bien, esto tal vez pueda achacarse a una mala producción o lo que sea, pero para mí es un plus más que un defecto. La razón es que le da un toque deliciosamente misterioso. No sé, como si no te lo estuvieran contando todo. Esta tenuidad provoca en mí un poco de sinestesia: el disco en su mayoría es azul violáceo, con ráfagas de rosado.
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| algo así |
El álbum tiene canciones para todos los gustos, desde la frenética canción homónima, una de las piezas más rápidas de la banda, a la psicodélica Fever, que se aprovecha del estéreo para ponerte malísimo, pasando por Bloodstone con su letra velada sobre la proliferación nuclear, o la canción con la que abren todos los conciertos, The Hellion/Electric Eye (originalmente dos canciones separadas, pero son como Mortadelo y Filemón, siempre van juntas) o la "radio-friendly" You've got another thing comin'. En la edición que tengo yo añadieron Prisoner of your eyes, que es una canción de amor que llama al lado más ñoño de los jevis. Y que no os engañen, que todos lo tenemos. Iris debió hartarse de que se la pusiera, en aquellos tiempos.
Mi gay preferido está en el mejor momento de su carrera. Sigue con esa voz metálica que nunca se cuidó y que acabaría perdiendo, sigue con ese registro amplio que te lleva de la suavidad a la dureza y del agudo al grave, y además canta con toda la garra que no tenía en el disco anterior (ni en ningún otro, en realidad). Los guitarristas siempre han sido (hasta ahora que K.K. lo ha dejado) una pareja perfecta; no he oído ningún otro grupo en el que se combinasen tan bien los estilos, los riffs, los solos... Del bajista no puedo decir mucho, porque es un tío más bien soso, pero cumple; el batería de entonces (han tenido 7 bateristas o así), Dave Holland, me parece muy bueno. Pero no nos engañemos, Judas Priest ha estado definido por la voz de Halford y las guitarras de K.K Downing y Glenn Tipton. Cuando alguno falta... ñññah!
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| como que en seguida se nota |
En fin, Screaming for Vengeance es, para mí, el epítome de Judas Priest. Es más metálico que sus inicios y menos enrevesado que sus finales, Halford aún puede mantener un agudo y la formación es óptima. Es el mejor disco del mejor grupo de heavy metal de todos los tiempos, y esto es así.
Además, lo grabaron en Ibiza.
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