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viernes, 24 de septiembre de 2021

Winds of change

En febrero me quedé sin trabajo. En marzo empecé un curso de Inteligencia Artificial. En abril, después de que un par de personas apostasen por mí, empecé a trabajar en Borgwarner Emissions, Thermal & Turbo Systems, una multinacional de automoción con una sigilosa sede en Zamáns, Vigo. En junio, Eneas dejó Madrid y la adorada escuela infantil de los Gavilanes y se vino a Liméns con mis padres a pasar el primer mes de verano. En julio, Iris dejó su trabajo y nos mudamos definitiva y trabajosamente. En agosto, Iris consiguió trabajo en Bimba y Lola, como arquitecta, sí, tienen de eso. En septiembre, mes luctuoso, Eneas empezó la guardería en Vigo.

Además, llevamos tres cuartos de año con una nevada monumental, lluvias torrenciales que se lo llevan todo, un volcán en erupción y una pandemia que no acaba. Me pregunto, ¿qué nos depararán estos tres meses que quedan?

domingo, 4 de septiembre de 2016

Dyson (II)

El viernes terminé mi cuarta semana en Dyson y no podría estar más contento. Estoy participando en varios proyectos, hasta que terminen mis primeros tres meses de "induction", y aún familiarizándome con ensayos, gente a la que pedirle las cosas, productos...

En mi equipo  somos cinco personas: Misael y Matty, de los que ya os he hablado un poco, Andy, Stu y yo mismo. Andy es el jefe del equipo y lleva dieciséis años en la empresa, nada menos. Stuart es como Misael, ingeniero "avanzado" (o sea un rango más que yo). Andy y Stu me entrevistaron en primavera, tanto por Skype como cuando vine a Malmesbury en persona. En ambas ocasiones Andy llevó el peso de la conversación y Stuart no abrió la boca... pues ahora no la cierra. Habla muchísimo y a toda velocidad, es muy amistoso y dicharachero y me está ayudando muchísimo. Me da un montón de información, me explica cómo funcionan los tests y se asegura de que tenga todo claro. Además lo hace siendo cercano, no como si fuera simplemente su tarea. Es un gran tipo.

En cuanto a Andy, que tiene 38 años y dos hijas gemelas de cinco, es muy jovial y relajado. Es casi como si no fuera un jefe. Al principio me costaba horrores entenderlo, porque habla para el cuello de la camisa, y como todos los británicos y al contrario que los andaluces, se salta la mitad de las vocales. O bien he mejorado mucho o se dio cuenta de que no me enteraba de la misa la media y se esfuerza más, pero el caso es que ya me aclaro con él. Excepto cuando vamos a comer y se pone a contar anécdotas y ya renuncio a entenderlo, macho.

Siento que he aprendido ya mucho en este mes escaso. Los procesos de ensayo, por ejemplo, están estandarizados. Típicamente, los ingenieros piden un hueco en el laboratorio y un técnico para que los realice varias veces. El primer test lo supervisamos, para asegurarnos de que lo hacen bien pero también de que no hay ningún problema con el prototipo o cosas del estilo. Yo en concreto me quedé un día entero con Paul, un técnico cincuentón que lleva la tira en Dyson y que se va a jubilar en Murcia, para enterarme mejor de los detalles del proceso. Hay que aprender mucho de los técnicos. Además es bueno ser cercano y ganarse su confianza, como bien nos contaba Pablo Rodríguez de Francisco en la asignatura de Sistemas de Producción, ya que el característico aire de superioridad de los ingenieros puede granjearte enemistades con ellos y con eso no gana nadie.

También me ha tocado hacer bastante trabajo de escritorio. En concreto, un estudio sobre una de las aseveraciones sobre productos Dyson que lanza el equipo de Marketing. Se trataba de comprobar cuán veraz era esa afirmación, para lo que tuve que bucear tanto en internet como en los archivos de la empresa minando datos que nos proporcionasen contexto y pruebas. Y luego explicarlo en una presentación de Power Point, que gracias a mi experiencia como consultor me granjeó la enhorabuena de mis compañeros y de Jess Middlemiss (por cierto que es un apellido divertidísimo. Hay también un Hardyman y un Tom Middleton), la jefa de Andy. Ahora habrá que ver cómo lo entienden la gente de Marketing y Legal, que al no ser ingenieros, pues son semipersonas.

Empiezo a comprobar lo que me había contado Fon, el primo de Iris que también trabaja en Dyson, de que aquí (en Inglaterra) se trabaja de forma distinta: si eres un vago, puedes seguir siéndolo tranquilamente, pero sin ascender. Ahora, si quieres llegar a algo, prácticamente tienes que ir pidiendo el trabajo, demostrar muchíiiisima más iniciativa que en España. Es decir: puedes estar en un par de reuniones sobre un tema, te piden algo al respecto y ya piensas que estás metido en el proyecto, y de repente te enteras de que ha habido otras tres reuniones y no te han avisado. Y sin embargo, si pides asistir a la reunión, no te dicen "no estás convocado" (a no ser que sea uno de los proyectos secretos), te dejan ir, no vaya a ser que puedas ser de ayuda. O si te acercas a un equipo y les dices "no tengo mucho curro, deja que te ayude" pues no te miran como si fueras de Marte. Te explican educadamente e incluso te sientes como si te estuvieran pidiendo responsabilidades. Pero luego no, si lo quieres lo haces y si no no pasa nada. Es algo extraño, pero divertido.

Ah, por cierto que lo del caza en la cafetería es verdad. La última vez alguno no se lo creía:

imagen de http://gizmos.androidomg.com/2016/05/our-hq-in-malmesbury-uk-has-been.html

domingo, 14 de agosto de 2016

Dyson

Ya ha pasado mi primera semana trabajando para Dyson. Aunque trabajar, lo que se dice trabajar, no ha sido mucho, ya que estos días los he dedicado sobre todo a las induction sessions. Esto es, a las charlas introductorias, paseos por las instalaciones, sesiones de seguridad y salud... Todo un jaleo. A las primeras asistieron ingenieros como yo junto a gente con otro tipo de empleos, ya fuesen de administración, finanzas, marketing... En estas sesiones comunes nos contaron un poco de la historia de la compañía, los productos que ofrece o lo guay que es James Dyson. Que realmente es un crack: la compañía es exclusivamente suya, y tiene un beneficio anual de ¡casi 450 millones de libras!

Lo primero que nota uno en Dyson es la obsesión con la seguridad. Por eso no puedo describir las instalaciones o procesos como me gustaría, ya que aún me gustaría más conservar el empleo. Tampoco puedo sacar fotos en las instalaciones, ni traerme documentos a casa, ni cosas así. Hay que pasar la tarjeta para cruzar la mitad de las puertas en tu camino, siempre has de llevar esa tarjeta al cuello y no tiene ningún motivo o adorno que la haga reconocible, salvo la cara del portador. De este modo, si se extravía y algún malintencionado la encuentra, no sabrá a dónde puede acceder con ella, en el supuesto de que sepa que es de Dyson. Porque además, según tu puesto de trabajo hay puertas a las que no puedes acceder.

Lo segundo que nota uno en Dyson es lo enorme que es, y que funciona como un campus (de hecho lo llaman así a veces): hay alrededor de mil ingenieros de entre 20 y 40 años de múltiples especialidades, la mayoría británicos pero con unos cuantos españoles. Casi todos estos ingenieros trabajan o bien en Desarrollo, que es donde estoy yo, o bien Innovación/Investigación, de carácter súper secreto; tanto que yo no sé qué proyectos hacen. En Investigación (propiamente Research) trabaja Gareth, así como otros varios personajes de Mamsbri que he ido conociendo a lo largo de la semana. De mis otros compañeros, Farai y Alex trabajan en Desarrollo de nuevos productos, igual que yo; Ben es el único que no es ingeniero y trabaja en otro tipo de oficinas (aunque en el mismo edificio). Me los encuentro de cuando en cuando, ya que estoy todo el rato de aquí para allá.

Entre sesión y sesión, tengo ratos con mi equipo, Sistemas de separación o "Sepsys". Mi superior y otro compañero están de vacaciones, así que por ahora he tratado con Misael Furon, francés, y Matty, "I'd go with 'British'" como dice él. Misael está un rango por encima y Matty uno por debajo; aunque, claro, lleva mes y medio en la empresa y es él el que me ha instruido en varios procesos de pruebas que estamos llevando a cabo. He ayudado un poco, he conocido a mucha gente, he hecho muchas preguntas y sobre todo he tratado de grabar en mi mente tanta información nueva.

En Dyson tienen un taller para madera y plásticos y otro para metales. Tienen cámaras de control climático para hacer pruebas en determinadas condiciones de temperatura y humedad. Tienen un equipo completamente dedicado a hacer Mecánica de Fluidos (CFD incluido) y otro a Análisis Estructural. Tienen un presupuesto para I+D enorme, que permite probar las ideas con facilidad, construir prototipos, realizar todo tipo de ensayos, modificaciones... Tienen una plantilla creciente de gente joven, inteligente y de la que hay muchísimo que aprender, tanto que abruma. Tienen grupos de escalada, yoga, ciclismo de pista y de montaña, entre otros. Tienen una página web interna con documentación generada por sus propios ingenieros, a la que puedes acudir en caso de necesidad. Tienen un avión de combate en el parking y otro en el comedor.

Así que sí. Doing well.





P.D.: Gareth es doctor en Burbujas. Y también he conocido a un doctor en Corazones y a una pareja que se hacen llamar Weasel y Frog ("Comadreja" y "Rana").

P.P.D.: Detalles aburridos: ya tengo teléfono (el whatsapp sigue siendo el mismo) y cuenta bancaria y a final de mes me darán el número de la Seguridad Social británica, el NIN.

lunes, 18 de julio de 2016

Brenzit

El 8 de agosto empiezo a trabajar para Dyson en Malmesbury, Wiltshire, Inglaterra. El puesto se llama "Ingeniero de Sistemas de Separación" y se encuadra en el departamento de Diseño. Voy a trabajar en desarrollo de productos como aspiradoras, secamanos, ventiladores y similares, diseñando las partes que separan el polvo del aire, al menos al principio. Malmesbury (se dice "Mamsbri") es un pueblín muy mono, con bastante patrimonio medieval, a unos 40 minutos de Bristol. En principio viviré allí hasta aclimatarme a la empresa, y luego me planteo mudarme a Bristol, que se conoce que tiene mucho que ofrecer a nivel cultural y eso.

Aspiradoras de ciencia ficción (imagen de Dyson)
Todo el mundo pregunta, con razón, qué será de Iris: si se viene conmigo, o qué. Por ahora, ya que está muy bien en su estudio, seguirá con ellos. Ya habrá tiempo en el futuro de pensar en cambios. Al final será parecido a estar de Erasmus, o parecido a cuando ella se fue a la India. Viajaremos a menudo, tanto el uno como el otro, y mantendremos nuestro pisito de Malasaña, en el que espero dormir uno o dos fines de semana al mes.

Muchos ya sabéis lo mucho que yo quería tener la experiencia de la vida en el extranjero; en la universidad intenté muchas veces conseguir una Erasmus, y al terminar busqué prácticas fuera... Ahora, por fin, lo he conseguido.

Por supuesto, el Brexit me ha fastidiado bastante, entre otras cosas porque ya no es tan halagüeña como antes la perspectiva de ganar un sueldo en libras, pero supongo que las cosas irán bien. No tengo miedo a los racistas, no creo que Dyson deje que sus numerosos ingenieros forasteros se queden sin visado y no creo que tenga problemas burocráticos al ocupar un puesto cualificado y pagar bastantes impuestos. This is fine.

Como supongo que pasaré muchas tardes en Malmesbury, creo que aprovecharé para escribir más. Os mantendré informados.

viernes, 15 de abril de 2016

I am the luckiest


El miércoles me ascendieron. Concretamente, dejé de ser ingeniero junior para ser ingeniero consultor, lo cual supone una pingüe subida salarial, y una serie de responsabilidades adicionales que, de acuerdo a la costumbre de everis, ya he demostrado en algunas ocasiones, y que ahora serán parte manifiesta de mi cometido. Evidentemente, ¡estoy contento! Mis jefes me valoraron muy positivamente, mejor de lo que yo valoraba mi propio desempeño. Esto supongo que es algo bueno, porque significa que soy más exigente de lo que son mis superiores, y por tanto no fallaré siempre y cuando me mantenga avizor.

Además, desde febrero trabajo a las órdenes de una compañera que es buenísima, organizada, paciente y segura, que es un lujo tener como jefa de proyecto. Parece que voy a poder aprender mucho de ella; ya lo he hecho en estos dos meses y poco. Una cosa que valoro mucho en mis compañeros "suboficiales" por así llamarlos (jefes de proyecto, que aún no son gerentes pero como si lo fueran) es la seguridad que tienen y transmiten para tomar decisiones o hacer planes. Su experiencia les permite una firmeza que da confianza en ese momento y hace que quieras desarrollar la tuya propia en el futuro.

Iris está también muy a gusto en el estudio de arquitectura House Ham Henderson Cooper. Por lo que me cuenta, está ganando en responsabilidad, se trata con clientes y socios internacionales de manera habitual y ayuda a sus compañeros con dificultades técnicas. Le encanta lo que hace y parece que, como diría mi jefe, "tiene recorrido en la casa".

Ahora está dormida en las butacas, pero pronto podrá dormir la siesta en un sofá que compraremos sin preocupaciones, en parte gracias a la subida.

A las nueve tengo yoga, al que llevamos apuntados desde noviembre y que nos sienta estupendamente. Tanto al salir de la clase despejado como a largo plazo, en lo saludables y fuertes que nos sentimos.

En agosto tenemos la boda del bueno de Luis Reguera, Fols, en las montañas de León. Espero con ilusión ese día en el que la misma Vuelta a España coincidirá con nosotros, contra todo pronóstico, en los alrededores de Boñar.

En septiembre iré con los amigos de la escuela a las Ardennes, en Bélgica, a pasar un fin de semana.

Y en diciembre, quizá vayamos Iris y yo a otra boda, esta vez en la India.



I am the luckiest.

lunes, 12 de octubre de 2015

Cómo legalizar un documento español para su uso burocrático en Marruecos

Os dejo aquí, por si en algún momento os surge la duda, unos pasos para convertir documentos notariales válidos en España en otros válidos en Marruecos. Si se trata de otro país, o bien se puede "apostillar", lo cual es un procedimiento diferente y más sencillo, o bien se hace como para Marruecos pero cambiando de consulado.

En todos los lugares a los que se ha de ir hay que decir que queremos “Legalizar” el documento para Marruecos. Con esto ya nos entienden perfectamente. Por otro lado, si el documento está en castellano, por mucho que lo legalicemos no valdrá para nada en Marruecos. Hay que realizar una traducción jurada al francés, bien antes del paso 2 o bien después del paso 4, en cuyo caso la debe realizar un traductor en Marruecos.
  1. Acudir al Colegio de Notarios de Madrid, Calle Ruiz de Alarcón, 3 (Metros: Banco de España, Retiro). El horario de verano si queremos entregar los documentos es de 9 a 14 horas, y cuanto antes se entreguen antes nos los devuelven. El servicio normal vale 14 € (IVA incluido) y nos los devuelven en tres días desde las 10h. Sin embargo, se puede pagar el servicio urgente (35 € IVA incluido) y retirar los documentos el mismo día a partir de las 14:30 (oficialmente; extraoficialmente me dijeron que pueden tenerlos un poco antes de las 14 horas).
  2. Llevar el pliego al Ministerio de Justicia (sección de Legalizaciones), Calle de la Bolsa, 8 (Metro Sol, pero se puede ir andando fácilmente). El horario de verano es de 8 a 15 h, pero a mí me atendieron a las 15:15 sin problema. El horario a partir del 15 septiembre es de 9 a 17 h. Este trámite es inmediato: yo tardé menos de diez minutos desde que entré  hasta que salí.  
  3. Llevarlo a la Sección de Legalizaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Por ironías de la vida, esta se encuentra casi al lado del Colegio Notarial, en la calle Juan de Mena, 4 (de nuevo, metros Banco de España o Retiro). El horario creo que es de 9 a 15 y hay que coger cita previa y tarda un montón. Sin embargo, presentando el billete de avión o documento similar que avalase frente al guarda jurado de la puerta que la urgencia es real, nos dejaron colarnos. Una vez dentro, una espera de cinco minutos, un sello y ni una sola pregunta.
  4. Llevarlo al Consulado de Marruecos, Calle Leizarán, 31 (Metro Concha Espina). Horario: de 9 a 16 h. En este lugar había una cola enorme las dos ocasiones en las que fui y el portero no hablaba ni español ni francés ni inglés. Sin embargo, diciendo legalisation lo entendió y me dio un ticket con el que me atendieron al cabo de unos 30 minutos. El trámite cuesta unos 40 € si no recuerdo mal.
Link sobre las legalizaciones del Ministerio de Exteriores:

Notariales
Son aquellos en los cuales un notario actúa como encargado de dar fe: escrituras, actas, legitimaciones, compulsas, certificaciones y un largo etcétera.

Deben ser legalizados por vía notarial, en el siguiente orden: notarios, colegios notariales (consultar el siguiente listado de los existentes en España), Ministerio de Justicia-Legalizaciones (C/ de la Bolsa, 8 - 28071 Madrid Tel. 902007214), Sección de Legalizaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (c/ Juan de Mena, 4 – 28071 Madrid. Tel: 91 379 16 55) y, en último lugar, a la representación diplomática o consular acreditada en España del país en el cual vaya a surtir efectos el documento.

Moroccan madness

"¿Has estado alguna vez en Casablanca?" preguntó José Ángel (mi jefe) el miércoles de la semana pasada.

Resulta que en mi trabajo perseguimos asiduamente las licitaciones públicas relacionadas con aeropuertos y navegación aérea, entre otros temas aeronáuticos. Para los que no lo sepáis, una licitación es un proceso por el cual una administración pública pide que alguien, quien sea, le preste un servicio o le de un suministro. Los interesados en este trabajo deben aportar una oferta técnica (cómo lo van a hacer y con qué medios) y una oferta económica (cuánto va a costar), amén de una cascada de documentos burocráticos diversos. Tras esto, un comité designado por la administración evalúa la oferta más interesante en cuanto a calidad y a precio y adjudica la realización de trabajo al oferente.

El caso es que, por segunda vez en un mes, surgió una oportunidad en Marruecos, concretamente con la Office National des Aéroports (ONDA). Tuvimos que pedir corriendo la citada cascada de documentación, yo mismo me encargué de varios trámites burocráticos (pienso escribir una guía de legalización de documentos para quien le pueda servir), y me mandaron a mí, debido a mis conocimientos de francés, a Casablanca, el lunes, para retirar el aval del banco y entregar el pliego en el aeropuerto Mohamed V el martes a las 10, hora local, que es una hora menos.

El lunes a las 7:45 estaba en la oficina para ultimar los detalles, imprimir algún documento y marchar pitando al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas Coca Cola. Este día coincidió con el mayor atasco en Madrid de 2015, por lo cual el jefe se retrasó, el mensajero se retrasó, y el taxista que me llevó al aeropuerto se tuvo que meter en dirección contraria para llegar a tiempo. El tipo del mostrador de facturación me metió un par de sustos diciendo cosas como "No te puedo dar la tarjeta de embarque... de mañana", y llegué al avión sudando como un pollo del calor y de los nervios.

Por suerte, el vuelo (con Royal Air Maroc) fue muy agradable y el paso por el aeropuerto de Casablanca fue rápido e indoloro. Enseguida llegué al lujoso hotel en que me alojé durante una noche, me duché y cogí un taxi a la ciudad, Casab como dicen los lugareños. 

El taxi era un Mercedes blanco de los años 80 bastante reventado y el taxista, Said, era un fenómeno barbudo que se saltaba las reglas de circulación aunque no hiciese falta. Acabó siendo mi compañero de viaje la mayor parte del tiempo que estuve allí, puesto que actué como en India y le pedí que me esperara mientras realizaba todos los trámites. Hasta tengo su teléfono para la próxima vez que vaya a Casablanca.

Este día, además de confundirme dos veces de sucursal, me fue imposible retirar el aval en el banco, para desesperación mía y de mi jefe (con el cual hablaba por teléfono cada poco) y a pesar de los ruegos e insistencia con los que molesté a Madame Abidine, a truly remarkable woman. Se conoce que el señor Director General tenía que firmar la autorización para emitir el aval y aún no le había dado tiempo, pobriño. Así que le dije a Said que me acercase a la mezquita de Hassan II, una atracción turística de la ciudad. Este fue todo el turismo que hice, aunque mereció la pena el corto paseo al lado del Atlántico.



De vuelta al hotel, donde trabajé un poco más para tener todo cerrado para el día siguiente y donde cené algo decepcionantemente poco tradicional. Por cierto que la gastronomía marroquí no se dignó a hacer acto de presencia en toda mi estancia, salvo unas lentejas en el desayuno del martes. 

Porque el martes desayuné, dejé los bártulos en recepción y esperé a mi austero conductor, con quien me había citado a las 7:30 hora local. A pesar del atasco de la entrada de Casablanca, llegué al banco antes que la mencionada señora Abidine, la cual, a su llegada, me condujo a la planta en la que me tendrían que dar el aval, si me lo daban.

A las 9, después de una espera bastante tensa, una empleada me dio el dichoso documento y bajé volando al taxi, a tiempo de meternos en otro atascazo. Mientras metía la documentación en el sobre correspondiente y cerraba la caja en la que iban los tres sobres de la oferta, le dije a Said "Tenemos que estar en el aeropuerto a las 10 menos cuarto", y el respondió "pas de problème". En ese momento yo pensé que iba a fracasar y no podría llegar a tiempo. Poca fe demostraba en las habilidades de Said, que poniendo el coche a 140 y adelantando por todos los huecos disponibles recuperó el tiempo perdido en el atasco y me dejó en el aeropuerto a las 9:43. "Appelle-moi la prochaine fois que tu es à Casab" [Llámame la próxima vez que vengas a Casablanca], me dijo; yo le dije merci beaucoup salam alikum.

A la hora señalada me encontraba en la dirección de la ONDA esperando la sesión de apertura, nervioso como el que más por si cometía alguna incorrección. Quitando que casi entrego mi pliego para la licitación 183 en lugar de la 180, todo salió bien. Así que me dirigí al hotel en la lanzadera que ponen a tal efecto, resolví el asunto del checkout (no exento de ciertos inconvenientes que me tuvieron que resolver desde Madrid) y me volví al aeropuerto para comer y realizar un último trámite en ONDA.

A las 15:55, después de la cola más ineficiente de control de pasaportes de la historia (único momento en que verdaderamente me tocaron las narices en el viaje) y de que cambiasen la puerta de embarque destrangis, estaba subiendo al 737-800 en el que volaría a Madrid, agotado pero satisfecho por el deber cumplido.

Una pena no haber visto más de Casablanca, que me recordó más a Portugal que a India, y cuyo tráfico, en el fondo, tampoco es tan malo. Habrá que volver.

jueves, 19 de febrero de 2015

Hoy he salido del trabajo a las 22:50. No es la vez que más tarde he salido de estos 3 meses.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Recargando

Este último mes han pasado muchas cosas. En este orden: entregué el proyecto, me fui de vacaciones a India con Iris, defendí el proyecto y lo aprobé, firmé contrato con everis Aeroespacial y Defensa, y recibí a mis amigos del colegio y la noticia de la boda de Valma. Tengo que escribir de todo ello, ¡pero el trabajo me deja poco tiempo! Espero que de este fin de semana no pase.

Besos a todos.


Coming soon

viernes, 11 de abril de 2014

A veces cuesta llegar al estribillo

Ayer volviendo de inglés me encontré a Manu Blasco, un aeronáutico covarrubio unos años mayor que yo y con el pelo prácticamente blanco. Manu, que es un sol de tío, terminó la carrera hace un mes, después de muchos años de sinsabores. Hace un poco más comenzó a trabajar con un par de compañeros covarrubios en su exitosa empresa, y dice que la satisfacción de trabajar allí, la dinámica diferente, la sensación de ser útil y productivo, es lo que le ha dado fuerza para acabar.

Hoy ha sido mi quinto día de curro y me siento igual.


jueves, 3 de abril de 2014

Pleno empleo



Hace una semana me llamaron de Everis, una consultora que también se dedica a ingeniería, para proponerme unas prácticas remuneradas. Resulta que el jefe del proyecto de un amigo quería a un ingeniero aeronáutico y le preguntó a él, quien pensó en mí.

El lunes tuve la entrevista con el jefe en cuestión, José Ángel Gallego. Allí estaba yo de americana y camisa, algo nervioso, pero él fue muy cercano a la par que profesional y me lo hizo más llevadero.

Anteayer me llamaron para darme el sí; luego tuve que ir a la Seguridad Social a por mi número y hacer un par de gestiones más. Empiezo el lunes que viene, currando de 9 a 2.

Ahora voy a desempolvar los manuales de software que necesitaré para el curso, así como los de aerodinámica.