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martes, 24 de marzo de 2020

A ambos lados de Tutatis

Se murió uno de los últimos baluartes del cómic francófono. Albert Uderzo se ha ido a los 92 años con Charlier y Giraud (Teniente Blueberry), Morris (Lucky Luke), Peyo (los Pitufos), Franquin (Spirou y Fantasio), Hergé (Tintin) y su inolvidable compañero René Goscinny. Astérix y Obélix están huérfanos de lápices y voz.

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Salut, Albert! Bienvenue au ciel! (Getty images)
El cómic francobelga en general, y Astérix en particular, han sido una constante en mi vida desde que aprendí a leer. Mi padre tiene todos los álbumes de Astérix, y mi tío Rafael prácticamente todos los de Tintín; desde bien pequeño yo sacaba los Lucky Lukes de la biblioteca de Soto de Luíña o la del Fontán de Oviedo, acompañado de mi abuelo o de mis tíos; ya algo mayor y por mi cuenta me aficioné al crudo realismo de Giraud y Charlier en Blueberry. Junto al romántico Príncipe Valiente de Hal Foster, la mayoría de estos títulos tenían en común, y en contraposición al cómic americano, la autoría continuada por parte del mismo equipo creativo (especialmente en el caso de Astérix y Tintín, hasta hace bien poco). Esto implica una acusada personalidad de las creaciones, intrínsecamente ligadas a la de los artistas. En los casos en los que el o los autores originales pasaban la batuta, lo hacían, normalmente, a una nueva generación debidamente adiestrada e instruida en el respeto al material original, cosa que en los tebeos de Marvel brilla por su ausencia.

Astérix y Obélix me han acompañado en todo momento, siendo el cauce habitual de complicidad con mi padre. A lo largo de numerosos viajes por Europa, caminábamos sobre las huellas de nuestros héroes, recitando diálogos de sus aventuras, intentando encontrar las tonterías de Camaracum y el bosque de los Carnutes. El genial dúo narrativo de Goscinny y Uderzo consiguió producir una obra que se mantiene fresca cuantas veces la leas, desde la más tierna edad hasta la más madura. Cada lectura permite encontrar un matiz, un juego de palabras, un guiño, un detalle pictórico nuevo. A medida que crezco, descubro mensajes nuevos en estos tebeos, sin que esos mensajes hicieran que, a los seis años, me apasionasen menos.

Hoy brindaré a la salud del cómic francés, de Astérix, Obélix y sus maravillosos creadores. Por Tutatis, Belenos y Belisana.

Repose en paix, Albert, René; on ne vous oubliera jamais. Merci pour tant de bons moments.

lunes, 27 de julio de 2015

Reseña: Ant-Man

imagen de ign.es
Ayer fui a ver El Hombre Hormiga. Fui solo porque, quitando a mi argento compañero de piso que se encontraba dormido, no había nadie en casa (Iris está en Vigo ahora mismo), la tarde de domingo se me estaba haciendo larga y quería ver esta película. Curiosamente, no había visto el tráiler ni sabía prácticamente nada de ella. Salvo que su poder es hacerse pequeño y hablar con las hormigas*.

Para tomar la decisión de verla en cualesquiera sentido, acudí a RedLetterMedia, unos youtubers de los que ya he hablado que son unos estupendos críticos de cine. En su sección Half in the Bag, Mike y Jay, dos americanos de libro, analizan las pelis desde un punto de vista cero gafapasta, como entretenimiento. En los primeros momentos de este vídeo dicen "¿Qué piensas de Ant-Man, Mike?" "Es muy, muy... buena. Creo que esa es toda mi opinión al respecto." "Sí, la mía también." Acto seguido cogí la cartera y las llaves y me fui a los cines de al lado de casa. Que son carísimos.


Total que me fui al cine solo, cosa que hice mucho el verano pasado cuando me pasé todo agosto trabajando de becario en everis. No tengo el menor problema en hacerlo y es de lo mejor que se puede hacer en verano en la capital.

Y me gustó mucho la peli. Al igual que Guardianes de la Galaxia, me pareció muy fresca, sin necesidad de grandilocuencias, que cuenta su propia historia sin preocuparse de las futuras secuelas y esas cosas. Y eso que material para secuelas tiene (obviamente), pero aparece de manera orgánica en la peli: personajes creíbles con buenos minutos de diálogo (tampoco mucho, no os esperéis un drama o algo así, es una peli de superhéroes), un guión poco complicado pero muy bien resuelto... No cansa como sí lo hace la segunda de los Vengadores, la acción es muy efectiva y ATENCIÓN porque esto no lo digo nunca: recomendaría verla en 3D. Yo no lo hice porque lo aborrezco, o más bien aborrezco que lo metan en todas las pelis sin criterio, pero la verdad es que las aventuras de uno que se encoge hasta el tamaño de una hormiga dan mucho jugo para escenones tridimensionales.

Por cierto que cuál no sería mi sorpresa cuando veo que un personaje principal resulta ser Michael Douglas. Que aunque puede no ser perfecto para el personaje, tiene un carisma especial que da gusto ver en pantalla. De tal palo tal astilla. Otro que es sorprendente en esta peli es Michael Peña, que protagoniza un par de escenas de humor que parece que no peguen nada.

Se conoce que cambiaron de director a la mitad (porque Edward Wright se negaba a cambiar el guión por exigencias del "Universo Cinemático Marvel" y lo echaron) y estas escenas llevan la firma del primero. A quien me conozca no le extrañará que yo hubiera preferido una película con su propia personalidad al completo, sin tener que plegarse a la línea editorial de las pelis Marvel, que en general sólo no son mediocres por accidente. Sin embargo, suficiente poso dejó Wright como para mantener ciertos rasgos únicos. En palabras de Mike y Jay, tiene un toque ochentero.

La pareja protagonista de Paul Rudd y Evangeline Lily son un par de guapos que se defienden bastante bien en el papel y que sobre todo tienen mucha química. Aún estamos lejos de tener un personaje femenino rompedor, con personalidad, en las pelis Marvel, pero el de Lily tiene potencial. Aunque seguro que lo suprimen y la embuten en cuero para que muestre los jamones**.

Los aficionados de la HBO también reconocerán a Avon Barksdale y Gyp Rosetti en la pareja de policías de San Francisco que son personajes secundarios.

Vedla.

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* el Hombre Hormiga es una creación de Stan Lee, y como tantas otras, no toma su nombre para describir su poder parcialmente, sino que emula a una hormiga en todos los aspectos que Stan Lee pudiese imaginar. Es decir, el personaje es un científico que ha desarrollado 1) un método de reducir la materia orgánica e inorgánica que desafía la física cuántica, 2) un conocimiento brutal de las hormigas, sus especies y sus medios de comunicación, 3) una manera de transformar sus pensamientos en ondas electromagnéticas y estas en lenguaje hormiga  y 4) un gancho de derecha de campeón de los pesos welter. Como veis, un humanista.

** de paso que estoy me cago en la Viuda Negra de las pelis, también conocida como El Escote de Scarlet Johannson.

lunes, 8 de julio de 2013

RESEÑA: El hombre de acero

Ayer fui con Raúl a ver la última peli de Superman, de Zack Snyder (que destrozó Watchmen y más o menos salvó los muebles en 300). Como es costumbre, fuimos a los cines Ideal de la plaza Jacinto Benavente, y la vimos en versión original.

qué coño les pasa con los trajes que les tienen que poner escamas y otras gilipolleces?

Vaya por delante que la peli nos gustó. Tiene un buen ritmo; como dijo Raúl, casi de teatro. Las escenas de acción son espectaculares y representan bastante bien el poder de Superman y sus enemigos; los daños a la propiedad son elevados e incluso, al contrario que en Los Vengadores, hay numerosas víctimas civiles y militares. En numerosas escenas, sobre todo al final de la película, me descubrí a mí agarrado al asiento, en tensión.

Como ya sabréis, también cuenta con un elenco de lujo. Jor-El es interpretado por Russell Crowe, y si bien tiene mucha presencia y un vozarrón, me parece un error de casting. El hombre que se hizo famoso con Gladiador, de pecho de tonel y cara de bruto no pega ni con cola en el papel de científico de altos ideales. Aunque bueno, como es otro planeta, quién sabe, sus estándares serán diferentes.

Kevin Costner es Jonathan Kent, y ahí me gusta más la elección. Al Costner le pega bastante ser un padrazo de Kansas, y me parece que no desentona. Sin embargo, lo que hace el guión con el personaje es para echarse a temblar. En un momento dado le dice a su hijo que si tiene que dejar que veinte niños se ahoguen para que la gente no sepa que tiene poderes, está bien, que se ahoguen. ¡Anda ya, payaso! ¡Te coge Ben Parker y te fríe a leches! Me da pena, me parece que algunos diálogos están un poco forzados para transmitir qué se yo qué, y dejan a Kent de cínico y de paleto. Aquí hay buen casting pero un personaje desaprovechado.

Laurence Fishburne tiene el papel de Perry, el director del Daily Planet. Laurence Fishburne es el Morfeo de Matrix, que es negro; el Perry del tebeo no. Creo que esto es un claro caso de intento de corrección política  y aumento de cuota de pantalla. Como Fishburne también es un poco macarra, no acaba de convencer; como es un actor de cierto renombre, tiene que tener una escena en la que se vea lo guay que es y que está metida con calzador. Basta, Hollywood. Dejaos de clichés y de medias tintas. Si queréis un negro guay, haced una peli de Power Man o de Fotón o algo así, pero con dos minutos de gloria no arreglamos nada.

La Lois Lane esta, cuyo nombre desconozco, es insoportable, tiene un morro que se lo pisa y lleva tacones de quince centímetros. ME CAGO EN LOS TACONAZOS. Es todo lo que tengo que decir de la tía esa.

El prota, Henry Cavill, me parece que no lo hace mal. El pobre tampoco tiene mucho diálogo, pero eso no es culpa suya, creo. Está cuadradísimo, lo cual sí será mérito suyo, pero no es interpretar. Y tiene una expresión continua que da la sensación de que sabe más de lo que calla, que está oyendo la hierba crecer mientras habla contigo. Nah, en general guay.

Y por último el general Zod es Michael Shannon, que yo conozco de Boardwalk Empire y que me parece un actorazo. Tiene cara de desquiciado (muy bien) y los pocos minutos que le dejan explayarse (mira que la peli es larga y sin embargo no hay tiempo para todo) se luce. En particular hay una escena al final de la peli que me encantó, en la que dice "Mi mera existencia tiene el objetivo de proteger a mi pueblo. Ahora ya no tengo pueblo. ¡Me has quitado mi alma!".

esta escena no. Esta es del principio
Gracias al ritmo de la peli y a las buenas escenas de acción, buena fotografía y personajes a los que coges cierto cariño (a los Kent, a Russell Crowe aunque no pegue y a un científico [los científicos de las pelis siempre saben de todo, son "científicos" en general] del ejército muy majo) te olvidas de algunas incongruencias del guión. Para mí lo peor fue lo largo de la introducción, que no sé si es para meternos 3D (yo no uso de eso) o para que se luzca el gladiador, pero que es media hora con un chollón de efectos especiales que bien podrían haber ido a retocar alguna escenita de Superman que cantaba un poco, y esto tiene delito. También es raro lo evidente que acaba resultando la identidad secreta de Kal-El, y el romance forzadísimo con Lois.

Pero bueno, la peli es entretenida, vedla.

miércoles, 3 de julio de 2013

Reseña: Tom Strong


Tom Strong es un tebeo creado por Alan Moore y Chris Sprouse. Hace un mes que me leí el primer número, ya que lo tenían en la biblioteca de Conde Duque, y como deberíais saber, todo lo que hace Alan Moore es de obligada lectura.

Tom Strong es un superhéroe nacido el uno de enero de 1900. No posee poderes como tales, pero sí tiene capacidades al límite de lo humano, debido a la infancia peculiar que le brindó su padre, un científico avanzado a su tiempo. Tom es extraordinariamente fuerte y ágil, así como longevo e inteligente. A pesar de que el cómic recurre a lo sobrenatural en ocasiones, las capacidades de Tom se explican siempre de manera científica; y no vuela, sino que tiene una mochila helicóptero guay.

El tebeo está ambientado cuando Tom tiene 99 años, pero aparenta unos cuarenta y pico, y afonta una trama que se desenvuelve lentamente con pequeñas subtramas adicionales. La mayor parte de enemigos a que se enfrenta son viejos conocidos, y abundan las secuencias retrospectivas, dibujadas por otros artistas, que narran los primeros lances con tales enemigos. Este recurso consigue una doble función: exponer el pasado del personaje de manera no lineal y permitir un estilo de narrativa mucho más ligero, ingenuo y vintage.

Porque donde Watchmen es una visión distópica (o completamente realista, según se mire) del mundo de los superhéroes, e incide en sus lados más oscuros, Tom Strong busca homenajear a los tebeos de la edad de oro, en los que el bueno siempre es indudablemente bueno y defensor de la tarta de manzana y el estilo de vida americano. En este caso, Tom siempre busca hacer lo correcto, y es un paladín de una talla que ya le gustaría a Superman. Es decir, como es vulnerable y falible, es mucho más heroico. 

un clásico, el héroe atrapado en una habitación que se inunda
Tom se ve acompañado en sus aventuras por su familia y amigos: su mujer, Dhalua, una princesa de la isla índica en que nació, su hija, Tesla, el robot Pneuman, construido por su padre y mejorado por él, y King Solomon, un gorila con el intelecto aumentado por Tom y con la lengua muy larga. Estos personajes también reflejan los típicos secundarios de la edad de oro, cuando para ganar cuota de mercado los héroes (de edad adulta joven) iban acompañados por adolescentes (Robin, Bucky), compañeras sentimentales (Super Girl, Mary Marvel) o súper mascotas (Krypto).

En fin, de nuevo Alan Moore entrega un trabajo impecable, nacido de un conocimiento y amor profundo de las obras que está satirizando. Es fresco y desenfadado, pero también sabe transmitir valores. La labor gráfica de Sprouse y de los artistas invitados es impecable. El trazo ágil y limpio de Sprouse casa muy bien con el estilo general de la obra; el físico que le concede a Tom Strong resulta evidentemente sobrehumano, pero no hipertrofiado ni manido. Los otros dibujantes, en general, adoptan un estilo clásico (propio de The Spirit, por ejemplo) que ayuda a transmitir la sensación de recuerdo que buscan sus viñetas.

En resumen, como ya me olía antes de leerlo, es un tebeo imprescindible para todo amante de los superhéroes.

'Nuff said!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Es mi deseo y mi voluntad

que si alguien ha de regalarme algo por lo que sea, que se trate de los primeros tomos de la obra  de Yoichi Takahashi Capitán Tsubasa, comúnmente conocido en España como Óliver y Benji. Lo hay en la FNAC.








"Cuando me convertí en un hombre, dejé de lado las cosas infantiles, incluyendo el miedo a parecer infantil y el deseo de ser muy adulto."

--C. S. Lewis

sábado, 30 de junio de 2012

Inciso: Rob Liefeld


Rob Liefeld es un dibujante de superhéroes que se puso absurdamente de moda en los 90. La cantidad de pasta que ganó este tipo sólo es comparable a lo mal que dibujaba. Tan mal, que dan ganas de no volver a leer un tebeo en tu vida:



   

Sí. Así de mal.

martes, 8 de mayo de 2012

RESEÑA: Los Vengadores (Hulk es el más fuerte)

Acabo de ver Los Vengadores con Diego, en Príncipe Pío por 7 euros y pico. Y ha valido cada céntimo.

Quizá porque no me había hecho ninguna ilusión al respecto, después de la bazofia que la casa Marvel es capaz de lanzar a la gran pantalla (cof cof, DareDevil, cof, Los 4 F y Estela Plateada). En realidad, me acordé de que esta película existía hace cosa de un mes, no había visto ni un trailer y no me había preocupado nada al respecto. Luego salió, y todos mis amigos la pusieron muy bien.

el martillo de Thor no lo levanta ni el Supes
La peli no es demasiado pretenciosa y conoce sus límites y su público. Evidentemente se nos plantea una trama de las de salvar al mundo, cosa que a algunos puede cansar; pero si alguna vez unos personajes se merecieron esa tarea, son los Vengadores. Para luchar con delincuentes tienes a la policía, para atrapar asesinos en serie a Harry el Sucio, para detener a un conspirador de nivel mundial a James Bond y para pararle los pies a Loki y un ciento de extraterrestres a ellos. Esto es así. Por otro lado, se respeta mucho a los fans de los tebeos (desde mi punto de vista, que soy uno de ellos), con detalles como palabrotas, María Hill, el helitransporte de S.H.I.E.L.D., la flecha-trampa de Ojo de Halcón, la inmovilidad de Mjölnir, la "A" del final...
Hulk es el más fuerte que hay, y la escena post créditos es muy prometedora (SPOILER). Ah, además se agradece que dejen fuera a Lobezno, que siendo un tipo crema cansa un poco que lo metan con calzador.

Entre las cosas malas, demasiados culos gratuitos de Johansson, la cual de por sí es un tanto gratuita; ninguna víctima mortal aparente en la batalla final (los malos casi parecen soldados imperiales de la Guerra de las Galaxias); Jarvis sigue siendo un ordenador y Gwyneth Paltrow sólo sale dos o tres minutos (esa chica debe bañarse en sangre de doncella o algo). Además, como le comentaba a Diego hace un rato, Hollywood tiene un problema con los arcos. Se piensan que son escopetas o algo. Y no.

Jarvis viene siendo el mayordomo de los Vengadores. Tienen mayordomo. Eran los 60.
Lo mejor de la peli probablemente sea Robert Downey Jr.. Este tipo se va a hacer de oro haciendo papeles de sí mismo lo que le queda de carrera: un macarrilla irreverente y borracho que resulta que está forrado y tiene éxito. Incluso en castellano resulta simpático (y eso que cada vez soporto menos los doblajes), y sus gestos y caras no tienen desperdicio. Probablemente sea más cretino que en los cómics, pero es un cambio bastante bien recibido por mi parte. La antiheroicidad le sienta bien a alguien que en el fondo es un niño pijo. Los héroes de verdad son pobres (por eso Spiderman>>Superman).

También Chris Evans es un gran Capi América (si los yankis no fueran tan pesados con su patria y su bandera, el Capitán sería un personaje mucho más valorado. Es un tío guay, aunque claro, si un personaje simboliza tu país, lo normal es que intentes que sea un tío guay),y  mientras que Jeremy Renner no me gusta demasiado como Ojo de Halcón, también Loki y Banner están bastante logrados. Y Samuel L. Jackson es a Nick Furia lo que Michael Caine a Alfred el de Batman: una gloria.

Vaya, que en general ha sido muuuuy satisfactoria y un hartón de reír y de aplaudir, emocionados, las escenazas que sin ser melodramáticas saben llenar. ¿La clave? Que en el fondo es ligera y desenfadada. Y que no sale Tobey Maguire.

Y por cierto que Hulk es el más fuerte.

"Whedon acaba de confirmar que el blockbuster puede tener calidad y su nostálgico corazoncito" (Carmen L. Lobo: Diario La Razón)

sábado, 10 de marzo de 2012

So long, old chap

  

Se acaba de morir Jean Giraud, alias Moebius. Entre las mil cosas que hizo en su dilatada carrera destaca ponerle dibujos al Teniente Blueberry, creado por él y Jean-Michel Charlier.

Descubrí Blueberry a eso de los diez años, gracias a un hermano de mi madre que me sacaba tebeos de la Biblioteca Municipal de Oviedo. Acostumbrado a Mortadelo, Superlópez y el (mucho más maduro) PríncipeValiente, me sorprendió sobremanera el estilo duro y sucio del Teniente y sus comparsas, Jim McClure y Red Neck. Los asesinatos, traiciones, palabrotas y palizas se suceden en estos preciosos álbumes que, pese a todo, transmitían una buena moralidad, si bien por medio de la violencia. Recuerdo devorar las páginas de las historias que mostraban a los Sioux, los Apaches, Chihuahua, corruptos oficiales mejicanos, conspiradores unionistas, fanáticos sudistas exiliados, detectives Pinkerton y un sinfín de otros personajes dibujados magistralmente por Giraud.

Su estilo, desde mi punto de vista, alcanza su culmen en la saga más larga del personaje, concretamente en los álbumes La última carta y El final del camino. En ellos es prolijo en detalles mientras mantiene una cierta suciedad de spaghetti western, con colores pastel, que creo que contribuía a una atmósfera verdaderamente inmersora. Más adelante el trazo se volvió más delicado y limpio, ganando en detalle pero perdiendo fuerza.

Lo único que tengo de Moebius además de Blueberry es una rareza guionizada por Stan Lee, Silver Surfer: Parábola, que sinceramente es lo mejor que he leído de The Man (los tebeos de los años 60 son bastante malos, en realidad. Su mayor valor es el de coleccionismo). En este número Estela Plateada trata de convencer a la humanidad de que no adore a un Galactus que trata de zamparse la Tierra por enésima vez (y ahora, utilizando su cerebro en lugar de su fuerza). Giraud utiliza un registro diferente de los Blueberry, más minimalista, que acompaña a la historia a la perfección, ya que ésta busca transmitir una idea, no contar un montón de aventuras. En general, cuando lo leí me pareció un genio, este tío, por su flexibilidad. La cual no le restaba un ápice de calidad.

de esto hablo
Mi amor por las cosas que se pusieron de moda antes de que yo naciera me vuelve a dejar este sabor agridulce. Moebius y Charlier (que murió antes de que yo aprendiera a leer) dieron forma a una de mis obras de arte favorita, que me proporcionó interminables horas de magia. El recuerdo de las aventuras del Teniente Blueberry me acompañará toda mi vida, y no dejaré de sentir gratitud y admiración por el trabajo de este par de genios, cuya imprenta en el cómic francófono sólo me parece comparable a la de Goscinny y Uderzo.

Descanse en paz.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Reseña: Top Ten

Este artículo apareció originalmente en el blog de lectura De libro en libro.


Imagina una ciudad completamente poblada por superhéroes. Todo el mundo, desde los niños a los ancianos, tiene algún tipo de poder o habilidad, un alter ego rimbombante y un uniforme adecuadamente extravagante. Imagina lo difícil que tiene que ser gobernar una ciudad como esa, qué tipo de leyes se tienen que redactar, y cómo se las verán los policías de la misma para conseguir que se cumplan.

Con esta interesante premisa arranca Top Ten, serie limitada del genial Alan Moore (Watchmen, V de Vendetta), acompañado por el dibujante Gene Ha y Zander Cannon como bocetista. No hay que dejarse engañar por la ambientación, pues si uno conoce un poco la obra de Moore se da cuenta de que es un maestro en el tratamiento psicológico de sus personajes, y que se aleja de los tópicos en los cómics de superhéroes.

Porque en Top Ten no nos encontraremos con las típicas aventuras de Spiderman, Batman u otros clásicos del género, donde un supervillano con un plan rocambolesco quiere dominar el mundo o acabar con nuestro protagonista. No, en esta obra nos encontramos con el cuerpo de policía de Neópolis persiguiendo a traficantes de drogas, proxenetas, violadores o prostitutas… todos ellos ‘centihéroes’, monstruos, villanos o incluso dioses. Alan Moore sabe recoger todos los elementos visuales y llamativos de los superhéroes y utilizarlos para contar una historia ramificada, considerablemente madura y profundamente real. Y lo hace sin perder el sentido del humor, si bien bastante irónico (marca de la casa).

La estructura del argumento me recuerda a la serie de televisión americana The Wire (aunque esta es posterior al cómic), porque los casos, en general, no se resuelven en un capítulo, sino que se desarrollan a lo largo de todo el tomo (que equivale a los 12 números en los que originalmente se publicó), mezclándose con otros sucesos. Puede que un policía sea retirado de un caso para atender otro, puede que en un crimen en concreto no se avance nada, pero puede que otro sea trivial y no lleve apenas tiempo. Vamos, como en la realidad. Sólo que en la realidad los agentes no miden dos metros y medio, son azules e invulnerables; o “hablan con Satán”; o son capaces de disparar electricidad por la cabeza o volverse intangibles. Pero, y esto es otro punto que comparte con The Wire, los mismos agentes son increíblemente ricos en matices. Y profundos.

Tenemos a Irma Geddon, una señora de unos cuarenta y cinco años cuyo marido está en el paro, que se enfrenta a los delincuentes con una armadura estilo Iron Man. Tenemos a Robyn Slinger, una joven recluta que tiene que compaginar la novedad de trabajar de policía con cuidar de su padre enfermo, mientras intenta llevarse bien con su compañero, Smax. Este último, que propició un spin-off, me parece uno de los personajes más previsibles: el grandullón malencarado y fuerte que, en el fondo, no es mal tipo, pero no lleva muy bien lo de expresarse y ser sensible. De todas maneras, es real (el mundo está lleno de gente así), y a mí me encanta.

Está también el sargento César, que es ¡un dobermann!; o Bob “A Ciegas” Broker, un taxista con “sentidos zen”; la minoría étnica de los robots (algunos se adaptan e incluso entran en el cuerpo de policía, otros viven en ghettos)… Un sinfín de personajes y situaciones divertidas, y que satisfacen porque son creíbles sin ser manidas.

Los entendidos encontrarán numerosas referencias y guiños a otros tebeos. Por ejemplo, es enormemente divertido buscar en los fondos de las viñetas, en las que abundan anuncios, transeúntes y otros detalles de clara procedencia (un cuadro cubista en casa de una policía que representa a los Cuatro Fantásticos o una valla publicitaria que dice “No te gustaría verme desnudo. Pantalones Gamma, tela irrompible”). Y una mención especial merece el asunto de la ‘plaga’ en la casa de Mrs. Bodine, y el cacao en el que desemboca: “Si reunes suficientes cientianimales […] las cosas empiezan a crecer. Se te dispara un crossover de crisis y guerras secretas…”

En conclusión, Top Ten es un cómic de superhéroes, pero con un guión a la altura de muchas películas de policías, o una serie de detectives, pero con el frescor de los tebeos de superhéroes. Y a quien le guste, le recomiendo también la precuela Top Ten: Forty-niners, del mismo equipo creativo.