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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Arkham el gato (2008-2018)

Esto es una versión traducida de esta otra entrada.

Conocí al gato de Ben la misma fresca noche de agosto en la que llegué a Malmesbury. Ben me dijo "Este es Arkham", y yo pregunté: "¿como el asilo de los cómics de Batman, o como el pueblo de las historias de Lovecraft?", a lo que él contestó "Ya me caes bien". En esa época, Arkham era muy activo, arañando la moqueta de las escaleras y corriendo de aquí para allá por la casa al pasar la gente. También era propenso a morder y arañar sin provocación, y al principio guardé una distancia respetuosa. Pero pronto me encariñé con él, y él conmigo, probablemente gracias a que yo le daba de comer algunas mañanas, o cuando volvía del trabajo antes que Ben, cosa que sucedía a menudo.



A Arkham le gustaba pasar el día alrededor de la casa en la que viví de prestado durante un tiempo (en el famoso armario de Harry Potter), The Mundens. Desaparecía entre los arbustos y dejaba el generoso jardín, a veces para cazar pájaros, a veces para pelearse con otros gatos o arrimarse a gatas. Desde luego, extrañó ese estilo de vida cuando nos mudamos a Seedwood Cottage, que no tenía jardín digno de tal nombre y estaba demasiado cercana a la carretera como para dejarlo suelto los primeros meses. Así que se acostumbró a los interiores, especialmente en las largas noches del invierno inglés, y nunca volvió a ser tan aventurero como antes. De hecho, empezó a perder peleas con gatos más jóvenes en la primavera, una de las cuales le dejó una herida bastante fea en una pata delantera.

todos estábamos en el comedor jugando a algún juego de mesa, y él tan pancho en los calcetines
Arkham fue uno más de la familia de Seedwood Cottage. Ben lo quería como un hijo, y Gareth mantenía una distancia fría que escondía un cariño mutuo. Y yo no creo que haya conocido a otro animal como él. Era muy parlanchín (casi parecía que hablase contigo, aunque sobre todo para pedir comida), curioso y buen cazador. Ronroneaba como un trueno y frecuentemente. Por las mañanas me ponía nervioso con sus maullidos constantes y cortos hasta que comía, pero al final... al final los echaba de menos en las cada vez menos ocasiones en que se saltaba una comida. También atacó un cacho de tocino que me había traído de España para fabada, pero no pasa nada. Lo arreglamos como adultos.

Llevaba pocho desde el otoño pasado. Ayer, Ben nos contó que estaba en las últimas, y esta mañana se murió. Su tumba estará en el jardín de The Mundens, como le corresponde.

No era más que un gato. Y nada menos.

Adiós, amigo.

Arkham the cat (2008-2018)


I met Ben's cat the same crisp summer night that I got to Malmesbury. Ben said "This is Arkham", and I said "Like the Asylum of Batman's comic books? Or like the town in Lovecraft's stories?", to what he replied "I like you already". At the time Arkham was quite energetic, scratching the stairwell carpet and dashing through the house at the sight of people. He also was prone to biting and scratching, and the first days we gave each other some distance. But he quickly grew on me, and I on him, likely due to me feeding him in the mornings, or whenever I got from work before Ben, which was often.



Arkham liked to spend the day somewhere around the Mundens, the house where I was couchsurfing for a while (in Harry Potter's room, a cupboard under the stairs). He would disappear among the bushes and leave the garden, sometimes hunting birds, sometimes fighting other cats or seducing lady cats. He surely missed that when we moved to Seedwood Cottage, which did not have a garden (not a big one at least) and was too close to the road to let him wander for the first few months that we spent there. He got used to being inside, especially in the cold winter nights that followed, and he never became quite as adventurous as he used to be - in fact, he started losing fights the following spring, one of which left him with an ugly wound to the fore leg.

everyone was in the other room playing games, while he was taking full advantage of the drying socks
Arkham was one more of the Seedwood Cottage family. Ben, as his owner, loved him like a son, and Gareth and the cat kept a respectful distance from one another, but secretly were fond of each other. Myself, I don't think I've ever met such a cool animal. He was extremely vocal (as in, almost talking to people - admittedly mostly to demand food), curious, and a good hunter. He purred like a helicopter and in almost any circumstance. He often drove one crazy in the morning, meowing until he was fed, but I ended up missing that in the, ever rarer, ocasions that he wasn't around. He also attacked a streak of Spanish bacon that I'd brought home on Christmas, but it's cool. We settled that up like adults.

His health had been deteriorating since last autumn. Yesterday, Ben told us that he was terminal, and he passed away this morning. He will rest in the Mundens' garden, as he should.

He was just a cat. None less.

Goodbye, mate.

domingo, 20 de agosto de 2017

Excursión en los Brecon Beacons

¡Hola! Qué barbaridad, qué poco he escrito este año, vaya por Dios. A ver si narro mis aventuras en Inglaterra y de otro tipo. Por lo pronto, os voy a contar la ruta que hice ayer en los Brecon Beacons, Gales.

la ruta se llama Horseshoe Ridge y esto es un valle glaciar
Un tipo del trabajo, llamado Russell Hepton, organizó esta excursión, con el ingenioso nombre de Dyson Hike y el motivo de recaudar fondos para luchar contra el Alzhéimer. Esto es una cosa que hacen en Gran Bretaña mucho: organizan alguna actividad guay pero que requiera cierto esfuerzo y piden dinero a la gente a cambio de realizar la gesta. Me parece un poco raro; en particular, no veo la relación entre hacer una caminata y que alguien decida donar a una fundación de investigación, pero el caso es que funciona.

A mí hacía mucho que me apetecía visitar los Brecons y hacer una buena ruta de monte, no como los paseíllos que me he dado hasta la fecha. Que están genial, sin duda, pero me apetecía algo un poco más desafiante, así que este plan me venia como anillo al dedo. De mi grupo de amigos solamente se apuntó Bhanu, con su mujer Sonika, que graciosamente se ofrecieron a llevarme en coche. Así que a las siete de la mañana nos encaminamos desde Malmesbury capital hacia el país de Gales, con un agradable sol matutino que fue desapareciendo conforme nos acercábamos, llegábamos a, y nos adentrábamos en aquel. Y así nos reunimos con la comitiva Dysoniana, unas dos docenas de personas de las cuales reconocí un par de caras. Allí nos tomamos un café a unos agradables 9 grados, agradecidos por habernos llevado todo tipo de abrigo.

A las nueve y media nos pusimos en marcha tras una breve arenga de Russell, sin olvidar la obligatoria foto para los anales de la historia. Nuestro plan era reunirnos en una cumbre llamada Pen y Fan, a unos 850 metros de altitud, para hacernos otra foto, y luego bajar al siguiente valle, volver a ascender y seguir el risco hasta completar el circulo.

lo último que nos dijo antes de empezar fue Please don't die, "no muráis, por favor"
El primer tramo fue largo y sorprendentemente duro. Desde el valle, ascendimos unos 200 metros hasta el paso, lo cual nos llevó una hora poco más o menos. La temperatura era bastante fresca, con lo cual apenas nos quitamos trapo, y menos mal, ya que en lo alto había niebla y soplaba el viento. Tal era el panorama que apenas esperamos por los rezagados y continuamos el ascenso hasta la cumbre más alta, la anterior a Pen y Fan. Allí aún era peor el viento, que nos azotaba las piernas y la cara con las gotas de agua de la niebla, la cual impedía que disfrutáramos de cualquier tipo de vistas. Así que con la cabeza gacha para evitar las inclemencias del tiempo seguimos hasta el punto de reunión, que alcanzamos enseguida.

veranito en Pen y Fan
Allí hacía un tiempo estupendo para ser marzo, así que aprovechamos para comer algo mientras esperábamos al resto de montañeros, entre los que se encontraban mis amigos indios. Cuando todos hubimos subido, nos sacamos otra foto de grupo y poco después comenzamos un abrupto descenso hasta un collado, donde volvimos a subir a la tercera cumbre. Esta subida fue absurdamente empinada. En lugar de hacer eses como muchos caminos de montaña, subía directamente por la línea de máxima pendiente, y entre eso y el peso de la mochila, mis piernas ya pedían clemencia a gritos.

sí, había unos pocos escalones. No, no iban hasta abajo
De nuevo comimos un poco en la cima, y de nuevo una abrupta bajada, en este caso ya hacia el valle. Nos cruzamos con unos soldados de maniobras, en cuyas mochilas habría cabido yo entero, y bajamos lentamente por el valle glaciar hasta casi el final. En este hay un antiguo embalse victoriano, cuyas funciones hoy ha asumido un embalse más moderno, pero el cual aún se puede admirar. Al llegar allí había salido el sol, a pesar de que durante la bajada había llovido un buen rato. Eran las 12.45 y llevábamos la mitad de la distancia recorrida. Aprovechamos el sol y comimos un poco más (ciertamente estábamos todo el rato comiendo, en mi caso casi exclusivamente frutos secos, chocolate y fruta) antes de afrontar la última subida.



Madre mía.

La comitiva, que estaba casi al completo al llegar al embalse, se fue desgajando, alargando y dispersando por la ladera, tratando de ascender por el sendero pedregoso, parando a menudo para recuperar el aliento, aferrándose a la persona anterior como los ciclistas, haciendo caso omiso al fuego que ardía en nuestros muslos, resoplando y suspirando en los escasos llanos que ofrecía el camino. Es la subida más exigente que he hecho en una década, no sé si por todo lo que habíamos andado ya, por la falta de práctica, porque estoy mayor o por la carga y el abrigo, o por todo eso junto. Pero al llegar a la cima, uno tras otro exhalábamos un grito de triunfo, volviéndonos hacia el precipicio a animar a los siguientes compañeros, dando algo de descanso a nuestras fatigadas piernas.

el embalse victoriano. La subida fue un poco más a la izquierda, no se ve en esta foto
Una vez reunidos y reposados, emprendimos el penúltimo tramo, todo a lo largo de la cumbre para cerrar el circulo. Este, si bien fue mucho más relajado, no resultó tampoco fácil, debido a lo accidentado del terreno, que requeria sortear charcos e irregularidades. En nuestras cabezas no debía de haber más que ganas de acabar, puesto que las conversaciones escaseaban, y de nuevo se desgranó el grupo. Al llegar al primer paso, de nuevo el tiempo era miserable, con lo cual decidí no esperar por Bhanu y Sonika y me dirigí por aquel primer y largo tramo hacia los coches. A estas horas, había muchas más personas, en diferentes rangos de preparación montañera, que desde luego no tenían pinta de ir a caminar tanto como habíamos hecho nosotros.


Poco a poco fui adelantando a la mayoría de los miembros del grupo, y a un imbécil que llevaba la radio sonando a todo trapo, que bien podía haberse quedado en su casa a ser imbécil. Cuando retorné al punto de partida habían pasado cinco horas y media y yo estaba hecho polvo. El resto de gente fue llegando poco a poco, comentando la jugada, tomando café y despidiéndose progresivamente. Bhanu y Sonika llegaron media hora más tarde que yo, y poco después nos despedimos de los Brecon Beacons, muy felices y muy satisfechos.

Y al llegar a casa, me di un baño caliente y relajante que casi me olvido de mi nombre. Por supuesto, dormí como un bebé.

martes, 17 de enero de 2017

Año nuevo en Malmesbury

Después de pasar unas navidades espléndidas, rodeado de familiares y amigos, héteme aquí en el frío y húmedo condado de Wiltshire. La vuelta ha sido agradable y gradual, gracias a una gran sesión formativa el lunes nueve de enero, amén de haber pasado el día anterior entre escalada y cena en sociedad (malmsbrileña). Esta semana y media, en el trabajo, ha sido bastante intensa, pero satisfactoria. Estoy trabajando en dos proyectos y cada vez Stu (al que, por cierto, acaban de ascender a senior) me deja más autonomía y confía más en mi criterio. Ambos proyectos han alcanzado bastante inercia ya, y creo que están bastante bien encaminados.

Además, el pasado jueves por la noche nevó un poco, y por la mañana aún conservábamos un manto blanco frente a Seedwood Cottage:


el cementerio de camino al trabajo
Es una pena que a las doce ya no quedase nieve en ningún sitio. Pero por lo menos me ha dado para disfrutarla un poquito, y con algo de suerte ¡vuelve a nevar en febrero!

El fin de semana pasado fue muy entretenido. El sábado fui con la pandilla de españoles al lasertag (eso de dispararse con láser en un laberinto) de Swindon, por iniciativa de Fon, el primo de Iris. Jugamos tres partidas de quince minutos, con varios descansos entre medias, en las cuales combatimos entre nosotros, contra una pandilla de niños de diez años y contra otro grupo algo más heterogéneo. En este último había un tipo que debía ser ex militar o algo así: obtuvo el doble de puntos que el segundo mejor, y cada vez que te veía te eliminaba. A mí me "mató" 26 veces...

Esa noche, después de que Carlos (un chico muy majo de Madrid que trabaja en los cabezales) me dejara en Malmesbury de camino a Chippenham, pasé un rato en casa de Tom, que es otro tipo muy majo que sale con Juliet, que es una chica muy maja que vivió con Ben y Gareth hasta antes del verano. Tom y Juliet son más buenos que el pan, y a la sazón estaban con unos amigos, incluido Gareth, celebrando un poco el cumpleaños de Tom, que en realidad es el día 7, igual que Constanza. ¡Solo que Tom es un año menor que mi hermana pequeña! Me hago mayor.

En esa velada se gestó el plan del domingo, que incluía desayunar en un bistrot llamado Amanda's que hay en el centro de Malmesbury, y dar un paseo por los  alrededores del pueblo. Resulta que a Tom le encanta caminar, hasta un punto rayano en la adicción, y si puede tomar un camino más largo, probablemente lo haga. El caso es que dimos una buena vuelta por las verdes veredas que veréis a continuación, verdaderamente embarradas, menos mal que llevamos botas de monte.

Tom, Gareth de espaldas, Juliet, Dave de lado, Cecilia de espaldas
Total que estuvimos de promenade un par de horas y pico, nos pusimos bonitos de barro los bajos de los pantalones, y vivimos emocionantes aventuras bajo la espesura, buscando el mejor camino, o en su defecto el más largo. Y al retornar a Malmesbury, nos tomamos un smoothie en otro sitio del centro del pueblo, que como véis da mucho juego.

Tom insistía en usar todo árbol caído como puente
Y por último, planché una tonelada de ropa con mi plancha nueva. 

domingo, 11 de diciembre de 2016

La vida en Wiltshire


Este año estoy poco escritor, la verdad. Pero aquí sigo en la casa ("Seedwood Cottage") de Malmesbury, con Ben, Gareth, Farai y el gato Arkham. Farai se ha doctorado y se ha sacado el carnet, Ben me ha robado un calcetín sin darse cuenta y a Gareth, que es un robusto doctor de espesa barba roja, resulta que le dan miedo las pelis de miedo. Que se niega a verlas, vamos.

Además de esa gente, también congenio bastante con Good Tom Middleton y Jolly Juliet Luff, que vienen de cuando en cuando a jugar a juegos de mesa los martes por la noche (Aquí le llaman noche a lo que nosotros diríamos tarde, pero tiene sentido porque es de noche). Las dos últimas veces jugamos a uno que no es muy conocido, Cornish Smuggler, en el que tratas de pasar contrabando en Cornualles sin que te pillen las autoridades. Es un juego buenísimo y estoy pensando en adaptarlo a Galicia dalgún xeito; además, la última vez gané yo.

Luego está el grupo de escalada, que es bastante amplio (eso sí, 95% Dyson), y que está en constante expansión. Casi todos los miércoleas vamos a rocódromos en Bristol (y ocasionalmente a Swindon) y escalamos durante un par de horas. Además, con mi equipo de compañeros de trabajo he ido un par de veces. Cosas que organiza mi jefe de team building. Yo no me voy a quejar.

La semana pasada vino a visitarme Iris durante cuatro días, con eso del puente de diciembre. También se acercaron Elena Lledó y su novio Draz. Elena es compañera de la carrera de Iris, y estuvo trabaja ndo en Holanda y ahora vive en Londres con Draz, que es serbocroata holandés. La historia de Draz es bastante impresionante: entre otras cosas, acabó en Holanda porque su familia tuvo que huir de Yugoslavia durante la guerra de los Balcanes.

Con la agradable pareja y con un coche alquilado nos dimos otra vuelta por los alrededores, incluyendo las termas romanas de Bath. Estas constituyen un museo muy recomendable por lo detallado de las explicaciones además de por la propia arquitectura. Al contrario de lo que pensábamos, no se puede bañar uno. Si lo quieres hacer, has de hacerlo en otros establecimientos que, eso sí, usan la misma agua, al parecer.



El domingo estuvimos de visita por Malmesbury y otros pueblos de alrededor, como Tetbury o Nailsworth. Resulta que Malmesbury, como he descubierto recientemente, está dentro de una reserva natural (más bien un área de "Outstanding Natural Beauty"), llamada los Cotswolds. Es básicamente un conjunto de paisajes verdosos, pueblos de piedra y carreteras horribles. En Nailsworth había estado una vez con Gareth, que me llevó en coche para practicar (resulta que se sacó el carnet hace quince años y no se acordaba de conducir y ha tenido que ir a clases y todo) pero luego resulto ser una treta para llevarme a una pescadería buena y compró mejillones y los hizo para que cenásemos los dos. En Tetbury había estado en el Tesco.

Creo que ya he dicho alguna vez que los cementerios en este país son... diferentes

Jardín de la Iglesia de Tetbury. Hacía cerca de 0 grados...

...así que nos pasamos bastante tiempo en los pubs (The Old Bell, "el hotel más antiguo de Inglaterra")
El lunes trabajé, e Iris me esperó en casa para ir a escalar conmigo a Swindon. Allá nos fuimos (los dos solos, porque mis compañeros no se apuntaron) en nuestro coche alquilado por la carretera oscura como boca de lobo, tardando muchísimo por tal motivo. Pero luego escalamos unas cuantas paredes, e Iris comprendió que esté tan enganchado.

la seguridad es importante y por eso hay un extintor


Al día siguiente la llevé al aeropuerto de Bristol en el coche alquilado (que devolví en el aeropuerto también), y nos separamos con un nudo en la garganta. Aunque la Navidad ya está encima y me pasaré en Vigo de Nochebuena a Reyes, pero cada vez cuesta más la separación, ay...

Al llegar a casa después del largo retruécano necesario para venir de Bristol, me encontré con un inesperado regalo de Abel desde Budapest: un libro llamado What If? que responde a preguntas absurdas con gran rigor científico y una buena dosis de humor. Y me lo he terminado en cuatro días, y os lo recomiendo para pedir a los Reyes. 

Y por último, hoy me ha visitado Cerrolaza, amigo de la Escuela, que está trabajando en Bournemouth esta semana. Se ha cogido el coche desde allí vía Salisbury y Stonehenge y hemos comido juntos, tras un agradable y exhaustivo paseo por Malmesbury.

¡Otro día más!

P.D.: 

hay un señor que hace estas fotos en Malmesbury, al parecer

lunes, 17 de octubre de 2016

Whatever happened?

¡Hola! Sucede que llevo sin internet una buena temporada. Allá por el 26 de septiembre nos mudamos de casa: a mí me llevó dos horas, a Gareth dos días y a Ben una semana. Ahora vivimos en Seedwood Cottage, una casa preciosa, igual de venerable que la anterior y mucho más nueva en el interior. En esta, incluso tengo una habitación.

Además, en septiembre estuve lleno de eventos. El fin de semana del 9 estuve en Vigo para celebrar el sexagésimo cumpleaños de mi madre, el siguiente estuve en Birmingham con los covarrubios Diego (que vive allí) y Artista; el siguiente a este fui de viaje a Bélgica con los compañeros de la universidad. Y el fin de semana anterior al pasado vinieron Iris y su hermana a Mamsbri.

El cumpleaños de mi madre fue excepcional. Tuve que hacer una filigrana para llegar a Vigo, llegando a Madrid el viernes por la noche después de 7 horas de viaje (con numerosas esperas). Dormí en casa del inefable tío Cal por su cercanía al aeropuerto, aunque lo que se dice dormir dormí una hora, porque el resto de la noche la pasamos jugando a juegos viejos de la NES, bendito sea Cal. En Vigo estaban ya mi abuela Mimí y mis tías Lucía y Selica, que se quedaron hasta el lunes. El sábado aproveché para ver a los amigos y el domingo tuvimos el gran festín, con cientos de camarones, percebes, quesos asturianos y la de mi ma. Y la mi ma sopló las sesenta velas de un soplido y nos dejó a todos con la boca abierta. Mi madre es puro rock.

ojo a mi abuela grabando la jugada
ZAS
si no os digo que son sesenta...
El fin de semana en Birmingham estuvo muy bien. Lo pasamos jugando a juegos de mesa sin cesar, que es lo mejor que se puede hacer. También nos comimos una señora fabada el domingo, además de bebernos media botella de whisky escocés que tenía yo de una fiesta anterior. Además, paseamos un poco por Birmingham, que resultó tener bastante más encanto del que yo pensaba. Tanto Diego como mi padre (que estuvo hace 30 años, bien es cierto) me lo habían pintado horrible, ¡y no lo es tanto! Podría ser peor, podría ser Swindon. O Getafe.

os prometo que ni son novios ni nada

arriba: no Getafe

Me encantó ver a Diego y a Jaime y espero que puedan venir a Malmesbury a repetir, al igual que el resto de covarrubios. A Diego lo vi anteayer sábado en Bath con Zsofi y su madre (de él), aprovechando que estaban de visita; este año nos vamos a ver mucho, estoy seguro...

Lo de Bélgica fue un plan propuesto por Cristóbal allá por abril, que se encargó de organizar él solito. Se trató de viajar a las Ardenas, alojarnos en una casa rural, hacer turismo de la Segunda Guerra Mundial, beber cerveza belga y hasta hacer deporte. En mi caso, debido a que había comprado el billete antes de saber que estaría en Reino Unido, tuve que cogerme un par de días de vacaciones para viajar a Madrid y luego a Bruselas. No pasa nada, así Iris y yo fuimos a cenar el jueves.

El plan salió a pedir de boca. La casa era estupenda, la compañía excelente y de buen humor, el tiempo sorprendentemente bueno y la zona preciosa. El museo de la guerra de Bastogne resultó ser muy interesante y extenso, visitamos una abadía donde se hacía la cerveza Leffe (el museo era un poco reducido, pero las cervezas y el Chester donde nos sentamos eran tope de gama), nos montamos una cata de quesos y cervezas belgas y el domingo bajamos unos cuantos kilómetros en piragua. Incluso, algunas personas se mantuvieron cobardemente sobrias todo el rato. Es la mejor experiencia que he vivido con esta pandilla, y tengo muchas ganas de repetir el año que viene...


escondido entre los quesos protestantes hay un San Simón ahumado

Mira qué diazo 
El finde con las Astor fue genial también. Belén estuvo hasta el domingo e Iris hasta el martes, y yo me cogí dos días de vacaciones. Alquilamos un coche para poder movernos por la zona, y vaya si lo hicimos. Visitamos Bristol con el primo de ellas, Fon, que es Dysoneer también; estuvimos con Gareth y sus padres en Westonbirt Arboretum, un bosque protegido precioso; visitamos las construcciones neolíticas de Avebury y Stonehenge, que no sólo son interesantes en sí sino que están en sendas áreas naturales preciosas; seguimos el río Avon hasta Salisbury de maravillosa catedral y medievales casas y hasta la hermosa Bath; amén de pasear por el bonito Malmesbury. Para colmo, nos hizo un tiempo tan bueno como lo tuve en Bélgica, o mejor.

viendo Bristol desde lo alto con Fon

en Stonehenge de guiris 
y para que veáis que en este país hay sol. A veces.
Así que eso. Por lo demás, en el trabajo bien, ya asentado y en mitad de mi tercer y último mes de prueba. Echo de menos a Iris un montón, como era de esperar; mis compañeros de casa son geniales y gracias a ellos tengo muchos conocidos y planes de ocio; este jueves la gente de mi equipo vamos a escalar todos juntos y me estoy acostumbrando a cenar pronto. Un besote.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Dyson (II)

El viernes terminé mi cuarta semana en Dyson y no podría estar más contento. Estoy participando en varios proyectos, hasta que terminen mis primeros tres meses de "induction", y aún familiarizándome con ensayos, gente a la que pedirle las cosas, productos...

En mi equipo  somos cinco personas: Misael y Matty, de los que ya os he hablado un poco, Andy, Stu y yo mismo. Andy es el jefe del equipo y lleva dieciséis años en la empresa, nada menos. Stuart es como Misael, ingeniero "avanzado" (o sea un rango más que yo). Andy y Stu me entrevistaron en primavera, tanto por Skype como cuando vine a Malmesbury en persona. En ambas ocasiones Andy llevó el peso de la conversación y Stuart no abrió la boca... pues ahora no la cierra. Habla muchísimo y a toda velocidad, es muy amistoso y dicharachero y me está ayudando muchísimo. Me da un montón de información, me explica cómo funcionan los tests y se asegura de que tenga todo claro. Además lo hace siendo cercano, no como si fuera simplemente su tarea. Es un gran tipo.

En cuanto a Andy, que tiene 38 años y dos hijas gemelas de cinco, es muy jovial y relajado. Es casi como si no fuera un jefe. Al principio me costaba horrores entenderlo, porque habla para el cuello de la camisa, y como todos los británicos y al contrario que los andaluces, se salta la mitad de las vocales. O bien he mejorado mucho o se dio cuenta de que no me enteraba de la misa la media y se esfuerza más, pero el caso es que ya me aclaro con él. Excepto cuando vamos a comer y se pone a contar anécdotas y ya renuncio a entenderlo, macho.

Siento que he aprendido ya mucho en este mes escaso. Los procesos de ensayo, por ejemplo, están estandarizados. Típicamente, los ingenieros piden un hueco en el laboratorio y un técnico para que los realice varias veces. El primer test lo supervisamos, para asegurarnos de que lo hacen bien pero también de que no hay ningún problema con el prototipo o cosas del estilo. Yo en concreto me quedé un día entero con Paul, un técnico cincuentón que lleva la tira en Dyson y que se va a jubilar en Murcia, para enterarme mejor de los detalles del proceso. Hay que aprender mucho de los técnicos. Además es bueno ser cercano y ganarse su confianza, como bien nos contaba Pablo Rodríguez de Francisco en la asignatura de Sistemas de Producción, ya que el característico aire de superioridad de los ingenieros puede granjearte enemistades con ellos y con eso no gana nadie.

También me ha tocado hacer bastante trabajo de escritorio. En concreto, un estudio sobre una de las aseveraciones sobre productos Dyson que lanza el equipo de Marketing. Se trataba de comprobar cuán veraz era esa afirmación, para lo que tuve que bucear tanto en internet como en los archivos de la empresa minando datos que nos proporcionasen contexto y pruebas. Y luego explicarlo en una presentación de Power Point, que gracias a mi experiencia como consultor me granjeó la enhorabuena de mis compañeros y de Jess Middlemiss (por cierto que es un apellido divertidísimo. Hay también un Hardyman y un Tom Middleton), la jefa de Andy. Ahora habrá que ver cómo lo entienden la gente de Marketing y Legal, que al no ser ingenieros, pues son semipersonas.

Empiezo a comprobar lo que me había contado Fon, el primo de Iris que también trabaja en Dyson, de que aquí (en Inglaterra) se trabaja de forma distinta: si eres un vago, puedes seguir siéndolo tranquilamente, pero sin ascender. Ahora, si quieres llegar a algo, prácticamente tienes que ir pidiendo el trabajo, demostrar muchíiiisima más iniciativa que en España. Es decir: puedes estar en un par de reuniones sobre un tema, te piden algo al respecto y ya piensas que estás metido en el proyecto, y de repente te enteras de que ha habido otras tres reuniones y no te han avisado. Y sin embargo, si pides asistir a la reunión, no te dicen "no estás convocado" (a no ser que sea uno de los proyectos secretos), te dejan ir, no vaya a ser que puedas ser de ayuda. O si te acercas a un equipo y les dices "no tengo mucho curro, deja que te ayude" pues no te miran como si fueras de Marte. Te explican educadamente e incluso te sientes como si te estuvieran pidiendo responsabilidades. Pero luego no, si lo quieres lo haces y si no no pasa nada. Es algo extraño, pero divertido.

Ah, por cierto que lo del caza en la cafetería es verdad. La última vez alguno no se lo creía:

imagen de http://gizmos.androidomg.com/2016/05/our-hq-in-malmesbury-uk-has-been.html

domingo, 14 de agosto de 2016

Dyson

Ya ha pasado mi primera semana trabajando para Dyson. Aunque trabajar, lo que se dice trabajar, no ha sido mucho, ya que estos días los he dedicado sobre todo a las induction sessions. Esto es, a las charlas introductorias, paseos por las instalaciones, sesiones de seguridad y salud... Todo un jaleo. A las primeras asistieron ingenieros como yo junto a gente con otro tipo de empleos, ya fuesen de administración, finanzas, marketing... En estas sesiones comunes nos contaron un poco de la historia de la compañía, los productos que ofrece o lo guay que es James Dyson. Que realmente es un crack: la compañía es exclusivamente suya, y tiene un beneficio anual de ¡casi 450 millones de libras!

Lo primero que nota uno en Dyson es la obsesión con la seguridad. Por eso no puedo describir las instalaciones o procesos como me gustaría, ya que aún me gustaría más conservar el empleo. Tampoco puedo sacar fotos en las instalaciones, ni traerme documentos a casa, ni cosas así. Hay que pasar la tarjeta para cruzar la mitad de las puertas en tu camino, siempre has de llevar esa tarjeta al cuello y no tiene ningún motivo o adorno que la haga reconocible, salvo la cara del portador. De este modo, si se extravía y algún malintencionado la encuentra, no sabrá a dónde puede acceder con ella, en el supuesto de que sepa que es de Dyson. Porque además, según tu puesto de trabajo hay puertas a las que no puedes acceder.

Lo segundo que nota uno en Dyson es lo enorme que es, y que funciona como un campus (de hecho lo llaman así a veces): hay alrededor de mil ingenieros de entre 20 y 40 años de múltiples especialidades, la mayoría británicos pero con unos cuantos españoles. Casi todos estos ingenieros trabajan o bien en Desarrollo, que es donde estoy yo, o bien Innovación/Investigación, de carácter súper secreto; tanto que yo no sé qué proyectos hacen. En Investigación (propiamente Research) trabaja Gareth, así como otros varios personajes de Mamsbri que he ido conociendo a lo largo de la semana. De mis otros compañeros, Farai y Alex trabajan en Desarrollo de nuevos productos, igual que yo; Ben es el único que no es ingeniero y trabaja en otro tipo de oficinas (aunque en el mismo edificio). Me los encuentro de cuando en cuando, ya que estoy todo el rato de aquí para allá.

Entre sesión y sesión, tengo ratos con mi equipo, Sistemas de separación o "Sepsys". Mi superior y otro compañero están de vacaciones, así que por ahora he tratado con Misael Furon, francés, y Matty, "I'd go with 'British'" como dice él. Misael está un rango por encima y Matty uno por debajo; aunque, claro, lleva mes y medio en la empresa y es él el que me ha instruido en varios procesos de pruebas que estamos llevando a cabo. He ayudado un poco, he conocido a mucha gente, he hecho muchas preguntas y sobre todo he tratado de grabar en mi mente tanta información nueva.

En Dyson tienen un taller para madera y plásticos y otro para metales. Tienen cámaras de control climático para hacer pruebas en determinadas condiciones de temperatura y humedad. Tienen un equipo completamente dedicado a hacer Mecánica de Fluidos (CFD incluido) y otro a Análisis Estructural. Tienen un presupuesto para I+D enorme, que permite probar las ideas con facilidad, construir prototipos, realizar todo tipo de ensayos, modificaciones... Tienen una plantilla creciente de gente joven, inteligente y de la que hay muchísimo que aprender, tanto que abruma. Tienen grupos de escalada, yoga, ciclismo de pista y de montaña, entre otros. Tienen una página web interna con documentación generada por sus propios ingenieros, a la que puedes acudir en caso de necesidad. Tienen un avión de combate en el parking y otro en el comedor.

Así que sí. Doing well.





P.D.: Gareth es doctor en Burbujas. Y también he conocido a un doctor en Corazones y a una pareja que se hacen llamar Weasel y Frog ("Comadreja" y "Rana").

P.P.D.: Detalles aburridos: ya tengo teléfono (el whatsapp sigue siendo el mismo) y cuenta bancaria y a final de mes me darán el número de la Seguridad Social británica, el NIN.

domingo, 7 de agosto de 2016

Mamsbri

El jueves llegué a Malmesbury pasada medianoche. Adrián el vikingo me recogió en el aeropuerto de Bristol y me trajo en su coche, y por ese inmenso favor se ganó un paquete de jamón y una botella de Rioja, que es de recibo ser agradecido. El vuelo fue muy bien, pese a unas turbulencias bastante violentas cuando debíamos estar sobre Bretaña o así; le cedí mi asiento de ventanilla a una niña llamada Carlota, cuyo padre, inglés asentado en León, me dio mucha conversación durante el viaje. En el aeropuerto nos despedimos afectuosamente y me deseó mucha suerte en esta empresa.

Ben Burston nos esperaba en la puerta de Abbey Row 27, la inmensa vivienda centenaria en la que viven cuatro trabajadores de Dyson: el mismo Ben, que es technical writer y escribe manuales para que la gente de atención al cliente pueda atender al cliente; Gareth, doctor ingeniero de espesa barba roja; Farrai, un chico negro del que no sé mucho por ahora; y Alex, un becario de 20 años que aparenta muchos más por su madurez. El otro habitante de la casa es el gato Arkham, que es un poco cabrón pero cariñoso.

PURRR
Ben, que pasaría fuera el fin de semana, me enseñó la casa brevemente, incluyendo el armario bajo la escalera que será mi cama improvisada durante una temporada de al menos una semana. Después, he de ver si busco algún otro lugar, o uso un sofá cama de los varios que hay por el caserón, o qué. La verdad es que el cuarto de Harry Potter da pena verlo, pero sólo lo uso para guardar mis maletas y dormir. Porque hacer cualquier cosa más es imposible:

espero que cualquier día me llegue una carta de Hogwarts
El viernes me levanté cuando ya todos se habían marchado al trabajo. Desayuné lo que pude  antes de salir al banco, a comprar adaptadores de enchufe y algo de comida. En el banco me dieron cita para el próximo viernes, por razones que no alcanzo a comprender, para abrirme una cuenta inglesa. Con los asuntos acuciantes resueltos, me volví a casa, donde comí después de pasar un rato pendiente de emails y temas similares. Por la tarde, fregué solidariamente unos cacharros del día anterior y pasé la primera aspiradora Dyson que llegaba a mis manos, que me costó un poco comprender porque tiene múltiples modos de operación. Sin embargo, una vez entendido el funcionamiento, la verdad es que funciona guay.

Más adelante, me di un paseo por Malmesbury, por zonas que no había visitado la ocasión anterior (cuando fuimos Iris y yo para mi entrevista). El día, por cierto, estaba estupendo, y me sobró el jersey que me había llevado por estar la casa un tanto húmeda. Este pueblo es precioso, tiene muchísimo patrimonio tanto arquitectónico como natural en forma de múltiples jardines. Me di un paseo por un tal Conegry Mead lleno de ortigas que resultó bastante agradable, aunque no vi ni un solo animal divertido.

la abadía de Malmesbury vista desde atrás

un jardinzuelo que queda detrás de nuestra casa
Fue después de este paseo que me encontré a Gareth y a Alex en casa. Resulta que Gareth trabaja en el equipo de igual nombre que el mío (Separation Systems, Sistemas de separación), pero mientras que yo trabajaré para el departamento de Desarrollo, él lo hace en el de Innovación. En cuanto a Alex, es un chico de origen canadiense y peruano, que ha vivido en mil sitios, y que es muy majete. Me prestó un cinturón, que los míos se me han olvidado, cuando nos fuimos al pub a tomar unas ales.

En el pub conocí a aún más ingenieros de Dyson, entre otros otro becario llamado Magnus que me recuerda a mi amigo Abel, y con el que he quedado en ver las Perseidas en unos días.  Era ya noche cerrada cuando Gareth y yo volvíamos a casa a la loca hora de las 11. Después de ver un cacho de "The Thing" (la peli de John Carpenter) con Alex y Magnus, que habían vuelto antes, me fui al sobre en mi curruncho.

Al día siguiente, el sábado, me recogió Fon, el primo de Iris, para llevarme a Gales a la playa. Fuimos charlando alegremente todo el camino: del trabajo, del alojamiento, de Iris, de su novia Marta que ha conseguido cambiar de trabajo... A la hora y media llegábamos a Barry Island, que está a media hora de Cardiff, y de nuevo tuvimos un día sorprendente para lo que es este país:

el agua estaba en Inglaterra
El día transcurrió tranquilamente. Nos hicieron compañía tres amigos de Fon; una chica que vive en Cardiff y una pareja que vive en Swindon, todos ellos españoles (de Burgos, Montilla y Ronda). El chico de esta pareja es ingeniero en Dyson, también. Me bañé, añadí la décima playa al verano, vimos numerosas musulmanas de diferentes tonalidades bañarse vestidas (chicas musulmanas: no os dejéis engañar! Hay que sentir el agua del mar en la piel), me dio bien el sol y a última hora vino un bloque monolítico de nubes que echó a todo el mundo de la playa. Eran las siete cuando cogimos la carretera de vuelta, de nuevo amenizada por la conversación. A eso de las nueve entraba en casa a tiempo de unirme al visionado de Whiplash con Gareth, Alex y Magnus.

En el sentido de las agujas del reloj: yo mismo, Edith, Fon, Javi, Marta
Hoy me he levantado tardísimo, pero he dormido en el sofá cama de la llenísima biblioteca de Ben. Y lo más reseñable del día son las tortillas de patata (con cebolla una y con chorizo otra) que preparé para Gareth y Alex, y que nos hemos comido a la loca hora de las 7 de la tarde. Mañana es ya mi primer día en Dyson... ¿Qué me esperará?

lunes, 18 de julio de 2016

Brenzit

El 8 de agosto empiezo a trabajar para Dyson en Malmesbury, Wiltshire, Inglaterra. El puesto se llama "Ingeniero de Sistemas de Separación" y se encuadra en el departamento de Diseño. Voy a trabajar en desarrollo de productos como aspiradoras, secamanos, ventiladores y similares, diseñando las partes que separan el polvo del aire, al menos al principio. Malmesbury (se dice "Mamsbri") es un pueblín muy mono, con bastante patrimonio medieval, a unos 40 minutos de Bristol. En principio viviré allí hasta aclimatarme a la empresa, y luego me planteo mudarme a Bristol, que se conoce que tiene mucho que ofrecer a nivel cultural y eso.

Aspiradoras de ciencia ficción (imagen de Dyson)
Todo el mundo pregunta, con razón, qué será de Iris: si se viene conmigo, o qué. Por ahora, ya que está muy bien en su estudio, seguirá con ellos. Ya habrá tiempo en el futuro de pensar en cambios. Al final será parecido a estar de Erasmus, o parecido a cuando ella se fue a la India. Viajaremos a menudo, tanto el uno como el otro, y mantendremos nuestro pisito de Malasaña, en el que espero dormir uno o dos fines de semana al mes.

Muchos ya sabéis lo mucho que yo quería tener la experiencia de la vida en el extranjero; en la universidad intenté muchas veces conseguir una Erasmus, y al terminar busqué prácticas fuera... Ahora, por fin, lo he conseguido.

Por supuesto, el Brexit me ha fastidiado bastante, entre otras cosas porque ya no es tan halagüeña como antes la perspectiva de ganar un sueldo en libras, pero supongo que las cosas irán bien. No tengo miedo a los racistas, no creo que Dyson deje que sus numerosos ingenieros forasteros se queden sin visado y no creo que tenga problemas burocráticos al ocupar un puesto cualificado y pagar bastantes impuestos. This is fine.

Como supongo que pasaré muchas tardes en Malmesbury, creo que aprovecharé para escribir más. Os mantendré informados.

jueves, 16 de junio de 2016

Se llamaba Jo Cox

Hoy han asesinado a una diputada laborista británica, presumiblemente por ser una buena persona que apostaba por permanecer en la UE y tendía la mano a los inmigrantes.

El cerdo que la ha asesinado gritaba Britain First! mientras le disparaba. O sea, que le disgustaba que los inmigrantes tuvieran derechos y acceso al Reino Unido, y por eso le parecía bien matar a una mujer inocente. Espero que no tengamos que vivir lo mismo en España para que nos demos cuenta de la aberración que supone la retórica xenófoba y los extremos a los que conduce.

Se llamaba Jo Cox.