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sábado, 6 de junio de 2020

No spicy


Acabo de hacer poha para desayunar. La poha es un aperitivo marati (de Maharashtra, el estado indio al que pertenece Bombay), que me chifla y que me resultó muy difícil de encontrar en nuestro último viaje. Por suerte, me traje varias bolsas del ingrediente principal, que son copos de arroz deshidratados. Hace años que los traje de India, y ocasionalmente los cocino. He pensado en compartir mi receta. Se puede tomar en cualquier momento del día, y si nunca habéis desayunado picante, es sorprendentemente agradable en días de calor como el de hoy en Madrid.

Lo primero es conseguir los copos, o un sustituto. Desconozco si se venden en España, y tiene pinta de que sean un poco complicados de hacer en casa (son granos de arroz ya cocido, aplastados y deshidratados). Se me ocurre que se pueden sustituir por arroz largo, cocido del día anterior y atemperado.


Suponiendo que tengáis los copos, hay que hidratarlos (en un colador bajo un chorro de agua) y reservarlos.

En una sartén, puse un poco de mantequilla a derretir, y en cuanto estuvo líquida añadí una cucharada de cominos enteros. Ojo con los cominos que se queman enseguida. Luego, corté cebolla* (en este caso roja porque era la que tenía, da un poco igual) en cachos pequeños y la añadí, al igual que dos cayenas machacadas. En palabras de Iris, esto le dio "el toque de picante perfecto", pero, claro, ella vivió en India. Para el español medio, seguramente estuviera absurdamente picante para un desayuno. Si no te gusta mucho el picante, sugiero poner las cayenas enteras y retirarlas antes de servir.

Cuando la cebolla se doró, añadí un puñado de cacahuetes. Solamente al final se echan los copos de arroz, y yo también aproveché mi fondo de armario oriental para añadir una cucharada de garam masala. Que si no tienes, no pasa nada (puedes conseguir un efecto similar con pimienta, nuez moscada y clavo).

Recordad que para ser auténtico, se ha de comer con la mano, en cuyo caso no os toquéis la cara luego, que lleva cayena. Recomiendo acompañar con masala chai hirviendo bebido en vasos de chupito.

Namastë!

*En India también comimos a veces aloo poha, que cambia la cebolla y cacahuetes por patata, pero a mí me gusta menos.


domingo, 26 de febrero de 2017

Indian wedding

Hace una semana y media estábamos Iris y yo, de nuevo, en India. Sí, somos algo monotemáticos, lo reconozco. Pero en este caso la razón del viaje era la boda de Akanksha, la que fue compañera de Iris en el primer estudio en el que trabajó cuando vivió en Ahmedabad. Nos invitó a nosotros y a otros dos chicos españoles que estuvieron en dicho estudio por aquella época, Kepa y Fernando, pamplonica y bilbaíno y muy salaos.

Aprovechando el viaje pero sin ánimo de complicarnos la existencia con una visita elaborada, decidimos pasar unos días en Goa, haciendo algo de turismo y mucho de playa, para además coger algo de color de cara a la boda. Luego volamos a Pune, Maharashtra, como señores, nada de coger trenes ahora que somos DINKs. Hay que gastar.

En Pune nos recibió la familia de Akanksha como huéspedes de honor: nos dieron alojamiento en un hotel de la familia (una habitación enorme para los cuatro), nos dieron de comer y cenar a diario, nos llevaron en coche a todas partes hasta extremos absurdos como cruzar la calle, y nos hicieron partícipes de todas las celebraciones, incluyendo las privadas que tienen lugar únicamente con los familiares de la novia y algunos pocos amigos cercanos.

Como la ceremonia de untarse en cúrcuma la cara...
...o la de la jena en las manos
Eso de la jena es muy curioso. Se trata de un pigmento vegetal con la consistencia de una pomada, que se aplica mediante una especie de manga pastelera. Luego se deja secar durante dos horas, tiempo en el que no puedes tocar el diseño sin estropearlo. A partir de ahí, otras veintipico horas en las que no has de tener cuidado, pero tampoco lavarlo, porque está impregnando la piel. Luego se cae o se retira como una costra y queda el diseño durante una semana larga. Es divertido. Al parecer es una cosa de chicas, pero nos hicimos uno cada uno.

El primer día de celebraciones consistió en estas ceremonias privadas, y nosotros también tuvimos que practicar nuestro baile de Bollywood para la boda en sí, ya que nuestro intento de colar la Macarena como baile regional no pasó los exigentes filtros de Akanksha, que nos mandó a su coreógrafo. Acabamos preparando una coreografía con la canción Señorita de la película Zindagi Na Milegi Dobara (que trata de tres indios de despedida de soltero en España), que aunque ni de lejos tan elaborado como el baile de la peli, causó sensación al día siguiente, el Sangeet.


El Sangeet ocurre antes de la boda propiamente dicha y es una fiesta de noche en la que (al menos en nuestro caso) los amigos de los novios, y algunos familiares, y los novios mismos. bailan, cantan o de otro modo actúan para solaz del resto de invitados. Y mientras tanto hay de comer, y luego pincharon un poco de dance indio e internacional y la chavalada se volvió medio loca bailando.

De acuerdo con la fascinación india con las fotos, nos sacamos cientos de las omnipresentes selfies aquella noche:
Rahul, Enzo, Rahul, Iris, Kepa y Fernando preparados para la acción
con Rahul y Akanksha

aquí con Pulak, el fotógrafo,  y Tysia
Total que una sudada considerable (no olvidemos que es clima tropical y que los kurtas son calurosos), al igual que la diversión. Además, le pedimos a Chinu (Shashank, el hermano de Akanksha) el favor de conseguir unas cervezas para tomarnos discretamente en la habitación (ya que en esta boda no hubo ni alcohol ni carne) y el muchacho se presentó con un cargamento de birras, una botella de vodka y cuatro botellitas de whisky. Debió pensar que como occidentales, seríamos bebedores consumados. Por supuesto le pedimos que él y sus amigos (incluyendo el coreógrafo) nos acompañaran, lo cual fue genial porque nos contaron sus aspiraciones y sus intereses, que incluyen la serie de Narcos... Chinu y su amigo Omkar se saben varias frases de la serie en castellano y las soltaban de cuando en cuando, para nuestro deleite.

El día siguiente era el de la ceremonia propiamente dicha, que tuvo lugar en un hotel de cinco estrellas a cierta distancia del nuestro, a lo largo de toda la mañana del día 15. Akanksha y Ojas estuvieron varias horas bajo un palio, haciendo las ofrendas de rigor mientras un par de brahmines recitaban los salmos. Alrededor de este palio, y curiosamente agolpados en la sala del hotel, se encontraban los asistentes, esforzándose por ver los detalles del rito. Mucha otra gente rondaba la terraza donde por la mañana nos pusieron algo de desayunar y a mediodía de comer...

sí, llevo cera en el bigote. Cortesía de Chinu
Los novios vestían el traje tradicional marathi, se regalaron unos anillos gordísimos y en un momento dado quemaron coco o algo similar que levantó una humareda preocupante y que yo no pude menos que ver como una oportunidad de negocio para los purificadores de aire de Dyson.



La boda se prolongó, como he dicho, varias horas, mucho más que una ceremonia cristiana. Sin embargo, esto no era todo, pues aún quedaba la Reception por la tarde-noche. Esta se trata de una celebración abierta al público, en un campo con un gran escenario en el que están los esposos y sus madres, por el cual pasan los invitados a presentar sus respetos y ofrecer los regalos (a Akanksha y Ojas les encantó la fuente de Sargadelos que les regalamos, traída desde el fin del mundo para ellos; nos escribieron unos pocos días después deshaciéndose en agradecimientos...), y sacarse una foto, claro. Además de eso, había un enorme bufé con platos 100 % veg pero también 100% non veg, para los amantes de la carne que sea pollo. 

Teniendo en cuenta que eran 800 invitados, a los que sumar los eventuales que se acercaran a última hora, estuvimos poco con Akanksha y Ojas en ese momento. Pasamos más tiempo con el resto de amigos y familiares, hasta que Akhilesh, el coreógrafo, nos llevó al hotel en su coche; al día siguiente partíamos temprano para Bombay.

La experiencia, en resumen, fue impresionante. Tanto la caleidoscopia propia de este país en sus vestidos, comida y decoración, como el impresionante y edificante trato que nos dieron los Mishra, que no nos dejaron pagar una comida, ni el hotel, ni el transporte; que se preocuparon hasta extremos insospechados de nuestro bienestar, que, en suma, nos dieron el trato de huéspedes de honor, nos dejaron a los cuatro sorprendidos y encantados. Además, pudimos ver muchos detalles desde dentro, que de otro modo nos hubiéramos perdido. Como lo de que te estampen cúrcuma en la cara.

PLAF

domingo, 24 de mayo de 2015

Train

Los trenes en India van con las puertas abiertas todo el viaje. Cuando son urbanos, los viajeros se agolpan en la puerta, algunos incluso suspendidos en el exterior, pasando a gran velocidad a escasos centímetros de los vagones parados en la vía.


En los interurbanos, el paisaje se vuelve un borrón en las cercanías del coche...



domingo, 29 de marzo de 2015

Bebidas indias (2)

Hablando con Iris recordamos que sí tenemos fotos tomando chai. Concretamente, en Benarés, el barquero al que contratamos mediante el hotel nos invitó a esta bebida. El barquero se llamaba Dablu, y era bajito y ancho de hombros. Aparentaba treinta y pocos, aunque probablemente tuviera veintialgo, sonreía mucho y mascaba paan. Vivía en una casita de cañas al lado del río, sobre unos ghats (las escalinatas famosas).

Uno de los días que tenía que llevarnos se durmió y no apareció hasta que nosotros ya nos habíamos ido a pasear por la ciudad. Cuando nos vio, más tarde, se deshizo en disculpas y nos prometió que al día siguiente no faltaría. Así fue, puesto que llegó media hora antes de lo convenido, que eran las seis de la mañana (para ver amanecer en pleno Ganges). Y por congraciarse con nosotros fue por lo que nos invitó:



domingo, 8 de marzo de 2015

Bebidas indias

La bebida más emblemática de la India es el té, como ya sabréis. Concretamente, el que más se ve es el Masala Chai, té negro con una mezcla de especias picantes, que se toma con leche y azúcar. Los indios están todo el día bebiéndolo en vasitos pequeños de plástico o cerámica. Numerosos puestos ambulantes lo venden en la calle; en las tiendas te lo ofrecen mientras te enseñan el género; en el tren, en cada parada entran vendedores chillando "garam, garam chaiiiii, garam, garam chaiii!".

Curiosamente, no tenemos ninguna foto de chai de nuestro viaje de otoño, pero sí de otras bebidas:

me bebo un coco 
Tienen en India un Kas de limón que se llama Limca y sabe regular. A Iris le gusta, a mí me parece un poco esaboría.

merendando en una azotea en Udaipur...
También existen varias cervezas, como la Kingfisher, que es bastante famosa y bastante decente. La Cobra, en cambio, es una mierda. El resto del alcohol brilla por su ausencia: los cubatas estaban restringidos a Goa y sus bares playeros, el vino ni lo vimos.

... y cenando en una azotea en Udaipur


Pero lo mejor de lo mejor eran los zumos de Goa, hechos con fruta tropical fresquísima:

si sólo hay que ver lo feliz que está

Aunque no os engañaré: lo que más bebimos fue agua. Nos bajábamos un par de botellas al día simplemente caminando por la calle, más lo que bebiésemos en las comidas...

pani, pani!

domingo, 18 de enero de 2015

Las cuevas de Ajantha

Las cuevas de Ajantha son un complejo de cuevas excavadas en la roca por monjes budistas hace dos mil años en el norte del estado de Maharashtra. En nuestro viaje de octubre, Iris y yo las visitamos desde Pune, la ciudad de su amiga Akanksha. Esto fue claramente un error. El visitarlas desde Pune, quiero decir.

Los comerciantes de viajes, Akanksha, bendita sea, mediante, nos aseguraron que la mejor manera de ir era coger un taxi, que tardaría tres horas. El plan consistía en coger el taxi de madrugada, visitar las cuevas y volver después de comer, para llegar a Pune a media tarde y dar una vuelta antes de cenar con la familia de la chica india. Como era Diwali, iba a ser una cena guay y eso.

El caso es que el taxi tardó siete horas en llegar.

El taxista era un conductor excelente, he de decir, y nos llevó a desayunar a un sitio estupendo (donde probé la poha por primera vez), pero primero nos llevó a Ellora (unas cuevas parecidas, pero que estaban cerradas ese día, cosa que nosotros sabíamos). Molestos por que nos hubiera conducido hasta ese sitio al que no queríamos ir, siendo dos días después de nuestra llegada de Europa, agotados de medios de transporte, estábamos desesperados cuando por fin pusimos pie en Ajantha. Desde luego, con poca paciencia para todos los avispados buscavidas que se ofrecían como guías, mintiendo como bellacos para que contratásemos sus servicios, y todas esas cosas indias.

Sin embargo, el viaje mereció mucho la pena:


Se trata de un desfiladero con una cuarentena de cavernas

... excavadas por fieles budistas a lo largo de un período de trescientos años o así... 
cada persona picaba poco a poco las estancias y esculturas a lo largo de toda su vida...

estas esculturas datan del siglo II antes de Cristo al V después

el mero tamaño de estas salas es sobrecogedor cuando te das cuenta de que están hechas a mano

son Patrimonio de la Humanidad desde 1983

la mayoría de los visitantes eran turistas indios, con otra pareja occidental además de nosotros

esto es un Buda dormido de unos 7 metros de largo

en defiintiva, merecen mucho la pena
Eso sí, si queréis ir es recomendable hacer noche en Aurangabad. El viaje de vuelta fue horrible, cansado, aburrido y duró otras siete horas. Llegamos a Pune a medianoche y sin ganas de nada.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Bom Bay

Mumbai, conocida en Europa por Bombay, es una ciudad de alrededor de 15 millones de habitantes situada en una península en el oeste de la India. Un lado de esta península cuenta con una bahía redondeada que podría dar su nombre a la ciudad ("buena bahía"), pero en realidad no. En realidad se llama así por una diosa local llamada Mumba Devi, al parecer.

esa bahía cuenta con un bonito paseo
En Bombay estuvimos dos noches antes de irnos a Goa y un día entero después. El día de después lo invertimos en callejear por zonas menos turísticas, como el (un?) barrio musulmán o un templo también musulmán dedicado a un santón y mecenas local, el cual os enseño a continuación:


En la siguiente foto, tomada desde el templo, se pueden apreciar varias características de la India: una neblina perenne, cantidades ingentes de basura y puestos de comida callejeros apelotonados:


En el paseo hasta este punto entramos a fisgonear en un mercado lleno de fruta con una pinta increíble, como siempre. Era un edificio enorme, de corte victoriano pero con detalles difíciles de percibir por el polvo y la suciedad. En el interior reinaba la penumbra, rota por las lámparas iluminando los productos:


Al igual que las típicas señoras africanas, los porteadores de fruta llevan decenas de kilos sobre la cabeza, haciendo gala de un equilibrio excelente y unos cuellos de acero:


Por último, os pongo unas fotos de un vecindario pintoresco:

Ojo al paisano del teléfono: nos vio haciendo fotos y llamó a su mujer...


..."foto please?"

lunes, 15 de diciembre de 2014

Hinduismo

La religión en India es omnipresente. Desde los dioses hindúes a los pañuelos sij, pasando por algunas iglesias cristianas y los numerosos barrios musulmanes, las creencias religiosas indias definen, mucho más que en Europa, al individuo y a la comunidad. La sensación que uno se lleva es la de que la gente es enormemente devota, y que, a pesar de ser bastante presumidos y ostentosos, son sinceros en el ejercicio de su fe. Es por eso que para la tardía segunda entrada de nuestras fotos de India, he escogido algunas de temática religiosa, concretamente hindú.



En Pune tuvimos la ocasión de visitar un templo de Krishna de ISKCON en el que unas mujeres se dedicaban a coser guirnaldas de flores frescas, con motivo de la celebración de Diwali. Todas las tejedoras de flores habían ayunado ese día.

Indios postrándose ante el Jagdish Temple, templo de Vishnu, en Udaipur
En Benarés, después de las aathi poojah o ceremonias vespertinas de adoración a la Madre Ganga, los asistentes hacían cola hacia las imágenes divinas, como si fueran a comulgar. Al alcanzar el ídolo, se abalanzaban sobre éste, tocándolo frenéticamente, como si fuera una oportunidad única. Un hombre custodiaba el lugar y apartaba a gritos y palos a la gente que a su juicio se propasaba, pero estas personas insistían, ansiosas de aprehender lo divino por un instante.



Todas las mañanas, la orilla del Ganges se llenaba de fieles realizando ofrendas a los dioses. Es el equivalente a ir a misa de doce, pero con mucho más color y desorden, como es la India:







Los famosos baños en el río Ganges son otro ejemplo de la devoción hindú. La gente se apelotona en los ghats, las escaleras que descienden hasta el agua, para lavarse en estas corriente sagrada. Indios de ambos sexos, todas las edades y clases sociales, se sumergen en las francamente sucias aguas del Ganges a diario:



Me gustaría añadir más fotos, pero ¡es tarde y mañana hay que trabajar! Otro día, más

Todas las fotos de esta entrada son propiedad de Iris Astor Martín.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hello sir, please photo?


Los indios tienen una obsesión con las fotografías. Se desviven por hacerse fotos con los turistas, hacer fotos a los turistas o pedir a los turistas que les saquen fotos a ellos. Niños y adultos, de cualquier clase y condición, hombres y mujeres, piden al viajero "Photo please!". Pensaréis que son unos presumidos, y estaréis en lo cierto, pues ensayan todo tipo de poses molonas. Pero es que incluso pasa que ¡se van sin ver la foto que les has sacado! Para mí que existe algún tipo de creencia remanente, por la cual salir en la foto de un extranjero es como si éste te llevase contigo y te confiriese parte de su Karma. O algo así.

Empezaron los taxistas que nos llevaron de Bombay a Pune:

Rajul, el dueño del taxi...

... y Nikkil, el segundo de a bordo
Nos pasó también en el Fuerte Rojo, en Agra:

con los reyes del mambo juntos...

... o en solitario

me querían a mí...

... o a Iris
En Benarés (Varanasi) nos pasó un par de veces que nos pidieron que hiciéramos fotos a sus hijos o con sus hijos:

como he dicho antes...

... la clase social...

... no cambiaba las cosas
El barquero con el que hicimos un par de tours, Dablu, también nos pidió una foto mientras nos llevaba:


También hubo peticiones en Bombay, cuando paramos después de Benarés. Concretamente en la "Puerta de la India", un monumento muy gordo que les hicieron los ingleses al irse:

aprovechando que estábamos con unos...

...nos pedían otros

Están locos, estos indios.