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martes, 2 de febrero de 2021

La azotea


La azotea de mi edificio, donde están los trasteros y los aparatos de aire acondicionado, mira al oeste, como la ventana de la cocina de mi abuela. En la azotea nunca hay nadie, aunque a veces hay ropa tendida de nuestros vecinos, que tienen un niño algo mayor que Eneas. Entre sábanas y pantalones ondea la ropita de Nico, jugueteando en el aire fresco.

Allí arriba siempre hay tranquilidad: los ruidos de los coches suenan distantes y amortiguados, como si estuviesen muy lejos. Y, como nunca hay nadie, es un buen sitio para leer, o para mirar a lo lejos y pensar. 

Desde la azotea se puede subir aún más, por una escalerilla de servicio, para mirar en todas direcciones. Se ven los rascacielos de Plaza de Castilla muy cerca, se ve la Torre Picasso, se ve mucho Madrid y algunas cosas que no son Madrid. Al noroeste, en el horizonte, está la sierra, muchos días entre la bruma, otros nítida, siempre apetecible.





sábado, 7 de noviembre de 2015

Who won? Who's next? You decide!

El jueves de la semana pasada llevé a Iris a ver el concierto que la crew de Epic Rap Battles of History dio en la Sala Moby Dick de Madrid. Para los que no los conozcáis, aunque ya hablé de ellos en el blog, son unos americanos que se han hecho famosos en Youtube grabando "batallas" de rap (donde raperos tratan de improvisar mejor sus rimas, sobre una melodía base, que los otros raperos involucrados) entre personajes famosos, ya históricos, ya actuales, ya ficticios. Además, dejan al público la capacidad de sugerir batallas futuras. Así, nos han brindado encuentros tales como Darth Vader contra Hitler, Gandalf contra Dumbledore, Tesla contra Edison y muchos más.

Además de numerosos colaboradores y artistas invitados, los principales creadores de estas fenomenales obras de arte son "Epic" Lloyd Ahlquist y "Nice" Peter Shukoff. De Nice Peter ya he dicho que es una persona vivaz, lleno de positividad y alegría, cuyas canciones me han alegrado el día en numerosas ocasiones, y me hacía muchísima ilusión verlo en directo.


Total que después de una larga espera tanto fuera como dentro del local, durante la que hicimos migas con varios de los otros asistentes, recitando algunas letras y comentando lo guay que iba a ser, se suben al escenario dos tipos desconocidos, uno al mando de una batería y otro con una guitarra. ¡Anda, que había teloneros! Primera noticia. El caso es que se llaman Jackpot Golden Boys y son dos hermanos, Jim y Alex Molyneux, de Preston, Inglaterra. Los hermanos procedieron a continuación a reventar la sala. Efectivamente, con sólo dos instrumentos más voz dieron un conciertazo de ska-punk con una versión heavy de Shake it Off de Taylor Swift incluida. Involucraron al público desde el minuto cero, bromeando, pidiendo palmas, coros, gritos, sacando gente a bailar al escenario y al final del concierto, con todos nosotros cantando la canción, Alex hizo crowdsurfing, que significa que se tumbó sobre las manos del público y viajó hasta el final de la sala para regocijo de todos los presentes.

[English] The Jackpot Golden Boys were amazing. As I told Jim afterwards, I would have paid the tickets just for them. They managed to win the audience's love starting, as far as I'm concerned, as completely unknowns. Their songs are powerful and fun to listen to, and they were all over the place. A truly impressive concert given by just two people!

Después de los merecidos aplausos y de recoger su escenario, los Molyneux se tomaron una cerveza y charlaron un poco con el público mientras los de ERB no sé qué harían en el camerino. Por fin, en medio de la excitación popular, el DJ de cuyo nombre no puedo acordarme, Nice Peter y Dante (uno de sus colaboradores habituales y amigos) subieron al escenario. A partir de ahí todo en mi recuerdo está borroso por la excitación, y ya no sé cuál fue la primera canción ni el orden que siguieron, sólo sé que fue una vorágine de gritos, saltos y risas que se prolongó un buen par de horas.
una de las primeras fue Mozart contra Skrillex
 Entre los destellos que recuerdo se encuentran: Nice Peter saludando al público, diciendo que había oído de la calidad de la "relaxing cup of café con leche", Epic Lloyd tratando de hablar español con poco éxito (consiguió decir "¡¿Qué pasa perras!?" un par de veces), la velocidad con la que se ponían y quitaban los disfraces sin hacer esperar al respetable, la presentación de Obama vs Romney ("If you think that Spanish politics are fucked up-which they are- know that Donald Trump is running for President and he's winning! That's not funny, that's fucking scary"), la increíble intervención de un tal Nacho que bordó la dificilísima parte de Shakespeare en Dr Seuss vs Shakespeare, el momento en que bajaron a la pista y organizaron al público en dos grupos, uno con Terminator y otro con Robocop (ganó Robocop según un señor llamado Juan, para sorpresa de los músicos); el momento en que dijo Peter "esta es la última" guiñando exageradamente el ojo, el inicio de Artists vs TMNT con todo el bar en cuclillas saltando y los Jackpot Golden Boys disfrazados de tortugas ninja, la improvisación de la batalla de rap entre Tom Cruise (Nice Peter) y Shakira (Epic Lloyd), el paroxismo que supone Bill Gates contra Steve Jobs y la alegría desenfrenada que todos, incluyendo a Iris que no se sabía ni una letra, disfrutamos.

I remember nothing but bliss
[English] The concert wasn't as good as I expected - it was way better! I was shaking with excitement as a little kid prior to its beginning, and didn't stop laughing, shouting and enjoying myself in general all night. Not only do they write great, funny rhymes, but they sure know how to give a good show. They spent most of the time interacting with the audience, even rapping among us, shaking hands, joking and smiling a lot. What I felt is that they were as happy doing all that as we were. They are a bunch of professionals who love what they do and that's amazing.

Cuando el concierto finalizó, salimos a tomar el aire y allí pudimos charlar con Jim Molyneux, que es un tipo muy majo (vamos a ver, todos los músicos de este concierto son tipos muy majos, por si no quedaba claro). Le dije que si alguna vez vamos por UK (por ejemplo a visitar a varios amigos que tenemos allí, además de la hermana de Iris) trataríamos de coincidir con algún concierto, porque merecen mucho la pena. En esas estábamos cuando salió Nice Peter y se fue a echar un cigarro mientras unas fans se pensaban si acercarse, tímidamente.

En este tipo de situaciones tengo siempre dudas con cómo actuar. Hay gente a la que sigo o conozco por internet y a la que al ver en persona tengo muchas ganas de hablarle, pero me da algo de vergüenza. ¿Y si no tienen ganas? ¿Y si están hartos de fans? Pero al mismo tiempo, supongo que les gustará que les reconozcan su trabajo... 

En este caso fue Iris quien me animó, diciendo sabiamente que si no charlaba con él me arrepentiría. Así que allá fuimos, y menos mal, porque es tan riquiño en persona como lo es en sus vídeos. Le dije que seguía su trabajo desde hacía tiempo, incluyendo varias canciones motivadoras (Iris comentó que le habría gustado oír Boobies). También le dije, porque es verdad, que sus canciones me subían la moral, y el hombre me dio las gracias y un abrazo... Él habló de lo increíble que es cruzar el mundo y que la gente cante tus canciones y de lo que les esperaba varios días después en París, donde tocarían en un barco frente a 200 personas.

sometimes you get to meet your heroes
[English] I got to tell Peter what his work has meant to me. Why was that important? Because when you watch somebody (wether on Youtube, TV or real life) express love for all things human while you're in the middle of some stressing or depressing situation, and that makes you able to overcome difficulties, it's hard for that somebody not to grow on you. In my case, Nice (indeed) Peter's work has helped me through exams, my final thesis and periods of loneliness. I am grateful for that and for having the chance to tell him that he's making people happy. I think everyone deserves to know that.

Además de a Nice Peter y a los hermanos Molyneux, también pude saludar brevemente a Epic Lloy, que tenía una cara de agotamiento muy seria, y a un personaje inesperado. Mientras estaba hablando con Luis Lezana, que se acercó con unos compañeros del trabajo después del concierto, vi pasar una chica rubia cuya cara me sonaba mucho. Como ya había hablado con Jim, confirmé que se trataba de Mary Doodles, una chica que colabora con ellos pero que también hace sus propios vídeos (sobre todo, pinta). La saludamos y charlamos del concierto, de la gira, de lo raro que es que nosotros los sintamos tan cercanos y para ellos seamos extraños, de lo bien que pinta... Yo no sé si todos los americanos son tan simpáticos o esta gente es especial, pero es un gusto hablar con ellos. 

Mary Doodles y sus fans
[English] I was surprised to see Mary Doodles there, and very glad to chat with her. She's very friendly and talkative, and (as every member of the crew) very open to perfect strangers like us... 
In short, it was an amazing night with a group of amazing artists who I hope to see again. To all of them, thank you very much for coming! I hope you enjoy the rest of your trip and continue being so nice and epic.

Esa noche dormí como no lo había hecho en meses.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Perroflautas de mierda

En septiembre de 2009 hubo una manifestación de apoyo a la candidatura de los JJ.OO. de Madrid 2016. Según fuentes oficiales, había 400.000 personas:

 "...las 400.000 personas contrastaban con las 900.000 que anunciaba el ''speaker'' sobre el escenario instalado junto al Ayuntamiento..."
El sábado pasado hubo otra manifestación, La Marcha por la Dignidad. Según fuentes oficiales, asistieron 36.000 personas:




La diferencia entre 36.000 y 400.000 es que unos son perroflautas de mierda y los otros, gente normal.

arriba: perroflautas de mierda
 
arriba: perroflautas de mierda

arriba: perroflautas de mierda

y vosotros, idos a vuestro país

lunes, 10 de marzo de 2014

Fuzzy feeling

El indescriptible sentimiento que produce traer alegría a alguien es lo mejor que existe.

Resulta que a raíz del obituario que escribí sobre mi profesor Manuel Prieto, la familia contactó conmigo. Al principio crucé algunas palabras con su hijo y nuera, los cuales comentaron en la entrada, y luego mantuvimos cierto trato por Twitter. Hace poco me invitaron a pasar por la librería científica que el matrimonio Prieto tenía en Martín de los Heros.

Digo "tenía", pero sería más indicado decir "levantó con sus manos en sus ratos libres", y si lo véis no lo creeríais. Se trata de la clásica librería con galería, estanterías de madera llenas de libros, alguna escultura... La galería es un voladizo, cuya estructura, un cajón de torsión similar al del ala de un avión, calculó don Manuel. No satisfecho con ello, adornó el canto de tal voladizo con los primeros tropecientos decimales del número Pi, que talló él mismo. En su página web podéis ver lo que describo.

En esta librería me reuní, acompañado del Artista, con la viuda de aquel, y con su hijo y nuera, y estuvimos algo más de una hora, compartiendo recuerdos y unos refrescos a los que nos invitaron. Me cohibe en cierta medida la efusión con la que esta familia recibió las palabras que escribí sobre el difunto, sobre todo porque mientras la conversación avanzaba me daba cuenta de que no había arañado más que la punta del iceberg. El Profesor Prieto era, además de maestro de diversas materias de la Aeronáutica, ponente en múltiples escuelas de ingeniería, un avezado carpintero, aficionado a encuadernar libros (para lo cual disponía de una guillotina industrial y un par de prensas en el sótano), y tocaba el piano. Casi tengo la sensación de no haberle hecho justicia. Sin embargo, doña Isabel quiso regalarme dos libros escritos por su marido, con copias de los cuales estudié yo en su momento Mecánica, y que son de los más didácticos que he abierto. Otros compañeros de otras carreras también han estudiado con ellos.

Verdaderamente volví a casa asombrado y conmovido.

jueves, 23 de enero de 2014

El H&M de Gran Vía

El H&M de la Gran Vía de Madrid antes era un teatro. Y al igual que el McDonalds de la misma calle, es un establecimiento que merece la pena visitar, aunque no quieras comprar nada:

un teatro con balaustradas y todo

tiene tres pisazos

esta temporada se llevaron el blanco y el negro con escasos naranjas

domingo, 6 de octubre de 2013

Fiesta de la bici

Esta mañana me levanté a las ocho, y desayuné mientras el Hotel Sandoval dormía. Me puse el casco y los guantes y bajé al portal a tiempo para encontrarme con Fernando (no Villegas). Luego bajamos a toda pastilla por las calles semivacías de la capital hasta llegar a Menéndez Pelayo, detrás del Parque del Buen Retiro.
y su barba también vino
Así dio inicio la Fiesta de la bici para nosotros. Se trata de un evento multitudinario, una ruta de 20 km en bicicleta por las calles de Madrid. En teoría éramos más de 20.000 personas, pero me imagino que la estimación iba ligada al número de dorsales reservados, de los que algunos debieron quedar en casa. De todos modos, había tanta gente que apenas se podía avanzar, al menos hasta que llegamos a la calle Alcalá, y después a Gran Vía y la gente, sobre todo los paisanos con críos, empezaron a perder fuelle.

la ruta en sí, 19,6 km según Google
La verdad es que así como era muy divertido pedalear entre tantísima gente, también era algo cansado esquivarnos mutuamente, y por encima de todo tener que reducir el ritmo hasta puntos incómodos. Muchos de los ciclistas demostraban gran dificultad para ir despacio, lo que, ciertamente, requiere más control de la bicicleta que ir rápido. Lo peor, sin embargo, fue que a la altura de Pío XII, más o menos a mitad del trayecto, las motos de la policía local, que nos abrían el camino, decidieron ponerse a pisar huevos con fruición, causando el descontento general. La docena de motoristas eran como un tabique móvil, y nos ponía aún más nerviosos ver que ante ellos, la calle estaba vacía. Afortunadamente, en cuanto alcanzamos Castellana la situación volvió a lo normal.

no se ve muy bien pero es donde el anuncio de Schweppes

Como curiosidad, a la altura de Tetuán nos sorprendió una muiñeira, tocada por un grupo de gente vestida de gallegos, que tal vez fueran gallegos que venían a ver el partido del Celta con el Atlético de Madrid, a las doce de esta misma mañana. En todo caso fue inesperado y divertido.

Terminamos el recorrido en hora y cuarto, aunque bien podríamos haberlo hecho en cuarenta y cinco minutos con un ritmo un poco más constante. Sólo vimos una caída, y salvo una niña a la que le pasé más cerca de lo que me hubiera gustado y un tonto con el que Fernando tuvo unas palabras, resultó bastante agradable y sin incidentes.

A continuación nos dimos una vuelta por el Retiro, en principio buscando una fuente en la que beber agua, pero en última instancia pasándonos un buen rato en los puestos de libreros de esa zona, a los que Fernando es gran aficionado. Yo me compré unos relatos de Asimov por tres euros y él el libro Tiburón, el de la peli de Spielberg, por uno.

Cogimos de nuevo las bicis, Margaret y Sonia (tiene cara de llamarse Sonia, la de Fernando), y nos fuimos para Sandoval a tiempo de ver al Celta perder contra el Atlético, con una primera parte lamentable (aunque, ojo, Yoel paró un penalti) y una segunda algo más decente.



Domingo cundiente donde los haya, lo prometo. ¡Esto de levantarse temprano va a resultar una buena idea!

sábado, 6 de julio de 2013

Orgullo

Acabo de bajar a comparme un bañador a la zona peatonal de Fuencarral. La que queda más cerca de GranVía. El caso es que estamos de Orgullo Gay en el barrio, y está plagado de parejas de homosexuales que orgullosamente lucen su orgullo. Es curioso ver a señores mayores acompañados de jóvenes sudamericanos, el típico palillo con su novio bajito, los calvos barbudos, los travestidos, los osos, los que llevan camisetas de asas, un tío con una cadena enorme al cuello...

Delante del Mercado de Fuencarral han montado un escenario, y cuando volví de comprar un bañador rojo, sin nada (sin dibujitos macarras ni cuadritos pijos, es muy difícil de encontrar), comenzaba a tocar un grupo de pop rock que no me resultaba conocido. El cantante no tenía voz, pero desafinaba.

En los ocho años que llevo en Madrid es lo más cerca que he estado de la parafernalia del Orgullo, que me agobia un rato. Tiene gracia que las tiendas saquen la bandera arcoiris a la calle, y ver a tanto orgulloso pasándoselo bien y manifestando su sexualidad y todo eso.

Pero chico, que es julio y hace treinta y pico grados. Paso de mogollones.



P.D.: Orgulloso estoy de Iris que ha sacado un 7 en el proyecto!

lunes, 17 de junio de 2013

Alquilar piso

Los churrucos abandonamos Churruca 3 y buscamos piso. Denis y María se lanzan a la aventura de la vida en pareja, mientras los tres mosqueteros y la pequeña M'artagnan se desesperan con las horribles ofertas de la cultura inmobiliaria madrileña.

Para que os hagáis una idea, los precios que manejamos son de entre 1.200 y 1.400 € al mes para pisos de 4 habitaciones. Y la gente tiene más cara que espalda, habitualmente.

Ayer Raúl y yo fuimos a ver un prometedor piso, si bien un tanto caro (1.600) y un tanto lejos (está el Bernabéu a tiro de piedra). Contábamos con hacer una oferta monetaria agresiva, por ejemplo 1.400. Pero luego vimos el piso, alquilado a cuatro niñas muy monas y muy pijas que estaban haciendo un Máster en ICADE o algo de este palo. Es cierto que el piso estaba nuevo y limpio, pero en algún momento la iluminada de la propietaria decidió que podía exprimirlo más y partió el salón en dos para conseguir una habitación extra. Resultado: un salón sin ventanas (eso sí, con unos espejos muy grandes) y una habitación con armarios en las esquinas y la ventana del salón original, que te reporta 400 € más al mes porque tienes la santa jeta de poner esos precios de usurero. Las señoras luego nos llevaron al parque vecino y nos dieron una chapa interminable sobre las bondades del barrio, que si tiendas de ropa, que si un gimnasio muy bien de precio, que si restaurantes buenos (y caros, no te jode) y yo qué sé. Y cuando Raúl, con toda su mano izquierda, les pregunta por la posibilidad de negociar el precio, nos dicen que antes lo tenían a 1.700. ¡1.700 € por un salón sin ventanas! Sin sitio donde dejar las bicis, tampoco.

Yo fui el otro día a ver otro en un barrio cojonudo, Chamberí, en un inmueble precioso con un ascensor antiguo que prometía mucho. Pero luego resulta que las ventanas eran una mingurria de 40x40 cm, en las que apenas te podías asomar. El piso estaba como el palo de un gallinero, el parquet crujía a cada paso, la pintura estaba levantada en algunos sitios, la distribución era poco menos que escheriana, y el precio, ¿es negociable? "No". Pues adiós muy buenas, muchas gracias por darme un plantón de media hora para esto...

Ahora acabo de ver un piso que me ha mandado Raúl. La pinta general es buena, pero por favor fijaos en los tamaños relativos de las habitaciones. Sí, uno de los dormitorios es todo cama. Es decir, que han metido una cama en un estudio y le han llamado dormitorio. Este por lo menos no se sube a la parra con el precio y sólo pide 1.200. Normal, es un piso de TRES habitaciones. No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza...

domingo, 10 de marzo de 2013

Sonidos de la Tierra

El viernes, Iris me propuso ir a un concierto de música africana del cuya existencia había sabido mediante Facebook. Me pareció un plan muy divertido, y diferente, y encima tenía lugar cerca de mi casa, en la calle de la Nao, así que para allí nos fuimos.

Resultó estar organizado por Residui Teatro y Madera de Cayuco, en lo que luego supe que era el Centro de Artesanía de las Artes Escénicas. Al llegar, había un grupo de gente en la puerta, que parecían conocerse entre sí, con lo que nos dio un poco de corte, pero no hicimos el tonto y entramos. Una recepcionista italiana nos tomó los datos para hacernos "socios por un día" (dice Denis, y tiene sentido, que es para tener un marco legal en el que poder vendernos alcohol) y entramos a una espaciosa estancia con bastante poca gente, incluyendo los músicos themselves y otro par de chicos africanos, un técnico de sonido y un fotógrafo con pintas infames de moderno hispter.

Poco a poco fue llegando más gente, aunque no se llenó el local. Empezó el concierto con media hora de retraso, pero se nos pasó volando, y no nos arrepentimos cuando comenzaron a sonar los instrumentos, fabricados con calabazas. Dos de ellos eran una suerte de guitarras, pero que se tocan con ellas verticalmente en el regazo y rasgueándolas un poco como si fueran arpas. Creo que se llaman sylas, pero no estoy seguro. El tercer componente era una caja de percusión, acompañada por unas maracas y un platillo que el músico tocaba con la mano.


Me llamó la atención la riqueza de sonidos que producían estos instrumentos artesanales, así como la destreza de los músicos para tocarlos. Suenan parecido a una guitarra, al menos para mis oídos profanos en lo musical, y curiosamente el instrumento más grande era más agudo. En general las canciones eran bastante tranquilas, pero de cuando en cuando se arrancaban con ritmos más rápidos y bailones. Y resulta que los otros dos negros, que formaban parte del público, se pusieron a bailar con el flow eterno de la gente de color, animando considerablemente al resto del respetable. En algún tema, otros de los presentes se animaron a bailar también. Luego hubo un pequeño descanso, roto por el que parecía ser el líder del grupo, que se marcó un solo con otro instrumento más, muy pequeñico y que no alcancé a ver muy bien, que creo que se llama kalimba. Luego hicieron una mención al Día de la Mujer (Trabajadora) y cantaron la última canción que Iris y yo presenciamos, "un regalo a todas las mujeres del mundo", en la que pidieron a todos que hiciéramos los coros.  





Estuvimos una hora y media en el concierto, y si nos marchamos antes de que terminara fue porque teníamos un compromiso previo, una fiesta de despedida plagada de italianos en casa de María Ester. 

Flash forward al sábado por la noche, cumpleaños de Laura Curráis. Iris y yo hemos acudido y ahora estamos en Lavapiés con ella y su amigo Jorge, tomándonos la última. En esto que, mientras buscamos el bar en el que hacer eso, pasamos delante de un grupo de africanos y me dice Iris: "¡Es el de ayer! ¡Es el chico de ayer! Lleva los mismos zapatos y botas". Claro, yo fui escéptico, pensando que en Madrid, y más en Lavapiés, habrá miles de negros con vaqueros remangados y botas así, y eso le hice saber, pero unos paisanos que estaban al lado se enteraron de refilón de la conversación y nos dijeron que sí, que el hombre en cuestión tocaba la syla o como se llame. Le faltó tiempo a Iris para abordar al músico, confirmar que era él y decirle que habíamos sido su público y que nos había molado mucho. Él, cuyo nombre creo que no nos dijo, y cuya cara emanaba paz y felicidad, nos dijo que el grupo se llama Sonidos de la Tierra (Bogi-Jui es la transliteración del nombre original), y que tanto él como el percusionista son de Guinea-Conakry (o Guinea a secas), siendo el otro cordista de Gambia. Y que otras veces tienen a un guitarrista flamenco, y que todos los instrumentos (salvo la guitarra y el platillo, me imagino) son artesanos y hechos con calabazas, y que el sábado que viene tocarán en un restaurante guineano de flamante apertura. Por si a alguien le interesa, el Pilum, en la calle Rodas, 9, este sábado a las 22. 

Esta mañana los buscamos en la red, y tienen Facebook y algunos vídeos en Youtube. El hecho de encontrarnos al integrante por la noche hace que me haga doble ilusión haber ido al concierto, y que tenga bastantes ganas de ir al siguiente.

Un frescunzo.

martes, 15 de enero de 2013

Monopoly

El martes antes de volver a Vigo por Navidad pasé la velada en casa de Cazcarra y John Wayne (y Feliciano y Bolsón y Fran), con Diego y Artista (El Que Te Visita). Y hete aquí que en esta casa tienen un Monopoly de los años 70, que supongo que será del casero. Está en inglés y las calles que salen son de Atlantic City, Nueva Jersey, de donde es originario el juego.


Así que jugamos un par de partidas. En la primera, el afán de intercambio de calles para poder construir (puesto que no se puede edificar hasta que se controlen todas las calles de un mismo color) acabó con John reventando la partida en un abrir y cerrar de ojos. Y eso que no las tenía todas consigo.



Joooohn, que no sabe' lo que hace'!
Así que jugamos una segunda, con la premisa de no cambiarnos calles hasta que fuera imprescindible (por ejemplo, por tener que pagar una deuda). Esta partida fue considerablemente más interesante. John y Jaime construyeron unos hermosos emporios, Feliciano intentaba montar la zona cara (The Boardwalk, por cierto) y yo probé la estrategia alternativa de controlar las estaciones. Para los que no lo sepáis, controlar las cuatro estaciones produce el cuádruple de dinero que controlar sólo una, en caso de que alguien caiga en cualquiera de ellas. Además, no es necesario construir nada. Sin embargo, tampoco es una opción de futuro realista porque se gana mucho menos dinero que con una calle con todos los hoteles construidos; es más una ayuda para intentar ganar.

Claro que ese día tuve la suerte de mi vida y Feliciano cayó en las cuatro estaciones en dos turnos consecutivos. Sí, en dos turnos; al sacar un doble con los dados se vuelve a tirar. El resto de jugadores también estaban empeñados en coger el tren. Y por si fuera poco, esquivé constantemente la calle de la muerte en que Artista y John tenían construido todo. El 100% de las casas en el 100% de las calles. Entre ir a la cárcel, saltar de estación en estación y caer en las casillas de suerte (ganando dinero, encima) alargué la partida considerablemente. Si hubiera conseguido comprar la única calle que me faltaba para construir en el amarillo... Pero no, no cayó nadie en toda la partida y mi emporio ferroviario fue incapaz de aguantar ante los magnates del ladrillo. Eso sí, llegué a los 3500 dólares en mi punto culminante.

Esperanza Aguirre, me llamaron

lunes, 3 de diciembre de 2012

Que estaba tocando palmas


Tengo el ordenador en el servicio técnico, por eso no estoy dando muchas señales de vida por aquí. Para amenizar un poco el inicio del mes de diciembre voy a colgar unas fotos con sus escuetas explicaciones.


Gambas rebozadas con salsa de cilantro, también del libro de Maca Feijóo (que me regaló, no  que escribiera). La salsa sabía a mojo picón y el ajo nos repitió todo el día, así que exquisito. Y sí, las serví con unas rodajas de naranja, y no, no fue idea mía, pero queda muy mono, no?


Esto es una receta de arroz "mexicano" de Ferrán Adriá, que le gusta mucho a Denis. Lleva cebolla batida, cilantro (otra vez), maíz y ajo. Lo usamos para acompañar unas pechugas de pollo y estas no le llegaban a la suela de los zapatos.


Y ayer cenamos una patatada bastarda, como dicen estos. Con toda la grasa que pudimos encontrar, porque, por Santiago, hace más frío en Madrid que en la comunión de Pingu, y en Churruca 3 no tenemos calefacción. Bueno, tenemos unos radiadores eléctricos, de esos que calentar no calientan y consumir consumen como si fuera su último día en la Tierra.

Conste que estoy muy a gusto con el frío, sobre todo porque se exagera muchísimo con la calefacción en España en general y en Madrid en particular. No sólo es irresponsabilísimo desde el punto de vista ecológico; también es un coñazo entrar en una tienda y asarte de calor, y estoy convencido (al igual que Denis) de que tanto radiador encendido nos hace débiles y más propensos a los catarros. Yo por ahora estoy mejor que nunca en estas fechas, entre esta casa y sentarme al lado de la ventana en clase. Ventana que abro, por supuesto.


También ayer, por la mañana, fuimos Iris y yo al parque Juan Carlos I, que está en Campo de las Naciones, tan al nordeste de Madrid que se ven los aviones aterrizar en Barajas. El parque es bastante grande y bastante nuevo; los arbustos son muy bajos todavía, aunque tiene árboles ya crecidos y presumiblemente trasplantados. Mención especial merece un olivar precioso por el que es una gozada pasear. Asimismo, hay numerosas obras de arte (esculturas y tal) salpicadas por el área, y si bien las hay mejores y peores, en lo que coincidimos es que las cartelas explicativas eran lo más cursi, ñoño y vomitivo que pudieran haber escrito.

Vimos un montón de perros siendo paseados, muy riquiños, y no pasamos nada de frío porque daba el solete. Comimos unos bocatas, leímos nuestros libros libres y pasamos una buena mañana dominguera.

pese a la nefanda amenaza de las profundidades

jueves, 13 de septiembre de 2012

Viviendo en Malasaña

Vivo en Malasaña, me empiezo a dar cuenta.

Para los que no lo sepáis, el barrio de Malasaña es uno encuadrado más o menos por la calles de Manuela Malasaña, Hortaleza, San Bernardo y Gran Vía, en el que se encuentran multitud de bares, pubs y discotecas. En general el ambiente es alternativo y jipi, pero también está aquí (al lado de mi casa, de hecho)  la discoteca ultrapija Pachá, por ejemplo.

Yo conocía este barrio sobre todo de noche, por aquello de salir, y apenas de día. Sobre todo por la mañana es cuando es más diferente, porque solo se encuentran en el los residentes (si bien estos van desde la presidente de la Comunidad a estudiantes de Erasmus, pasando por castellanos viejos, inmigrantes que trabajan en los locales de comida rápida, yuppies y vuestro servidor), haciendo la compra u otros menesteres menos espectaculares que trasnochar. Realmente, la zona tiene de todo, con el Mercado Barceló a tiro de piedra de mi piso, tiendas de ropa a patadas, farmacias, un MRW...

El lunes, después de mi examen, me fui con Iris a comprarme unos vaqueros y unos calzoncillos al Springfield de la plaza de Bilbao. Nos atendieron un chico joven afectado y que debía estar emasculado (porque decía que a él le iba bien la talla S y a mí la M me aprieta el paquete) y una choni muy maja que nos explicaba todo como si fuéramos subnormales: hablando muy alto y repitiéndose constantemente. En fin, a lo que iba es a que tras la compra (que fue satisfactoriamente rápida, aunque Iris me dijo "¿Ya?") nos tomamos  un helado en Kalua, o algo así, un poco más allá, en Fuencarral. El cucurucho pequeño era de 3 euros, y ese fue el que pedí. Me cercioré de que tenía derecho a dos sabores, elegí Piñones (porque nunca lo había probado) y Turrón (porque me entró pánico y me salió mi sabor default) y me quedé a cuadros viendo a la mujer afanándose en llenar COMPLETAMENTE el cucurucho con la primera bola (la de piñones). A continuación, por encima de aquella, colocó un cono de turrón que le costó mucho mantener en pie, de lo grande que era.

con "pequeño" se refieren a "grande"

Iris se lo pidió de Maracuyá y Yogur De Frutas Del Bosque. Estaban deliciosos, y sinceramente creo que podrían empezar a venderlos a la mitad de tamaño y precio, porque yo sería un gran cliente.

Más adelante ese día, con Iris ya en su piso, instalándose, salí con mis compañeros a tomar algo. Fuimos a la Blanca Paloma, lugar que ellos ya conocían, y de nuevo se nos impuso un precio mínimo alto: la caña más pequeña era de 4 euros.

arriba: Adriano, María y Raúl con sus respectivas cañas mínimas
Como se puede apreciar, junto con la cerveza (o en mi caso, la tónica) nos sirvieron dos platos de salmorejo, uno de pisto y un huevo frito (por cabeza) con pimentón. No obstante, la cerveza estaba congelada, cosa que hace mucho la gente del sur (de más al sur que eso. De Cuba y tal) y que es un poco una mierda. Pero bueno, la comida estaba muy rica, y ya con eso cenamos. Luego estuvimos un rato en la plaza de San Ildefonso con unas latas compradas a los vendedores ambulantes*, charlando hasta las once y media o así. Lunes y todo, había un ambientazo en la plaza que no os lo creéis.

Y eso. Vivo en Malasaña. Incluso llego rápidamente a la escuela en bici.



* por las noches, en los barrios céntricos de Madrid, proliferan los vendedores de cerveza ambulantes. Son sobre todo chinos, si bien el lobby bangladesí está tomando fuerza últimamente. Beber en la calle es ilegal en Madrid, porque el mundo es idiota, y creo que vender alcohol también; esto no impide que "cogernos unas latas de los chinos" sea un plan viable cuando no te pones de acuerdo acerca del devenir de la noche.

sábado, 21 de abril de 2012

Dos cosas buenas

Ayer tuve dos vivencias (un poco) especiales:

porrom pom pom
Este micromachín se paseó por mi calle y pedaleé furiosamente tras él para tomar la foto. El conductor pudiera o no ser Woody Allen, y la maleta de detrás pudiera o no estar llena de billetes falsos.


porrom pom pero
Para cenar, Iris y yo cocinamos una crema de zanahoria. Además llevaba puerro y cuscús, y estaba aderezada con perejil, comino, un chorrito de limón, sal y pimienta. ¡Estaba riquísima!

viernes, 30 de marzo de 2012

La tienda de flores

El año pasado Iris vivía en la Avenida de Reina Victoria. Justo enfrente de su casa, en el bulevar, había un kiosco de flores regentado por un señor en la cincuentena. En él, más de una vez compré para mi dama un ramo o una solitaria rosa. El florista hacía gala de un humor cínico dirigido a su persona y a lo mal que le iba el negocio.

Ahora, el establecimiento luce esta guisa:


La gente ya no compra flores...

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ira

Ayer volvía de casa de mi novia cuando uno de tantos artistas del Metro brindó a mi vagón una función de magia. El individuo en cuestión era de mediana edad y extranjero y hablaba un español bastante indescriptible. Portaba discman y amplificador, sombrero de copa de plástico rosa y un par de cuerdas mágicas. Realizó un truco con una pelota de ping pong que controlaba en el aire, otro con un cuaderno que a sus órdenes mágicas se dibujaba, coloreaba o borraba solo y otro con las cuerdas, en el estilo tradicional de prestidigitador.

Llegada la hora de pasar el sombrero, sólo uno de la escasa docena de pasajeros le dio algunas monedas. El pobre mago, que había tratado de apelar a nuestra buena conciencia con loas chapurreadas a los usuarios de Metro en general, se enfadó. Comenzó a decir, en un castellano bastante más comprensible, que en el vagón aquel no había educación, que no tenía para comer... Llegó a decirle a uno de los ocupantes que la próxima vez que lo viera, sería él, el mago, quien le daría veinte céntimos, ya que estaba claro que a él, el mago, le sobraba, mientras que al pasajero no.

Tal fue su enfado que cuando salió del coche en la siguiente parada los sorprendidos viajeros lo comentaron entre sí, con miradas entre indignadas y divertidas.

Yo no llevaba más que un billete de 10 euros y un par de céntimos, y ninguno me parecía apropiado para la situación. Supongo que el resto de espectadores se vieron en situación análoga, pero la cuestión de fondo, y la que me parece que resta toda razón al enfado del ilusionista, es la siguiente: nosotros no pudimos elegir no ver la función. Comprendo que te siente mal haber perdido el tiempo, por decirlo así; comprendo que la cosa está muy mal y que cualquier ayuda es poca, y comprendo que uno no actúa en el Metro por vocación sino por necesidad. Pero lo que no puede pasar es que obligues a gente a ser espectador y luego te enfades si no te pagan.

¿No?

jueves, 9 de febrero de 2012

Ejercicio

En mi barrio hay muchos ancianos. Incluso hay una residencia de la tercera edad. Algunos de estos paisanos son bastante activos, y hay uno en particular en que me empecé a fijar el año pasado por lo peculiar.

Se trata de un señor de unos 75 u 80 años, con el pelo totalmente blanco, gafas, gorra de señor y pantalones de pana que sale a correr. Sale a correr tal cual os lo he descrito, con los pantalones de pana e incluso chaqueta de abuelo. Va a una velocidad muy moderada, por supuesto; alguna vez lo he adelantado caminando. Pero el señor trota, no es que camine rápido.

Cuál no sería mi sorpresa esta mañana cuando al ir a coger el metro, me encuentro a este caballero (cuyo nombre me gusta pensar que ha de tener una resonancia arcaica, como Telesforo o Casimiro) dando vueltas a su típico ritmo delante de los tornos. Su chaqueta, que no necesitaba por la superior temperatura del ambiente (lo que es de suponer era su razón para haber escogido tal, asaz extraña, pista de carreras), pendía de un cartelón de los de "¡Ojo, mojado!". Fabriciano, o tal vez Nicomedes, impertérrito ante el flujo de incrédulos pasajeros, realizaba así su ejercicio diario.

Poesía, este señor.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Evening bizarre

Vaya tardiña me ha salido. Primero he conseguido no encontrar la Casa del Libro de Gran Vía. Y eso que debo haber ido diez veces. Pero nada, no sé si el enorme gentío me ha despistado (¡oh, diciembre, mes de paradojas: llega el friazo y la gente sale a la calle!) o es que simplemente soy idiota, pero prometo que no la he visto por ninguna parte.

Como quien no quiere la cosa me he dirigido a la FNAC de Callao, delante de cuya puerta una orquesta de unos diez componentes alegraba los ánimos un huevo (en serio). Dentro había una sesión de firma de ejemplares y esas cosas por parte de comiqueros españoles (había también autoras, en castellano el plural de masculino vale para un grupo heterogéneo de personas, fuck you), cosa que ya sabía pero había olvidado. En fin, no conocía a ninguno de los que estaban, así que deambulé un poco, comprobé que el precio de Dance of Dragons (el último de Juego de Tronos) es muy competitivo, a unos 2 céntimos y medio la página, y salí de nuevo.

me hace gracia el de la izquierda que está de cara a la pared

En mi camino a casa, por el medio más largo (por Moncloa y caminando), me detuve en Kebab House, también conocido como El Mejor Kebab De Todo Madrid, también conocido como El Del Turco, también conocido como Ése Que Siempre Está Cerrado. Lo lleva en solitario un tipo que puede o no llamarse Ismael y puede o no ser turco, pero lo que está claro es que tiene un mostacho para apagar fuegos. El tío abre cuando le da la gana y en lugar del típico rollo de carne del Macro tiene novecientas chuletas de cordero clavadas en un pincho, asándose. Siempre te da el cambio en una cestita, para que no tengas que tocarle las manos o algo así. Hoy me enteré de que vende ayran casero. Un tipo crema, en general.

Más tarde, con el kebab en mi poder (en mi poder absoluto. Me lo había comido), en una calle secundaria me fijé en un macarra con un todoterreno blanco con pinta de ser muy caro y consumir la de Dios es Cristo. El todoterreno. El caso es que la cara del macarra, aun siendo vulgar, me sonaba. La única conclusión lógica, pues, es que fuera un famosete, probablemente el hijo de un torero o una folclórica (o ambas cosas). Lo gracioso es que al doblar la esquina había un montón de gente con cámaras y medio encapuchados, cabe una dependencia de Hacienda. El enterado lector reconocerá en la descripción y el contexto a una manada de paparazzos. En cuanto yo pasé se pusieron todos muy nerviosos y echaron a correr, no hacia ni de mí, sino hacia el que supuse que sería el citado macarra. No me cercioré de si era el mismo, porque, sinceramente, me importa un huevo, pero me hizo mucha gracia y les saqué una foto. Muy mala. Perdón.

ahora que lo veo aquí, sí es el mismo tipo

En fin. Que me di un paseo.

martes, 8 de noviembre de 2011

Bicharraco

El otro día iba por Madrid sumido en mis pensamientos cuando algo llevado por el viento se quedó prendido en mi chaqueta. Resultó ser un saltamontes enorme. Inspirado por el gurú Denis Calle y su bella costumbre de fotografíar primero y después preguntar, le saqué esta foto con una referencia de tamaño apropiada (no le iba a poner un euro, lo mismo me lo roba el colega).


¿Son normales estos saltamontes en la ciudad?