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domingo, 31 de mayo de 2015

Rap rap

Desde un tiempo a esta parte oigo mucho rap. Rap radical revolucionario en la forma de los Chikos del Maíz, pero también rap intimista de SFDK y el Chojín, raperos clásicos españoles que ya tienen cuarenta o casi. Las letras de Zatu (SFDK) en el disco Sin miedo a vivir son cuanto menos sorprendentes, y me emociona ver que los MCs tatuados y hedonistas también tienen su propio arco argumental y se hacen más sabios y serenos.

Ya estas llegando a los cuarenta y luces canas 
Estás más lejos del ayer pero más cerca del mañana 
Ahora el tiempo ya no se anda por las ramas 
La segunda juventud el no quedarte con las ganas 
Arrepentido porque siempre te excediste 
Aunque aún te arrepientes más de todas las cosas que no hiciste

-Cantando bajo la vida

Por supuesto, sus fans más hardcore opinan que ese disco es una mierda  y que se ha vuelto comercial, cuando lo que se ha vuelto es, en mi opinión, mejor. Además, las bases (la música, para los que no sois de la LOGSE) son cada vez más potentes y más adaptadas al tema.

En cuanto al Chojín, siempre ha cantado alguna canción de "autoayuda", pero El mundo sigue girando, del LP Energía, es una pasada en forma y en contenido:


sábado, 30 de mayo de 2015

Val de Chistau



Hace 15 días (ya!?) celebramos la boda de mi amigo Alberto Maestre, ("el Judío") con Adrienne Stinson. En realidad se casaron hace más de dos años, pero lo hicieron en Canadá y no hubo fiesta, así que Cazcarra organizó un fin de semana largo en los Pirineos. Resulta que la familia Cazcarra proviene del valle de Chistau, en Huesca, entre Monte Perdido y el Valle de Arán. Así que nos pudimos alojar en las casas montañesas de Gistaín y Biadós.

Los Maestre-Stinson, Manu y Sandra y la también canadiense Allison salieron en Ave desde Madrid a mediodía con tiempo para visitar Zaragoza, mientras que Iris,  Lezana y yo lo hicimos más tarde; Cazcarra y Belén condujeron desde Teruel y Jaime (Artista) tomó un tren en Barcelona.


  

En Zaragoza nos encontramos todos y alquilamos un coche, ya que solamente en el Cazcamóvil no cabríamos los 11. Iris, Alison, Alberto, creo que Jaime y yo fuimos en el coche de alquiler conducido por Cazcarra, y felizmente cruzamos los Monegros, llegando al Pirineo bien entrada la noche. Lo único que podíamos distinguir del paisaje eran los túneles cortados a pico, de geometría indescriptible. Al fin llegamos a Gistaín, o Chistén como dicen en el lenguaje propio del valle: el chistavino.

La primera noche la pasamos en la casa de la familia Cazcarra, donde vivía su abuela hasta su fallecimiento hace algunos años, y que hoy está dividida en dos viviendas; ocupamos las dos. Se trata de casas de poca superficie, de dos plantas, con una estancia amplia en la baja y minúsculas habitaciones y baño en la alta. Y qué bien se duerme en ellas. Aire fresco, silencio, cálida madera... Lástima que los albañiles venían a las 9, porque habría dormido hasta mediodía.

Levantarse y mirar por la ventana era la felicidad pura:


Este día lo dedicamos a aprovisionarnos y festejar tranquilamente la unión de nuestros amigos, para lo cual Cazcarra nos llevó a la cabaña que un hermano de su padre ha construido (con sus manos) en una senda que lleva a montes aún más altos.

Antes de llegar, por cierto, nos enseñó el Puen Pecadó (creo que es así, significa el Puente del Pecador), un puente sobre un cañón por el que pasa el río embravecido, así llamado porque en la Edad Media tiraban a las brujas y los herejes. De esto no hay foto, porque semejante espectáculo no puede ser capturado bien con una cámara. Lo pensé cuando estaba allí y decidí fijarlo muy fuerte en mi memoria y prescindir de imágenes y demás herejías.

El sitio al que íbamos es esto:


Y desde allí se veía esto:


La hierba llegaba hasta las rodillas, el aire de la montaña es embriagador por su pureza y su frescor, el viento mecía las copas de los árboles pero a su través calentaba el sol primaveral, y allí estaba yo con varias de las personas a las que más quiero.

Comimos caldero del Mar Menor con alioli, cortesía de Manu, Alberto, Luis y Jaime (espero no dejarme a nadie, porque estaba buenísimo), regado con numerosos vinos, cerveza, patxarán de verdad y aguardiente, y como era de esperar nos emborrachamos alegremente. Por suerte, Artista se había traído la guitarra y varias tablaturas, y estuvimos toda la tarde cantando canciones españolas y latinas. Fue una noche muy feliz, en la que hice judo por encima de mis posibilidades, asamos unas cuantas patatas y carbonizamos el resto, reímos mucho y dormimos a pierna suelta.

Al día siguiente, después de recoger la fiesta, tocaba una pequeña caminata (unos 7 km) hasta el refugio que gestionan los mismos tíos de Cazcarra (curiosamente, en este valle hay tantos Cazcarra que a esta rama de la familia no la llaman Cazcarra). Nos ayudó para afrontar el paseo una suculenta tortilla que nos hizo Artista para desayunar. En la subida pudimos ver un rebaño de vacas, con un buey enorme; un búnker de la época de la Guerra Civil; un campamento de verano, en este momento vacío, para colegios y esas cosas; un rebaño de ovejas y unas vistas espectaculares.


Después de alcanzar el refugio retozamos un poco por la hierba, comentando la noche anterior y disfrutando del sol, que hoy pegaba más fuerte que ayer. Había un montón de aves, casi seguro buitres, y estoy bastante seguro de haber visto un águila real, pero no puede encontrarla con los prismáticos porque teníamos que comer. Y comimos un montón y muy bien y repusimos fuerzas para bajar de nuevo.

La noche anterior y la caminata nos habían dejado rendidos, y al llegar a casa, en el pueblo, el cual por cierto visitamos rápidamente (pues es diminuto), la gente estaba bastante poco animada. Por suerte, yo en mi astucia había traído una botella de licor café, lo cual, combinado con que en ese momento entregamos un regalo a los novios, sirvió para reanimarnos. Les regalamos una tablet, que esperamos que sea de utilidad, así como un juego de mesa llamado Samurai Sword que le recomiendo a todo el mundo. He de decir que a pesar de que no nos regalaron con su presencia, sí participaron en el regalo Valma, John Wayne, Diego y el Belga.

De nuevo la guitarra fue invocada y bien usada, y a pesar de que las chicas fueron cayendo una a una y retirándose a sus aposentos, pudimos probar el juego nuevo, y cuando ya solo quedábamos los ingenieros despiertos nos jugamos un mus a cuatro reyes (cosa que Luis anhelaba desde hace tiempo).

Al día siguiente nos fuimos temprano y nos dio tiempo de visitar Aínsa, un pueblo bastante turístico justo antes de las montañas:


Por fin alcanzamos Huesca, de donde salía el tren que cogeríamos Iris, Luis y yo. Allí comimos los once en un restaurante chino donde no hablaban nuestro idioma. El resto se fue tras abrazos diversos y nos quedamos los tres paseando un poco por Huesca (que es pequeñica) y disfrutando de los últimos momentos de un fin de semana para no olvidar.

Como dijo Cazcarra con el vaso en alto: "Para que esta no sea 'aquella vez' sino 'la primera vez'".

domingo, 24 de mayo de 2015

Train

Los trenes en India van con las puertas abiertas todo el viaje. Cuando son urbanos, los viajeros se agolpan en la puerta, algunos incluso suspendidos en el exterior, pasando a gran velocidad a escasos centímetros de los vagones parados en la vía.


En los interurbanos, el paisaje se vuelve un borrón en las cercanías del coche...



lunes, 30 de marzo de 2015

Comida de hoy

¡Hacía mucho de estas entradas! Y la verdad es que hace mucho que no escribo como escribía. No os voy a aburrir con detalles; antes bien, trataré de escribir un poco más.

Hoy cocinamos Iris y yo una sencilla receta de pasta, que creo que vio ella en alguna parte. Consiste en macarrones con calabacín y salsa de guacamole y ajo. Y mi plato llevaba también salchichas de cóctel.

Usamos:

-- medio calabacín.
-- medio aguacate.
-- un diente de ajo grande, pero que quedó en un diente de ajo normal porque tenía un poco de moho y quitamos esa parte, pero el resto del ajo estaba bien, no os penséis.
-- macarrones, que en nuestro caso eran integrales.
-- unas cuantas salchichillas de cóctel (las pequeñitas, hombre).
-- una poca limón.
-- leche de arroz (existe, lo juro).
-- sal y pimienta.

El calabacín lo hicimos a la plancha previo microondas (para cocerlo y que se ablandara). En cuanto a la salsa de aguacate, no hichimos más que cortar el ajo en láminas, dorarlo en la sartén y batirlo con el aguacate y una cucharada de leche de arroz. Si no tenéis leche de arroz, podéis usar nata, pero será más gocho todo. Luego le añadimos algo de jugo de limón y salpimentamos, que es un verbo muy divertido. Salpimentar.

Luego se junta todo, cosa que ya podíais haber imaginado.

Sal-pimentar
Como he dicho, yo añadí unas salchichillas, que quedaron mejor de lo que me esperaba, pero la nena no come carne, ya saben ustedes. ¡Estaba todo muy bueno y lo recomendamos!


domingo, 29 de marzo de 2015

Bebidas indias (2)

Hablando con Iris recordamos que sí tenemos fotos tomando chai. Concretamente, en Benarés, el barquero al que contratamos mediante el hotel nos invitó a esta bebida. El barquero se llamaba Dablu, y era bajito y ancho de hombros. Aparentaba treinta y pocos, aunque probablemente tuviera veintialgo, sonreía mucho y mascaba paan. Vivía en una casita de cañas al lado del río, sobre unos ghats (las escalinatas famosas).

Uno de los días que tenía que llevarnos se durmió y no apareció hasta que nosotros ya nos habíamos ido a pasear por la ciudad. Cuando nos vio, más tarde, se deshizo en disculpas y nos prometió que al día siguiente no faltaría. Así fue, puesto que llegó media hora antes de lo convenido, que eran las seis de la mañana (para ver amanecer en pleno Ganges). Y por congraciarse con nosotros fue por lo que nos invitó:



domingo, 8 de marzo de 2015

Bebidas indias

La bebida más emblemática de la India es el té, como ya sabréis. Concretamente, el que más se ve es el Masala Chai, té negro con una mezcla de especias picantes, que se toma con leche y azúcar. Los indios están todo el día bebiéndolo en vasitos pequeños de plástico o cerámica. Numerosos puestos ambulantes lo venden en la calle; en las tiendas te lo ofrecen mientras te enseñan el género; en el tren, en cada parada entran vendedores chillando "garam, garam chaiiiii, garam, garam chaiii!".

Curiosamente, no tenemos ninguna foto de chai de nuestro viaje de otoño, pero sí de otras bebidas:

me bebo un coco 
Tienen en India un Kas de limón que se llama Limca y sabe regular. A Iris le gusta, a mí me parece un poco esaboría.

merendando en una azotea en Udaipur...
También existen varias cervezas, como la Kingfisher, que es bastante famosa y bastante decente. La Cobra, en cambio, es una mierda. El resto del alcohol brilla por su ausencia: los cubatas estaban restringidos a Goa y sus bares playeros, el vino ni lo vimos.

... y cenando en una azotea en Udaipur


Pero lo mejor de lo mejor eran los zumos de Goa, hechos con fruta tropical fresquísima:

si sólo hay que ver lo feliz que está

Aunque no os engañaré: lo que más bebimos fue agua. Nos bajábamos un par de botellas al día simplemente caminando por la calle, más lo que bebiésemos en las comidas...

pani, pani!

lunes, 2 de marzo de 2015

DEP Meseguer

Ayer falleció José Meseguer, catedrático de Aerodinámica de la ETSIA. El cangrejo se llevó a uno de los mejores académicos de España. 

Meseguer era un erudito, un hombre con un extensísimo conocimiento de su materia, un lujo como profesor. Junto con su inseparable Ángel Sanz me enseñó todo lo que sé de Aerodinámica, tanto a través de sus libros como de sus clases, que llevaré siempre en el recuerdo. En los años venideros, podré decir con orgullo "yo fui alumno de Meseguer". Cada vez que recurra a sus manuales, cada vez que trabaje con un túnel de viento, cada vez que entre en un tren de alta velocidad, cada vez que vea volar a los pájaros, recordaré la mente preclara de este pequeño gran hombre.

Descanse en paz, profesor.