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sábado, 10 de marzo de 2012

So long, old chap

  

Se acaba de morir Jean Giraud, alias Moebius. Entre las mil cosas que hizo en su dilatada carrera destaca ponerle dibujos al Teniente Blueberry, creado por él y Jean-Michel Charlier.

Descubrí Blueberry a eso de los diez años, gracias a un hermano de mi madre que me sacaba tebeos de la Biblioteca Municipal de Oviedo. Acostumbrado a Mortadelo, Superlópez y el (mucho más maduro) PríncipeValiente, me sorprendió sobremanera el estilo duro y sucio del Teniente y sus comparsas, Jim McClure y Red Neck. Los asesinatos, traiciones, palabrotas y palizas se suceden en estos preciosos álbumes que, pese a todo, transmitían una buena moralidad, si bien por medio de la violencia. Recuerdo devorar las páginas de las historias que mostraban a los Sioux, los Apaches, Chihuahua, corruptos oficiales mejicanos, conspiradores unionistas, fanáticos sudistas exiliados, detectives Pinkerton y un sinfín de otros personajes dibujados magistralmente por Giraud.

Su estilo, desde mi punto de vista, alcanza su culmen en la saga más larga del personaje, concretamente en los álbumes La última carta y El final del camino. En ellos es prolijo en detalles mientras mantiene una cierta suciedad de spaghetti western, con colores pastel, que creo que contribuía a una atmósfera verdaderamente inmersora. Más adelante el trazo se volvió más delicado y limpio, ganando en detalle pero perdiendo fuerza.

Lo único que tengo de Moebius además de Blueberry es una rareza guionizada por Stan Lee, Silver Surfer: Parábola, que sinceramente es lo mejor que he leído de The Man (los tebeos de los años 60 son bastante malos, en realidad. Su mayor valor es el de coleccionismo). En este número Estela Plateada trata de convencer a la humanidad de que no adore a un Galactus que trata de zamparse la Tierra por enésima vez (y ahora, utilizando su cerebro en lugar de su fuerza). Giraud utiliza un registro diferente de los Blueberry, más minimalista, que acompaña a la historia a la perfección, ya que ésta busca transmitir una idea, no contar un montón de aventuras. En general, cuando lo leí me pareció un genio, este tío, por su flexibilidad. La cual no le restaba un ápice de calidad.

de esto hablo
Mi amor por las cosas que se pusieron de moda antes de que yo naciera me vuelve a dejar este sabor agridulce. Moebius y Charlier (que murió antes de que yo aprendiera a leer) dieron forma a una de mis obras de arte favorita, que me proporcionó interminables horas de magia. El recuerdo de las aventuras del Teniente Blueberry me acompañará toda mi vida, y no dejaré de sentir gratitud y admiración por el trabajo de este par de genios, cuya imprenta en el cómic francófono sólo me parece comparable a la de Goscinny y Uderzo.

Descanse en paz.

domingo, 4 de marzo de 2012

Happy Birthday Indeed

El jueves cumplí veinticinco años. El viernes lo celebré con todas mis fuerzas y con una buena pandilla, entre los que se contaban, aparte de los sospechosos habituales, Valma, que vino desde Toledo a pasar dos noches para la ocasión; Soria, que está de rotación en Madrid (en un hospital cuyo nombre evade mi memoria)  y Sara (Lago), que desde hace una semana vive y trabaja en Madrid. En total sumamos 17 y pasamos cuatro horitas en la cervecería Boomerang, en Tribunal. Nos dieron un trato excelente y una cerveza mediocre (Cruzcampo) que no impidió que nos bajáramos 105 botellines.

es muy gracioso porque no los iban recogiendo
Lo malo fueron algunas ausencias, y que tuve que ver cómo el Depor le ganaba al Alcorcón.

Luego nos tomamos unos chupitos en la Mezcalería que se encuentra por la zona y acabamos con nuestros huesos en una discoteca genérica porque ya no eran horas de estar por la calle, mal que me pesase la música y eso. Todo el mundo se cayó muy bien, y había numerosos grados de libertad de gente que no se conocía, así que es una suerte.

Al día siguiente Diego nos preparó una fabada antológica a los valientes que se presentaron para la tarea. Terminamos de comer a las cinco y media, me eché una siesta de media hora y me levanté para ver al Celta hacer lo mismo en Valladolid, consiguiendo afianzarse en el pódium de Segunda División. ¡Este año subimos!

Entre otras alegrías del fin de semana, me enteré de que mi buen y más antiguo amigo consiguió la plaza 1499 (de 13000) en las recientes oposiciones al MIR, con lo que es muy  probable que consiga la especialidad que desea. ¡Enhorabuena, Javi!

Also, cerveza:

por Pablo Cazcarra

Vino:


por Luis Lezana

Alimento para el cuerpo:

por Iris Astor

Y alimento para el alma (alma friki):


por Diego San Felipe

¡Gracias a todos por un fin de semana de diez!

jueves, 23 de febrero de 2012

Mecánica del Desastre



Esta era la honesta pregunta que se hacía mi compañero Tunky ante la masacre sufrida en la tristemente célebre asignatura de Mecánica del Sólido, de tercer curso de mi carrera. Después de llenar dos aulas magnas con alumnos de primera convocatoria, segunda convocatoria, tercera convocatoria, cuarta convocatoria o quinta convocatoria, nos repartieron un examen que se parecía a los tests preparatorios, que tan buenas sensaciones nos habían dado a todos, en que estaba escrito en castellano.

Una semana después, la distribución de notas era la siguiente (gracias a Luis Lezana por su Excel-ente disposición):

222 alumnos entre 0 y 1

Pues sí, hay un pico entre 5 y 6 donde se concentran la mayor parte de los afortunados, enhorabuena para ellos por despertar de la pesadilla. Hay incluso tres matrículas de honor (vaya genios) y la curiosamente imposible nota de 9.99 (examen tipo test de 16 preguntas con cuatro posibles respuestas, la máxima nota por debajo de 10 es 9.38, pero como vean, ¿eh?). La media está en 2.04, que me la he calculado, y eso no teniendo en cuenta que la mayoría de los ceros son en realidad notas negativas, hasta un menos dos y pico potencialmente. La desviación típica es de 1.99, lo cual significa que típicamente se espera que la nota máxima del atendiente a este examen sea de 4.03. 

Y llámenme difamador, pero la calidad docente de estos señores deja bastante que desear, por si alguien no lo intuyese ya. El catedrático acostumbra a mencionar a modo ilustrativo las obras de las que fue responsable y que luego se cayeron o resultaron peligrosas o mal diseñadas. Y para rematar, este es el último año de docencia de la asignatura. Gracias a nuestro amado plan Bolonia, los que no aprueben en septiembre se tienen que comer la asignatura sin clases, sólo con tutorías.

El examen de Helicópteros, de quinto curso, lo aprobamos todos y cada uno de los presentados. Y la materia no es ninguna bobada, es aerodinámica a niveles por encima de casi cualquier otra carrera. Saquen sus propias conclusiones, caballeros.

Yo un 1.19.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ira

Ayer volvía de casa de mi novia cuando uno de tantos artistas del Metro brindó a mi vagón una función de magia. El individuo en cuestión era de mediana edad y extranjero y hablaba un español bastante indescriptible. Portaba discman y amplificador, sombrero de copa de plástico rosa y un par de cuerdas mágicas. Realizó un truco con una pelota de ping pong que controlaba en el aire, otro con un cuaderno que a sus órdenes mágicas se dibujaba, coloreaba o borraba solo y otro con las cuerdas, en el estilo tradicional de prestidigitador.

Llegada la hora de pasar el sombrero, sólo uno de la escasa docena de pasajeros le dio algunas monedas. El pobre mago, que había tratado de apelar a nuestra buena conciencia con loas chapurreadas a los usuarios de Metro en general, se enfadó. Comenzó a decir, en un castellano bastante más comprensible, que en el vagón aquel no había educación, que no tenía para comer... Llegó a decirle a uno de los ocupantes que la próxima vez que lo viera, sería él, el mago, quien le daría veinte céntimos, ya que estaba claro que a él, el mago, le sobraba, mientras que al pasajero no.

Tal fue su enfado que cuando salió del coche en la siguiente parada los sorprendidos viajeros lo comentaron entre sí, con miradas entre indignadas y divertidas.

Yo no llevaba más que un billete de 10 euros y un par de céntimos, y ninguno me parecía apropiado para la situación. Supongo que el resto de espectadores se vieron en situación análoga, pero la cuestión de fondo, y la que me parece que resta toda razón al enfado del ilusionista, es la siguiente: nosotros no pudimos elegir no ver la función. Comprendo que te siente mal haber perdido el tiempo, por decirlo así; comprendo que la cosa está muy mal y que cualquier ayuda es poca, y comprendo que uno no actúa en el Metro por vocación sino por necesidad. Pero lo que no puede pasar es que obligues a gente a ser espectador y luego te enfades si no te pagan.

¿No?

viernes, 10 de febrero de 2012

¿Y si...?

¿Y si Garzón es culpable de prevaricación? ¿Y Camps inocente? Bueno, lo segundo es más difícil de creer. Pero en cuanto a la culpabilidad del Capitán Justicia, parece que media España tenemos muy claro que no existe tal. Por supuesto, un juez como él, defensor de las víctimas de la Guerra Civil, perseguidor incansable de terroristas y corruptos, está libre de todo mal y lo dictado por el Tribunal Supremo no es más que una pantomima y una conspiración.

los malvados planes del Doctor No han hecho mella en el Capitán

Yo mismo me siento inclinado a apoyar a Garzón, con la acusación siendo unos fachas y todo lo demás que huele a vino.

Pero la postura que me gustaría tomar es en realidad falaz. No importan las cosas buenas que haya hecho Garzón, cuando se le juzga por una mala. Lo único que tiene que valorar el Supremo es si existió o no prevaricación, y esta conclusión no puede verse influida por la reputación del acusado o sus acusadores. Si bien puede no gustarme la sentencia (que básicamente lo prejubila), tampoco he seguido el caso hasta el punto de poder asegurar vehementemente que no es justa. Los medios de izquierdas y gente como Llamazares o Iñaki Gabilondo lo tienen muy claro, pero, ¿y si...?

No digo que Garzón sea culpable. Digo que antes de rasgarse las vestiduras defendiéndolo hay que tomarse un momento para pensar. Bien pudiera ser que, llevado por una justa ansia de acabar con la corrupción, hubiera dado un paso en falso y abusado de su poder como juez. El fin no justifica los medios.



Eppur si muove!

jueves, 9 de febrero de 2012

Ejercicio

En mi barrio hay muchos ancianos. Incluso hay una residencia de la tercera edad. Algunos de estos paisanos son bastante activos, y hay uno en particular en que me empecé a fijar el año pasado por lo peculiar.

Se trata de un señor de unos 75 u 80 años, con el pelo totalmente blanco, gafas, gorra de señor y pantalones de pana que sale a correr. Sale a correr tal cual os lo he descrito, con los pantalones de pana e incluso chaqueta de abuelo. Va a una velocidad muy moderada, por supuesto; alguna vez lo he adelantado caminando. Pero el señor trota, no es que camine rápido.

Cuál no sería mi sorpresa esta mañana cuando al ir a coger el metro, me encuentro a este caballero (cuyo nombre me gusta pensar que ha de tener una resonancia arcaica, como Telesforo o Casimiro) dando vueltas a su típico ritmo delante de los tornos. Su chaqueta, que no necesitaba por la superior temperatura del ambiente (lo que es de suponer era su razón para haber escogido tal, asaz extraña, pista de carreras), pendía de un cartelón de los de "¡Ojo, mojado!". Fabriciano, o tal vez Nicomedes, impertérrito ante el flujo de incrédulos pasajeros, realizaba así su ejercicio diario.

Poesía, este señor.

martes, 31 de enero de 2012

Bachillerato de 3 años

A andar se aprende andando. Y a estudiar, estudiando. Y suspendiendo un poco, como mis compañeros de carrera y yo podemos acreditar. Para conseguir el éxito de un estudiante conviene estimularlo y educar su inteligencia, enseñarle a pensar. Cuanto antes.

Por eso, lo que opino de un bachillerato de 3 años tal y como se plantea, que es quitándole ese año adicional a la ESO, es que pa qué. Es como si cuarto de ESO se llamara "cero de Bachillerato". Lo único que consigue es que la gente que quiera hacer FP empiece antes, con la contrapartida de que la gente que lo que quiere es cumplir 16 y dejar los estudios tendrá que hacer papeleo extra para incorporarse a algo que no desea terminar. Aunque supongo que lo mismo les pica el gusanillo y terminan el ciclo. Claro que si ese es el objetivo, con aumentar la edad mínima para dejar los estudios a los 17 se consigue igual.

La medida en cuestión me parece que no soluciona el problema. Me parece que no está ni en su mismo plano.
la recta a es el fracaso escolar, la recta b es el Bachillerato de 3 años

Lo que había que hacer es, hablando en plata, dejarse de gilipolleces. Para empezar, la carrera de maestro debería ser tan difícil como cualquier Ingeniería. ¿Por qué? Pues porque aunque hay maestros excelentes, Magisterio es en muchas ocasiones el recurso del típico compañero de clase que era un zote. Concretamente,   tuve un compañero en el Cova que hacía Magisterio Musical. Una joya. Sin ánimo de ofender, no es quien yo querría que fuera el profesor de mis hijos. Lo que quiero decir es que si bien se puede ser maestro y ser brillante, también puede pasar lo contrario. Recuerdo tener ocho o nueve años y discutir agriamente con mi profesora sobre si Plutón era más grande que Mercurio (yo tenía razón). Ahora bien, lo importante no era el tema en concreto; ¡era que mi maestra no lo dominase! Su argumento era "se ve en el dibujo". 15 años después no puedo escribirlo sin que me entren ganas de gritar. ¿¿QUÉ CLASE DE ARGUMENTO ES ESE PARA UNA EDUCADORA?? A la mierda con esa gente, hombre. No porque no lo sepan todo, sino porque están dando un ejemplo pésimo a todas los cerebros en desarrollo que tienen delante. Si vas a explicar el Sistema Solar mañana y no eres astrónomo, puedes confiar en tu memoria o puedes dedicarle media puñetera hora a repasártelo.

Punto número dos: si el chaval es un cateto, que se vaya enterando ya. Que eres tonto, tronco. O sea que si no sabes hacer el pino en gimnasia está claro que eres torpe, y si eres pobre y tu ropa está vieja o es heredada enseguida se nota y los otros niños se ríen de ti, pero si no sabes leer a los 8 años no pasa nada, ¿cómo vas a hacer que un niño repita en Primaria? Pues no, señores, si no sabe leer a los 8 años hace tres que tenía que estar repitiendo. La Educación  debe impartirse en función de los conocimientos que tengas y no en función de tu edad. Es como si yo ahora empiezo Derecho y como estoy talludito me meten en quinto directo. ¿A que es estúpido? Pues si tu hijo no sabe diferenciar un sustantivo de un adverbio o no sabe cuáles son las autonomías o lo que sea, al carajo. Imperativo legal mis huevos toreros.

Ojo, eso no quiere decir que tengas que tirar el crío a la basura. Quiere decir que no es bueno para él ni para nadie que pase los cursos sin tener ni idea. Por un lado, está claro que no aprende nada. Por otro, encima le parecerá normal que no pegar un palo al agua no tenga consecuencias, con lo que se volverá un irresponsable. El que luego revienta papeleras o buzones o lo deja todo hecho una mierda cuando va de botellón (eso nos afecta a todos, incluso a él cuando el Ayuntamiento decida prohibir beber en la calle), o se la pega con el coche por ir a 200. Además, se convierte en un lastre para los demás. Como no tiene ni idea y es un irresponsable, se la suda lo que pase en clase y no hace más que distraer a compañeros y docentes por igual. Incluso si quisiera participar, su abismal nivel retrasará la clase hasta límites en los que el resto no aprende una mierda.

mmm... me pregunto qué no aprenderé hoy

Cuando yo estaba en primero de bachillerato la profesora de inglés me dijo que "como tú esto ya lo dominas" me llevara un libro (lógicamente en inglés) para leer en clase y no me distrajera de puro aburrimiento. La buena mujer quería hacer lo mejor, pero la situación era ridícula. Al hilo de esto, es frecuente en los institutos dividir a los alumnos de inglés una vez por semana en lo que se llama "desdoble", donde los que más controlan inglés mejoran más y los que no tienen ni idea intentan aprender algo. Y digo yo, ¿por qué no hacer esto siempre? Qué clase de beneficio se obtiene si estoy en clase con gente con un nivel muy diferente del mío? ¿Por qué separar a los grupos en función del apellido o de si tienen Religión o no, y no utilizar un criterio inteligente? Con todas las asignaturas.

Claro, entonces habrá gente que termine la educación obligatoria antes. Bueno, bien por ellos. Se trata de que  al terminar la Secundaria tengas unos conocimientos, ¿no? Pues lo que haces es un examen tipo Selectividad al terminar, te lleve lo que te lleve, y si lo pasas lo pasaste. Y has demostrado al mundo que sabes lo que sabes. Y si eres un cerebrito y quieres pasarlo cuanto antes, pues te tendrás que esforzar y aprenderás lo que cuestan las cosas en lugar de tocarte los huevos como hice yo en Bachillerato (cosa que he pagado con creces en estos maravillosos 6 años de suspensos, ojo). Y si terminas la secundaria a los 20, pues peor para ti, pero por lo menos SABES, leñe. Que es lo que se supone que persigue todo esto. No es que ahora no haya gente que termina a los 20.

Punto número tres: nunca se es demasiado joven para aprender a multiplicar. ¡Caña a los chavales, hombre!
¡he suspendido Termodinámica otra vez!

No, en serio. De niños somos esponjas. Con un poco de mano izquierda les puedes enseñar una barbaridad de idiomas, geografía, historia, matemáticas... Conceptos más potentes como filosofía, política o religión (comunión a los nueve... venga ya) pueden esperar. Pero el asunto es que en Primaria, cuando estudiabas Historia, eran todo bobadas, sin ningún dato concreto. Todo muy "así vivían en la Edad Media" y tal. No se trata de explicar la Guerra Civil, pero sí de irles hablando del Imperio Romano, de Alejandro, de las Cruzadas, del Renacimiento, de la Peste, de esas cosas. Porque si son mayores para tener móvil, son mayores para aprender.

En cuanto a las mates de las que he hablado, no me refiero a derivar o integrar, pero sí a hablarles de planos y empezar a desarrollar la visión espacial, cosa que empiezas a aprender con meses de vida (el círculo no cabe en el triángulo, maldición!), luego te pasas diez años sin nada de eso y luego te vienen en Secundaria con sistemas de coordenadas y tal. Jolín, nadie se va a doctorar a los doce, pero no está mal que te vaya sonando. Claro que si esto no pasa es porque, como comenté antes, los maestros no tienen ni idea (a priori, no os enfadéis, lectores maestros) de álgebra.

Pero no, hoy en día interesa que los niños tengan acceso a ordenadores y mierdas así. El razonamiento es que "el mundo de hoy no se entiende sin las nuevas tecnologías", o alguna bobada semejante. Efectivamente, eso es verdad. Por eso el chaval va a saber más de informática que tú, maldición. ¿O es que esta generación a la que pertenezco no ha aprendido a usar los ordenadores por su cuenta y riesgo? ¿O acaso se va a explicar Catia y Java en los colegios? Más me huele que serán clases cutres de Word y Power Point. Mierda, hombre, pon al guaje a aprender alemán, que Word ya lo dominará por su cuenta. Es el alemán lo que no va a aprender fácilmente. Y todo ese dinero en ordenadores, para becas en los estudios superiores, que bien que hace falta.

Podría seguir todo el día, pero mis responsabilidades me reclaman. Sólo quiero terminar con una reflexión: o damos una educación excelente desde el primer momento, o que cada uno pague a licenciados para dar clase a sus hijos como le venga en gana, para lo que va a valer esta escolarización estupidófera placebo.