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lunes, 6 de enero de 2014

Qué mejor metáfora de la madurez que levantarse temprano. Yo mismo tiendo a dormir hasta tarde si puedo, perdiendo la mañana en el proceso. Pero como mínimo aprecio ya la vitalidad que proporciona salir de la cama con la primera luz, desayunar, realizar múltiples actividades y encarar el mediodía habiendo aprovechado el tiempo y teniendo todavía mucho por delante. Poder recuperarse mediante una corta siesta y seguir afanándose en llenar la vida de experiencias y a uno mismo de habilidades y conocimientos. Qué infantil, sin embargo, babar la almohada hasta las doce, comiéndote la vida a bocados, sin sutileza ni sabiduría. Qué propia de joven inmortal es la satisfacción bruta del descansar a pierna suelta. Y sin embargo, cada vez siento más que el descanso no es cuantitativo sino cualitativo, y que me siento mejor durmiendo tras haber tenido un día completo y exhaustivo que habiendo dormido trece horas después de una juerga.

Me he encontrado ya tres canas, por ahora.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Reseña: La Desolación de Smaug

Ayer mis señores padres nos llevaron a mi hermana, a Iris y a mí al cine a ver el Hobbit 2, que se llama La Desolación de Smaug porque por qué no.

Habiendo leído varias opiniones negativas de la peli, no tenía muchas expectativas, hasta el punto de que si no hubiera insistido mi madre en verla en familia no la habría visto. Mi principal razón para ello, sin embargo, es que me parece una tomadura de pelo que saquen tres películas de un libro de 300 páginas, y encima lo hagan a base de alargar con chorradas, personajes adicionales y secuencias ñoñas de Hollywood.

Y lo cierto es que en ese departamento, esta peli va bien servida. Desde Orlando Bloom chupando cámara al improbable romance de Fili (¿o Kili? Siempre me confundo), pasando por una extendida, innecesaria y complicada secuencia de las tribulaciones de Gandalf cuando deja el grupo (cosa que en la novela se deja inexplicada, por cierto) o por una extensa recreación en una subtrama inventada en ciudad del Lago; se nota que la película está rellenada como un pavo de Acción de Gracias.

Y eso me jode, me jode muchísimo. La novela es mucho más ligera que El Señor de los Anillos, sin ser por ello desprovista de carácter, y no le hacía ninguna falta enrevesarse con subtramas, enamoramientos metidos con calzador o Legolas. Me encantaría que alguien se dedicase a montar una versión "recortada" de las tres películas, quitando toda la paja y dejando lo que de verdad importa. Además, está tan claro que todo esto por lo que me quejo es debido a la codicia, a querer sacarnos los cuartos, que desde aquí invito a todos los que no la hayáis visto a no pagar un duro por ella y la disfrutéis de manera bucanera, como dice Lola Sondesa.

Dicho lo cual, y quitando que sin ver la película anterior uno no se enteraría de nada de la trama, esta peli es divertidísima. Había leído que es lenta, y estoy en desacuerdo. Quitando el tiempo que se pasan en Lago, los enanos y su saqueador apenas duermen dos noches en el mismo sitio, y los paisajes se suceden, cada cual diferente del anterior y más bonito. Me hubiera gustado que se pasasen más tiempo en el Bosque Negro, que era una parte del libro que me encantaba, pero me parece que se le hace justicia en la atmósfera y los peligros que se encuentran en él.

En la peli sale Bëorn, para el cual el casting me parece una mierda y los efectos especiales, decepcionantes (o innecesarios, como lo del abejorro que se posa en la nariz de Bilbo). Con el presupuesto que debían manejar, ya se podían haber currado un poco más lo que ya sabéis (o sabréis en los primeros diez minutos de peli. Yo, para este personaje, hubiera contratado a James Cosmo de cabeza.

El plato fuerte del film es Smaug mismo. La última media hora o más está dedicada casi por completo al encuentro con el dragón, y casi merece la pena pagar la entrada del cine por verlo (no, porque el cine está prohibitivo, pero sí pagaría cuatro euros sólo por las escenas del interior de Erebor). Los efectos especiales son impresionantes, y hasta el doblaje era bueno. O regular. No era malo. Me apetece verlo en inglés. Smaug tiene cuatro extremidades, en lugar de seis como a veces se presenta a los dragones, y en pantalla esto resultaba tan creíble, tan real, que de golpe decidí que en mi campaña de rol, los dragones tendrán cuartos traseros y alas, no como normalmente en D&D. La forma de reptar, la contorsión del cuello,  ¡la cabeza del monstruo! todo era sobrecogedor, plástico, enorme. Donde el resto de la peli era errónea y licenciosa, la sierpe era adecuada y tolkeniana. A pesar de esto, también se tomaron libertad en las acciones de hobbit y enanos, alargando (por supuesto) una apócrifa confrontación con el monstruo. Ahora bien, si alargas una peli para sacar más a un dragón impecable, me parece bien.

El tesoro de la montaña es también un poema, como lo es la escalera tallada en la piedra que suben los enanos y que me hubiera gustado ver más de cerca. La actuación de Martin Freeman baja un poco de nivel, pero claro, con tanto puto elfo, apenas tiene minutos de cámara; lo mismo pasa con los enanos secundarios como Balin y Dwalin (hijos de Fundin). Me gusta Thranduil, no me gusta que Bilbo haga ruido al caminar (porque es un hobbit, son especiales en ese sentido), no me gusta demasiado el look de Bardo (parece otro Orlando Bloom), me gustan las arañas y me lo pasé pipa con la secuencia de los barriles aunque no fuera completamente canónica.

Pero me cago en lo políticamente correcto y en las exigencias de márketing, y ayer repetí cordero, ojo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

DEP Prieto


El pasado martes 17 falleció Manuel Prieto Alberca, quien fue Catedrático de Sistemas y Técnicas de Representación (Dibujo Técnico, si queréis) en la ETSIA. Conozco menos de su carrera de lo que me gustaría en este momento, pero sí sé que escribió y publicó varios libros de texto, uno de los cuales, Fundamentos Geométricos del Diseño en Ingeniería, se halla ahora sobre mi cama.

Este y otros libros son compendios completísimos de geometría, exhaustivos pero amenos, que me sirvieron a mí y a otros compañeros, incluso ingenieros de otras escuelas, para entender los difíciles conceptos manejados.

En cuanto a su labor docente, no puedo dejar de ensalzar su esfuerzo en hacernos comprender las complicaciones de la geometría proyectiva (que tiene muchas), usando ejemplos cercanos (la novia de Guadalajara le sonará a más de uno), insistiendo ante nuestro estupor... Un profesor cercano y amistoso, además de una autoridad en la materia.

Hace años mi profesor de matemáticas de primero, Ignacio Delgado, me dijo en el Metro, charlando de matemáticas: "Macho, es que Prieto sabe un güevo... Ya me gustaría a mí saber lo que sabe él".

Descanse en paz, Doctor Prieto.

Wooo wooo wooo

Total, que por una cosa u otra llevo un mes sin escribir, y sin embargo no dejo de recibir visitas. Y resulta que hoy me meto en materia  y veo que el día 17 de este mes se han visto ¡448 páginas de este blog! Y encima tengo un comentario de un alumno de la EIAE (Bolonia de mi carrera) en un post del año pasado.

Creo que la clave del éxito ha sido la caricatura de Fogeda, lo cual es normal, porque el Poder de Pablo trasciende toda expectativa.

En fin, ahora que estoy de vacaciones de Navidad na miña terra galega, iré actualizando algunas ideas pendientes. Un besote.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las letras del Teatro Fernán-Gómez

Última hora: las han vuelto a poner.

Que han privatizado el Teatro Fernán Gómez. Y que les parecía muy largo y engorroso tener su nombre en la fachada, así que ayer quitaron las letras:

así era la semana pasada



Responsables: Ana Botella, que está privatizando los teatros de Madrid, entre otras cosas; y José Tono, el flamante responsable del teatro.


Me cago en España, en serio.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El abuelo

Acabo de terminar El Abuelo, drama en cinco actos de Benito Pérez Galdós, cuya adaptación al cine por parte de José Luis Garci es una de mis películas preferidas. Al margen de la impresionante actuación y el carisma de Fernando Fernán Gómez, que se come la pantalla, el argumento de la obra siempre me encantó. Por ello, después de que mi amigo Fernando, en uno de nuestros paseos por Madrid, me comentase que acababa de adquirir una primera edición, me apeteció mucho leerlo. Me lo dejó hace algo más de un mes.

La edición es una reliquia de 1917 que encontró por cuatro duros; Fer es un coleccionista de libros. Las hojas son de color marrón por el paso de los años, pero en general se encuentra en muy buen estado. La contraportada sirve de soporte para numerosos anuncios de deliciosa antigüedad.



La obra se desarrolla en 52 páginas (así que si encontráis una edición moderna con ciento y pico será la mitad paja), y en ella se echa en falta numerosos diálogos o giros de la película (con el discurso de Albrit que enlacé antes como mejor ejemplo) que fueron los que más me gustaron en su momento. Sin embargo, como ya me había dicho mi amigo, me ha fascinado. Los diálogos, las exhortaciones del Conde, las caracterizaciones de los personajes con nada más que dos pinceladas y la evolución de los protagonistas son asombrosas para un drama de esta longitud. Si se puede decir algo en su perjuicio, es que sea algo ñoña, pero creo que hay que leerla con ganas de cautivarse con la triste historia de Albrit, la falda de la cuesta abajo que ha sido su vida.

Me ha parecido imprescindible, tanto si uno ha visto la película como si no.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Pablo García-Fogeda Núñez

Conocido principalmente por Fogeda, o como yo prefiero, "Pablo", es el catedrático de Vibraciones de mi escuela, en solitario desde el fallecimiento de Jesús López. Es un hombre brillante, con un insondable conocimiento de los fenómenos aeroelásticos. Y es muy, muy serio. El tipo de profesor que no te deja entrar si llegas dos minutos tarde. O que no te recoge el examen si te ve escribiendo después de decir "dejen de escribir".

Es tan serio, que cuando alguna vez hace una broma en clase, la gente apenas se ríe, porque tardamos en comprender que se trata de un chiste. Análogamente, otras veces dice cosas en serio, pero muy sorprendentes, y nos pensamos que bromea y nos reímos:  "Aún no han inventado un muelle que cuando tires de él, empuje. Aunque están trabajando en ello [risas entrecortadas y pausa]. Es verdad, no os riáis [más risas]". Todo con una cara como de preocupación.

Me lo imagino de niño en una fiesta de cumpleaños, sentado en un extremo de la mesa comiendo sángüises de nocilla con cara de pocos amigos, pero enterándose de todo y pasándoselo muy bien. Somos nosotros los que no entendemos a Pablo, y no al revés.

En una ocasión un alumno llegó cinco minutos tarde y Fogeda le soltó "¡No se puede entrar! Si total, ya estamos terminando."