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jueves, 16 de junio de 2016

Se llamaba Jo Cox

Hoy han asesinado a una diputada laborista británica, presumiblemente por ser una buena persona que apostaba por permanecer en la UE y tendía la mano a los inmigrantes.

El cerdo que la ha asesinado gritaba Britain First! mientras le disparaba. O sea, que le disgustaba que los inmigrantes tuvieran derechos y acceso al Reino Unido, y por eso le parecía bien matar a una mujer inocente. Espero que no tengamos que vivir lo mismo en España para que nos demos cuenta de la aberración que supone la retórica xenófoba y los extremos a los que conduce.

Se llamaba Jo Cox.

viernes, 15 de abril de 2016

I am the luckiest


El miércoles me ascendieron. Concretamente, dejé de ser ingeniero junior para ser ingeniero consultor, lo cual supone una pingüe subida salarial, y una serie de responsabilidades adicionales que, de acuerdo a la costumbre de everis, ya he demostrado en algunas ocasiones, y que ahora serán parte manifiesta de mi cometido. Evidentemente, ¡estoy contento! Mis jefes me valoraron muy positivamente, mejor de lo que yo valoraba mi propio desempeño. Esto supongo que es algo bueno, porque significa que soy más exigente de lo que son mis superiores, y por tanto no fallaré siempre y cuando me mantenga avizor.

Además, desde febrero trabajo a las órdenes de una compañera que es buenísima, organizada, paciente y segura, que es un lujo tener como jefa de proyecto. Parece que voy a poder aprender mucho de ella; ya lo he hecho en estos dos meses y poco. Una cosa que valoro mucho en mis compañeros "suboficiales" por así llamarlos (jefes de proyecto, que aún no son gerentes pero como si lo fueran) es la seguridad que tienen y transmiten para tomar decisiones o hacer planes. Su experiencia les permite una firmeza que da confianza en ese momento y hace que quieras desarrollar la tuya propia en el futuro.

Iris está también muy a gusto en el estudio de arquitectura House Ham Henderson Cooper. Por lo que me cuenta, está ganando en responsabilidad, se trata con clientes y socios internacionales de manera habitual y ayuda a sus compañeros con dificultades técnicas. Le encanta lo que hace y parece que, como diría mi jefe, "tiene recorrido en la casa".

Ahora está dormida en las butacas, pero pronto podrá dormir la siesta en un sofá que compraremos sin preocupaciones, en parte gracias a la subida.

A las nueve tengo yoga, al que llevamos apuntados desde noviembre y que nos sienta estupendamente. Tanto al salir de la clase despejado como a largo plazo, en lo saludables y fuertes que nos sentimos.

En agosto tenemos la boda del bueno de Luis Reguera, Fols, en las montañas de León. Espero con ilusión ese día en el que la misma Vuelta a España coincidirá con nosotros, contra todo pronóstico, en los alrededores de Boñar.

En septiembre iré con los amigos de la escuela a las Ardennes, en Bélgica, a pasar un fin de semana.

Y en diciembre, quizá vayamos Iris y yo a otra boda, esta vez en la India.



I am the luckiest.

lunes, 21 de marzo de 2016

Por quién doblan las campanas

imagen de library.sc.edu
En febrero leí, de un tirón, al señor Hemingway en Por quién doblan las campanas. Para quien no lo sepa, se trata de una novela ambientada en la guerra civil española, cuyo protagonista es un americano que combate junto a las Brigadas Internacionales, Robert Jordan. Jordan traba trato y trabaja con un grupo de guerrilleros de la Sierra de Guadarrama, cerca de Navacerrada. El abultado volumen describe unos pocos días de convivencia de Jordan con los guerrilleros, todos ellos españoles, previos a la voladura de un puente que es la misión que aquel ha acudido a cumplir.

El relato guarda ciertos paralelismos con la vida del propio Hemingway, que también fue un americano venido a España en tiempos de guerra, si bien como corresponsal. A través de su protagonista, Hemingway expresa su propia experiencia de primera mano en lo que era nuestro país hace ya casi cien años. A Hemingway le encantaba el toreo, como se puede ver en su novela Fiesta, y a Robert Jordan también; además algunos de los personajes tienen lazos con el mundo del toreo o bien lo traen a colación con frecuencia.

La descripción que hace la novela de la España de los años 30 no sé si es completamente veraz, pero desde luego es algo que todo español debería leer. Y no lo digo porque salgamos muy guapos, ni por lo contrario. La valoración moral de cada personaje es independiente del bando al que pertenezca, lo cual es un evidente acierto, y el carácter español es tan ácida pero cálidamente retratado desde los ojos de un extranjero que uno no puede menos que enternecerse extrañamente ante ello.

En la cuadrilla que coexiste con Jordan hay gente noble, cobarde, astuta, simple, ambiciosa, humilde, pesimista y optimista, variedad igualmente presente en el resto de personajes descritos en la novela. Lejos de encumbrar al bando republicano, con el cual al parecer se alineaba Hemingway mismo, se relatan dos sucesos de asesinatos por parte de aquel que a ninguna persona con principios le pueden parecer de recibo.

Y sin embargo, los personajes, paisajes y situaciones son relatados con sencillez y ternura. La idiosincrasia española se desgrana con un cariño que hace a uno sentirse, curiosamente, orgulloso de su país:

Ella había dicho la gloria. "Eso no tiene nada que ver con la gloria en inglés ni con la gloire, de que los franceses hablan y escriben. Es algo que se encuentra sólo en el cante jondo y en las saetas. Está en el Greco y en San Juan de la Cruz..."

Señores preocupados de que sus prójimos amen a España: regálenles a Hemingway el próximo día del libro.


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Por cierto que adquirí el ejemplar que leí hace un par de años o tres, en el establecimiento que entonces se llamaba "Libros libres" y que ahora se llama Tuuu Librería, que es un nombre peor, en mi opinión, pero bueno. De aquella, podías llevarte (o donar) cuantos libros quisieras, simplemente con tal de que en el libro se sellase la inscripción "Este libro es libre: No se compra · No se vende". Nació de la necesidad de deshacerse de libros de difuntos, bibliotecas desmanteladas y cosas así, y originalmente sus trabajadoras eran voluntarias.

sábado, 12 de marzo de 2016

Comida de hoy: ensalada de salmón y pera

Con lo poco que escribo últimamente, también hacía tiempo que no hablaba de comida. Desde diciembre, he vuelto a cocinar con cierta asiduidad, pero había perdido el interés por compartirlo. En fin, hoy no es así. Hoy hemos hecho una sencilla ensalada con tomate, lechuga y una rodaja de salmón, que se me ocurrió complementar con una pera. Luego, a sugerencia de Iris, le añadimos sésamo, y por último nueces. Y aunque a mí no me gusta demasiado el vinagre, esta vez me pareció que le sentaría bien un chorrito de Módena.

dorando el salmón y tostando el sésamo

tres tomates raff, una pera, una rodaja de salmón a la plancha y una cucharadita de sésamo
 
lechuga, aceite y vinagre al gusto
Como el salmón es grasiento de por sí, decidí no echar mucho aceite ni otras grasas como queso o aguacate, que son típicas aquí en casa Garabastor.

Y eso.

sábado, 13 de febrero de 2016

Gospel

Decía Bruce Lee hablando del Jeet Kune Do, el arte marcial que desarrolló: "usa sólo lo que funciona, y tómalo de cualquier sitio donde lo encuentres". Él lo decía en el contexto de las artes marciales, pero, apropiadamente, me vale a mí para entroncar la filosofía de vida que he ido desarrollando hasta el presente.

Esta máxima tiene dos caras: el desprenderse de todo lo que no es la parte principal de una ideología, religión o paradigma moral; y el deshacerse de prejuicios acerca del origen de una idea, virtud o valor. En el primer caso, significa que no me interesa seguir rituales, dogmas o tabúes de ningún tipo de ideología (voy a usar este término para referirme a religiones y filosofía también) en particular. En el segundo, que del mismo modo no tengo por qué prejuzgar a una ideología en particular por sus rituales, dogmas o tabúes, y que detrás de estos se pueden encontrar verdades o al menos ideas que son ciertas para mí. El hecho de que muchas ideologías coincidan en ciertos valores, simplemente, habla de la universalidad de estos valores.

Por ello, y sobre todo en los últimos 10 años (en los que he comenzado mi vida adulta, fuera de mi casa y mi ciudad, he convivido con gente de muchos sitios y he empezado a trabajar), he encontrado ideas o valores que he hecho míos en sitios tan diversos como la Biblia, la película Jesucristo Superstar, las canciones de Rosendo Mercado, películas de Hollywood, las palabras de un hindú desdentado en Benarés, la obra de Herman Hesse, La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes, los tuits del Dalai Lama, la Crítica de la razón práctica de Kant, y por supuesto discusiones con mis amigos, mis suegros, Iris y mis padres.

El Dalai Lama está ahí ahí con mi abuela Mimí en el ranking de octogenarios modernos
Mis conclusiones son muchas, algunas a medias y todas muy difíciles de explicar porque son bastante abstractas, pero creo que son intuitivas. Por ejemplo, lo que más mola del cristianismo es el concepto del amor y el perdón (basado en este amor).

Antes de que mis lectores más anticlericales se pongan nerviosos, tengo que recordar las palabras de Sabina en Como te digo una co te digo la o: "no hay que ser muy lista; pa mí Jesucristo ¡el primer comunista!". De las (comúnmente aceptadas) enseñanzas de Cristo a lo que es hoy en día el complejo episcopal hay todo un mundo, aunque esto no tiene que servirle a uno para precisamente pecar de ignorante y tomar a todos los cristianos por crédulos, faltos de criterio o hipócritas, o lo que quiera que se les achaque comúnmente. Cada persona es un mundo y ser cristiano es como ser heavy: hay quien lo es, hay quien no lo es, si lo eres vas a hacer gestos con los dedos a un tío que canta y si no, no tienes por qué prohibírselo. Once años conviviendo con una católica, por supuesto, han hecho que mi punto de vista a este respecto cambie, cómo no.

El amor por todas las cosas así como el amor a la humanidad en todos, es algo común al credo cristiano, a la socialdemocracia, al budismo y a Kant, por poner unos ejemplos. El amor es la razón última del perdón, la justicia, la tolerancia, la generosidad y la curiosidad (amor por las cosas nuevas), pero también del orgullo, el esfuerzo, el honor, la unidad y la paz.

El amor, bien entendido, también es hacia uno mismo, pero precisamente por amarme a mí mismo trato de ser exigente conmigo, no indulgente. Es decir, trato de ser suficientemente bueno como para estar orgulloso, como para poder mirar a la persona que soy y que me satisfaga, no me avergüence. Por eso trato de ser sincero y de no adornar la verdad aunque juegue en mi contra, o por eso trato de reconocer cuándo me he equivocado y pedir perdón. Y os adelanto que no siempre lo consigo, ya que esto es mi ideal de comportamiento y no la santidad divina que fluye por mis venas privilegiadas.

Amarse a uno mismo significa decirse la verdad y decir la verdad a los demás, sin temer las consecuencias. No sin pensar en ellas, ni siendo un capullo grosero, pero sí teniendo presente que la mentira es incontrolable, que no necesariamente arregla nada, y además es mentira.



Me gustaría seguir escribiendo, pero me comunican que se me ha acabado el tiempo. Hasta aquí nuestro programa de hoy. Volveremos otro día, con más pero no mejor, porque no me atrevo a asegurarlo.


TOO LONG, DIDN'T READ: "Actúa siempre de modo que tomes a la Humanidad, tanto en otros como en ti mismo, como fin y no como mero medio" -- Inmanuel Kant



domingo, 17 de enero de 2016

Inglaterra de luto (RIP Bowie & Rickman)

Como todos sabrán, esta semana fallecieron David Bowie y Alan Rickman a la misma edad de 69 años, de sendos cánceres, por supuesto. Dos iconos londinenses de la música y el cine y el cine y el teatro respectivamente, cuyas muertes (sumadas a las de Lemmy, de la que acabo de hablar) dejan a uno preocupado por la salud de Michael Caine, Ian McKellen, Judy Dench o Richard Attenborough, entre otros.

Nunca fui fan de David Bowie, por desconocimiento más que por otra cosa. Mi recuerdo más vívido de él es el de la película Labyrinth, donde lo cierto es que emana un magnetismo surrealista que supongo que es lo que todo el mundo admira de él, con razón.

De Alan Rickman, sin embargo, siempre he sido admirador desde que lo vi en Robin Hood (la de Costner), donde se hace dueño y señor de la pantalla, dando un soberano repaso al protagonista y superando también con creces a un Morgan Freeman cuyo papel no da más de sí. También es estelar como profesor Snape en las películas de Harry Potter, como es estelar su interpretación de Hans Gruber en La Jungla de Cristal. Un malo memorable cada vez que lo he visto, y un personaje entrañable en Love Actually; real, tridimensional, inolvidable.

Desde luego, habrá que repasar bien su filmografía, del mismo modo que la discografía de Bowie, como magro pero imprescindible homenaje a dos gigantes que anduvieron entre nosotros. Descasen en paz.

martes, 12 de enero de 2016

RIP Lemmy

Llevo dos semanas pensando en algo digno que escribir por la muerte de Lemmy, pero nada se acerca a describirlo mejor que sus incontables citas y entrevistas. Así que me remito a la letra de On Parole (1979), que es tan buena como cualquier otra para rendir homenaje a este inefable personaje del siglo XX:

They locked me up, put me away,
Said "You're gonna get out in forever and a day"
I didn't know what was going on,
All I was doing was looking for fun,
Forgot the reason, that's what I'm told,
But you've gotta get it in before you get old


 (Foto: Mark Marek)
O también:

"Death is an inevitability, isn’t it? You become more aware of that when you get to my age. I don’t worry about it. I’m ready for it. When I go, I want to go doing what I do best. If I died tomorrow, I couldn’t complain. It’s been good."

Rock in peace, Lemmy.